Julia Medina debería tener su vida resuelta. A sus veintiséis años, tendría que casarse con un buen hombre y formar su propia familia. Pero ella tiene otros planes, quiere ser cocinera y vivir sin la necesidad de un hombre. Una tarea nada fácil para una mujer de los años cincuenta que depende directamente de las ganancias de su madre y de su hermano. Entonces conoce a Ernesto, un antiguo vecino del pueblo que regresa para abrir un restaurante y revolucionarlo todo. Ernesto le ofrece aprender a cocinar con él, una forma de conseguir su sueño y quizás ser dueña de su propio destino.
Sin quererlo se convierte en uno de los vértices de un triángulo que no esperaba, en medio de un matrimonio herido de muerte, mientras trata de centrarse en su objetivo de ser cocinera. Hasta que descubre que siente una fascinación incontrolable, hacia la persona menos indicada de la tierra: una mujer. Y no una cualquiera. Nicole, la mujer francesa de Ernesto.
Es la primera novela que leo donde la representación LGTB+ está protagonizada por dos chicas, y me ha sorprendido para bien, dejándome un buen sabor de boca.
Julia Medina es una joven de veintiséis años, y es la protagonista de esta historia, su historia. En ella nos cuenta cómo su vida cambió de forma radical el día en el que Ernesto y su esposa Nicole regresaron de Francia para empezar un nuevo proyecto en el pequeño pueblo de Julia.
Ambientada en los años 50, Julia nos narra la complejidad de una relación romántica entre dos mujeres, ya que por un lado está mal visto que dos personas del mismo sexo se sientan atraídas, pero encima una de estas dos personas está casada, por lo que el pecado es aún mayor.
Desde el inicio Julia se presenta como un personaje fuerte, con carácter, algo terca en algunos momentos, pero de pensamientos firmes y con los ideales muy claros. Y esta forma de ser choca constantemente con su madre, con su hermano y con toda la gente del pueblo, ya que no se achanta ante nadie, ni si quiera ante la familia Mendoza, de clase superior a la suya. Una de las cosas que tiene muy claras es que quiere ser cocinera y que si puede evitarlo, no se casará con Joaquín, el dueño del bar al que va regularmente con su hermano y que bebe los vientos por ella.
La relación que va surgiendo entre Julia y el matrimonio de Ernesto y Nicole al principio es meramente laboral, pero poco a poco Julia va teniendo ciertos "extraños" sentimientos hacia Nicole y descubre que estos sentimientos son recíprocos para con ella. Así es como se fragua este romance entre ambas mujeres, escondiéndose del mundo para que nadie descubra su secreto.
Como he dicho al inicio, la historia me ha sorprendido gratamente, he disfrutado mucho de la misma y he sufrido un montón con las protagonistas cada vez que tenían que enfrentarse a las injusticias de la vida, aunque siempre manteniendo la esperanza de que las cosas pudiesen cambiar para que ambas lograran ser felices juntas.
Por supuesto, aparecen otros personajes en la historia como Felipe, el hermano menor de Ernesto, párroco del pueblo y amigo de Julia; la madre y el hermano de Julia, que tienen un papel importante en la historia; Joaquín, el dueño del bar; Victoria y Guillermo Mendoza; y Félix, un personaje que me ha resultado muy tierno y que me hubiese encantado que tuviese más participación en la historia.
La historia viene acompañada por unas ilustraciones maravillosas en tonos violetas y grises, que representan muy bien ciertas escenas y que le aportan mucho más carácter a la historia. Además, el estilo de la autora es sencillo y ligero. Es cierto que en cuanto a la edición a habido cosas que no me han gustado, como por ejemplo cuando saltabas de una escena a otra que ocurría algo más tarde, no había una separación que indicara que había un salto de tiempo, sino que saltabas de un párrafo a otro y parecía que todo sucedía en el mismo momento, porque no había una clara separación entre ambos. Eso ha hecho que en algunas ocasiones me descentrara un poco según iba leyendo, pero aún así, la historia es muy ágil y fluida.
En conclusión, La vida en violeta ha sido un libro que me ha gustado muchísimo, por su trama, sus personajes y por el romance tan bonito que se esconde entre sus páginas.
Me ha gustado mucho la forma de expresarse de la autora. La manera tan sencilla que tiene de narrar la historia y la sutilidad y belleza con la que nos va introduciendo cada trama me ha encantado. Es la primera vez que leo un libro en el que las protagonistas son dos chicas y me parece una de las historias más bonitas y románticas que he leído nunca.
Y otra cosa que me ha encantado: las ilustraciones que acompañan al texto. Unos dibujos de la ilustradora Alba Prieto en tonos grises, malvas y morados que me parecen preciosos y que encajan a la perfección con lo que vas leyendo en cada momento.
En resumen, es un libro bonito por dentro y por fuera. Una maravilla que estoy segura que releeré mil veces más por puro placer de volver a disfrutarlo (en cuanto mi Dory-memoria me borre los detalles). Lo recomiendo al 100% porque no me imagino persona que lea romántica y no le guste esta historia.
Betz Burton se estrena como autora con esta arriesgada novela romántica de corte LGTBI con la que apuesta por una literatura fresca e integradora.
Su pluma grácil y ligera hace que la novela se lea prácticamente de una sentada. A través de un vocabulario sencillo, expresiones conocidas, y unas cuidadas y detalladas descripciones, la obra cobra vida y se convierte en una delicia durante su lectura.
La ambientación es bastante buena, aunque de ella debo destacar los siguientes aspectos. Por un lado, los diálogos, en cuanto a forma, estructura y tratamiento, no reflejan de forma exacta el modo de habla de los habitantes de un pueblo de los años cincuenta. Por otro lado, los pensamientos y estilo de vida se manifiestan con exactitud en tanto a la dependencia de la mujer, el decoro, el cumplimiento de normas no escritas o la división de clases, entre otras.
A pesar de que la ambientación es acorde, considero que la historia no se adecúa tanto a la época en la que se desarrolla. Pues se observan momentos demasiado "modernos" limitados por la época y el tiempo.
Las ilustraciones que acompañan al texto, realizadas con lápices y rotuladores en tonos malvas y grises, están llenas de detalles, se ajustan con exactitud a las descripciones que se realizan y captan de forma delicada esas escenas íntimas y momentos álgidos emocionalmente de la historia, regalando al lector un ambiente mágico e inspirador y otorgando un toque original a la edición.
Los personajes, en general, no están descritos con profundidad a excepción de Julia, una de las protagonistas, quien se refleja como una mujer luchadora, independiente, sensible, inadaptada, alocada, divertida, inconformista, crítica, fiel a sí misma y perseguidora de sus sueños y de su felicidad.
Los aspectos que más me han gustado son las continuas referencias a Antonio Machado y su poesía, lo que denota que la autora debe ser fiel admiradora suya, y la descripción sencilla y sin escenas demasiado explícitas sobre los momentos íntimos de las protagonistas, algo que deja a la imaginación del lector y que personalmente me gusta de los libros románticos.
En contraposición, algo que no me ha resultado muy agradable han sido las descripciones de momentos como una matanza o la forma de hacer carne. A pesar de comprender que es un procedimiento tradicional y que en las zonas rurales se contempla con total normalidad, la autora podría haber escatimado en detalles o buscar una alternativa mejor para evitar que el lector que no esté acostumbrado este tipo de eventos, pase un mal trago.
Otro punto a destacar es que he encontrado algo forzados e incluso inverosímiles algunos acontecimientos o hechos para que las situaciones se dieran haciendo que la lectura se paralice por momentos. También el final ha sido acelerado y le ha faltado algo más de forma y fundamento en algunos puntos, aunque es alentador y deja buen sabor de boca.
En general considero que la historia es una buena oportunidad lectora para desconectar y sumergirte en una relación sentimental, tierna, profunda y prohibida cambiando de estilo y rompiendo con cualquier estereotipo de novela romántica.
Primera vez que leo una novela de este tipo y, para mi sorpresa, no tuvo descripciones sexuales sino todo lo contrario, escenas románticas y de necesidad, que todos las tenemos. Un relato tranquilo, aunque algunos tramos no fueron muy creíbles, es recomendable para dejarse llevar sin tener que pensar...
Una novela romántica con representación LGTBI+ que me ha conquistado desde la primera página por su sutileza. Resulta exquisita la construcción de la relación entre sus protagonistas en una época donde el amor entre personas del mismo género era impensable. Su estilo ligero y su trama llena de aventuras verosímiles hacen que la historia sea muy disfrutable, y que realmente nos traslademos al pequeño pueblecito donde tienen lugar los acontecimientos. Una novela que me ha dejado muy buenas sensaciones y que sin duda recomiendo.
Me encanta el estilo de la autora, fresco y ameno, incluso a la hora de tratar una historia que transcurre en una época tan complicada como es la posguerra. Le bastan un par de retazos para describir perfectamente a todos sus personajes, sobre todo a Julia, a quien es imposible no querer en esta historia de amor con color propio.