Me gustó mucho.
Para empezar, se trata de un cuento de hadas común. Aquí encontraremos como personajes principales a una princesa, un dragón y el escritor. ¿El escritor? Sí, el mismísimo escritor. La princesa está harta de estar sentada en su torre con un dragón que la atemoriza y le impide salir, así que ella sola decide hacer algo al respecto. Quizá no era un cuento de hadas tan común, después de todo.
A partir de esto, los personajes comienzan una aventura en la cual la princesa deberá buscarle el sentido a su existencia y decidir qué hacer ahora que puede comenzar a vivir de verdad, y se encontrarán con muchos personajes secundarios que la ayudarán a hacerlo.
El tema de "la princesa que no espera al príncipe que la rescate" ya se ha planteado desde el feminismo, y hay otro evento hacia el final del libro que también encuadra dentro del campo feminista (no diré nada más pos spoilers). Esto ya no es novedad en los tiempos actuales, pero sí lo fue para cuando se publicó por primera vez el libro: en enero del 2002.
El formato es, quizá, lo más novedoso. Además de hacer al escritor partícipe, utiliza colores para marcar quién está hablando. El narrador es el negro, la princesa es el azul, el dragón es el rojo, y todos los personajes secundarios son el verde. (No hay más de un personaje secundario a la vez, así que es fácil seguir el ritmo de quién está hablando.)
El contenido es genial. Pienso y creo que la mejor manera de describirlo es usando a El Principito como referencia. Es un libro filosófico y reflexivo con, sí, tintes de autoayuda. Entre los personajes secundarios encontramos personificaciones del miedo, el tiempo, la prudencia, la vida, la sabiduría, el deseo, y otros que serán los encargados de enseñarle a la princesa cómo vivir en el mundo fuera de su burbuja, perdón, de su torre. Las interacciones entre todxs son muy divertidas, con un humor a veces hasta infantil pero no por eso desmerecedor de risas.
El final me pareció emocionante y, sobre todo, realista. Me encantó.
Ahora, lo malo. Hay dos cosas que no puedo no mencionar:
1) El libro parece que está escrito como si el autor no supiera escribir. No es que hayan faltas ortográficas (porque no las hay) pero sí que hay muchas faltas gramaticales: hay comas donde no van, faltan comas donde debería haber, usa DEMASIADO los puntos suspensivos, no abre rayas de diálogos pero sí las cierra (y no las vuelve a abrir si el personaje sigue hablando), y más. Esto quizá se excusa en que, probablemente, es un cuento dirigido a niñxs. O quizá no.
2) La edición del 15 aniversario de publicación viene con un apéndice extra titulado "Carta de autor", donde queda en evidencia la arrogancia y la falta de humildad de Dupeyron. Ahora, ¿por qué traigo esto a colación si no afecta en nada a la historia? Pues, porque sí la afecta. A mitad del libro, Dupeyron se toma el trabajo de utilizar UNA HOJA Y MEDIA para recopilar e itemizar todos los pasajes filosóficos que le parecieron demasiado buenos como para no rendirles tributo una vez más, como si no hubiera quedado claro. ¿Es relevante para la historia repetir esos diálogos? Sí, lo es, pero podía haberse hecho de una manera distinta, más general y no tan específico para no quedar tan en evidencia. Obvio que me salté esa hoja y media sin culpa y sin mirar atrás. Se me hizo muy "Miren qué gran filósofo que soy. ¿No te encanta esta frase? ¡La inventé yo! A ver, leéla de nuevo. A ver, ahora en voz alta". Qué pesado...
Además, tras haber leído esa carta, el hecho de que el escritor sea un personaje más adentro de la historia me hace, como mínimo, ruido. Me es difícil ahora verlo con simpatía, como un detalle creativo, porque no puedo dejar de verlo como otra prueba de su egocentrismo. Participar en su propia historia. Uff...
Ignorando esto, la trama en sí me sigue pareciendo muy buena. Creo que particularmente recomendada para niñxs que cursan la escuela primaria (tanto por los personajes infantiles como por el formato a color que facilita recordar quién habla) y da muchas enseñanzas muy lindas que son más fáciles de percibir para chicxs chicxs. Otras quizá están más orientadas a un público adulto. Y otras mejor ni recordar.