Ácida, original, cínica hasta las entrañas y graciosa de una forma que es a la vez astuta y absurda.
Bazterrica se burla del cielo, el infierno, Dios, el diablo, la burocracia, el ego, la humanidad, la insignificancia de todo lo anterior y también de todo lo que no he nombrado. Lo hace, además, con una inteligencia permanentemente presente y palpable.
Un espíritu disfrazado de ángel, posado en una nube para toda la eternidad con el único fin de ser contemplado por la niña santa. Un destino incómodo, plagado de artificios, trámites y tedio. Un ángel harto que decide matar a la niña en un desesperado intento de liberarse originando así una cacería absurda, enrevesada.
Por tratarse de una novela debut, hay que reconocerle la creatividad, la seguridad. No es, habiendo leído trabajos posteriores, su mejor creación, pero es un manifiesto del retorcido y magnífico cerebro detrás y como tal es disfrutable. Se lee, además, rapidísimo.