Una de las pocas lecturas de este año que me ha durado unos pocos días. Y qué bien, oye. Con el estilo de escritura tan agradable de Míriam, su forma de comunicarse y el hecho de que los capítulos sean tan cortitos, han hecho que este libro sea sencillo, interesante y a la vez ágil de leer.
Aunque he leído varios comentarios diciendo que quizás es algo simple, yo precisamente considero que éste es uno de sus puntos fuertes. Que nos habla de un racismo muy cotidiano que sencillamente en muchos de los casos pasa inadvertido a nuestros ojos. Y creo que es importante que exista esta sencillez a la hora de narrar y explicar qué prejuicios y discriminaciones viven las personas musulmanas, por un hecho muy fácil de entender: si fuera algo mucho más rebuscado o complejo, muy poca gente seguiría con su lectura. Y creo que precisamente este libro debe leerlo mucha gente, independientemente de su edad. No sólo deberían leerlo adolescentes, sino también personas adultas, para sorprenderse con las experiencias que ha vivido o conocido Míriam y pararse a reflexionar sobre nuestras formas de actuar frente a la diversidad.
Lo que me apena es que seguramente este libro sólo lo lean personas que ya tienen un mínimo interés en evitar el racismo y la islamofobia... Pero que existan libros así al menos ayuda a visibilizar esta realidad desde otro punto de vista, así que me quedo con eso.
He echado en falta un poco que la autora desmontara mitos ligados a la mujer árabe, por tratarse de una cuestión generalmente muy cuestionada y debatida, pero entiendo que quizás no entraba dentro de sus prioridades. Aún así, trata otros temas muy importantes como la representación mediática, la integración, la convivencia o su vivencia y reflexiones ante el terrorismo y su análisis.
En definitiva, una lectura rápida pero que nos invita a reflexionar y a abrir los ojos para mirarnos unos a otros desde el querer convivir y respetarnos, que es lo más importante.