Un título mucho más acertado habría sido "Mátame camión", porque de verdad que se me ha hecho muy difícil y cuesta arriba terminarlo. en más de una ocasión he estado a punto de tirar la toalla.
Desde luego no sé qué quería contar el autor... y tengo serias dudas de que él mismo lo supiera.
Desde luego, resulta una obra completamente fallida como novela policiaca. De hecho, resulta completamente fallida como novela, y punto.
Mal estructurada, sin ningún ritmo, pedante a más no poder, aburrida, sin ninguna definición o mínimo desarrollo de los personajes... Se trata más de un compendio de filosofadas de McGuinness, que de una novela en sí.
Porque, eso sí, el autor sabe de todo y tiene una opinión formada sobre todo, y te la mete con calzador, te interese o no.
Con el pretexto de un supuesto caso policial (que ni perfila, ni desarrolla y al que dedica unas 30 páginas de las 327 que tiene la novela), se dedica a hacer "flashbacks" de los años que unos de los policías pasó en un colegio privado inglés, del que ahora uno de los profesores es el principal sospechoso.
Eso, que de por sí, ya hace un flaco favor a una novela que se supone que es policial, donde el ritmo, y los tiempos son fundamentales para mantener la intriga, se ve aún más lastrado porque dentro de esos "recuerdos", hay digresiones sobre digresiones sobre digresiones: desde el uso de los pronombres cuando nos referimos a un cadáver, pasando por el significado de las palabras, el concepto "retro" vs "viejo", las redes sociales, o el colocar flores en los sitios donde la gente ha fallecido, por poner solo unos ejemplos.
Que conste que las digresiones en las novelas no me molestan: siempre que estén bien encajadas, y me den algo de margen para que yo pueda reflexionar sobre ellas y formarme mi propia opinión, y siempre que tengan la extensión adecuada para volver a retomar la trama. No es el caso. Y además aquí lo que hay son digresiones, ligeramente interrumpidas por algo lejanamente parecido a una trama.
El caso policiaco que sirve de pretexto para que el autor se ponga a darnos clases magistrales sin habérselo solicitado es claramente el caso real del homicidio de Joanna Yeates en Bristol, en las Navidades de 2010, que conmocionó a la opinión pública. Vamos, es que ni se ha molestado en cambiarlo un poco: solo ha trasladado el escenario y ha cambiado los nombres de los implicados.
Por tanto, si uno conoce el caso, el misterio es "menos mil", porque sabe todo lo que sucedió, quién lo hizo y quién no lo hizo.
Pero es que, incluso si uno no sabe nada del caso, es que el misterio también es "menos mil", porque no se habla del caso, ni se plantea misterio alguno... vamos, es que prácticamente casi ni se investiga en toda la "¿novela?".
Si a eso añadimos que todas las eternas páginas de recuerdos del protagonista de sus días en el colegio (que sirven de denuncia del sistema educativo inglés en los años 80) NO TIENEN ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER CON EL CASO y que están ahí puestas "because patatas" y que además mete también con calzador a una sobrina peculiar que graba sonidos y a una anciana que siente la presencia de su marido muerto (y que tampoco tienen nada que ver con el caso)... pues en serio, no podía gustarme.
Si encima las lecciones del autor son en plan "sentando cátedra, L'Oreal porque yo lo valgo", y encima el tono tiene tufillo de pedantería... pues es que ni dos estrellas puedo ponerle.
No la recomiendo en absoluto.