El hombre que no deberíamos ser o La revolución femenina de los hombres
¨¿Soy consciente de que el modelo de masculinidad al que trato de responder genera cargas y patologías en nosotros mismos?¨
Como hombre, y como feminista, este es el libro que esperaba leer, un libro feminista escrito por un hombre, quien inteligentemente y de una manera muy hábil y entendible para el lector, expone algunas de las relaciones que el genero masculino tiene con el machismo y, por ende, con el feminismo. Indica porque es importante derribar el patriarcado, un sistema caduco y ciertamente ridículo, y renunciar, como varones, a los privilegios que -arbitrariamente- se nos han concedido por nuestro sexo, expone lo peligroso de mostrar un modelo de masculinidad -también caduco- que siempre trata de poner al hombre como el fuerte, el héroe, la cabeza de familia, un modelo familiar y social que muchas veces es inconsciente o conscientemente respaldado por algunas mujeres, quienes tal vez no se dan cuenta de cual agraviadas salen ellas con un pacto tan perverso y estúpido.
Revela como, desde críos, se nos ha enseñado a ser fuertes, a mostrar nuestra virilidad por medio de rituales infames, se ha medido la hombría de un chico por el tamaño de su pene o por la manera en la que se expresa, o más bien, si expresa o no sus sentimientos. Esta ¨educación¨ muchas veces convierte a la mujer en un objeto, al cual se nos enseña a ¨conseguir¨ por medio de violencia, en un enfermo juego de depredador-caza potenciado por ideas sexuales pero poco afectivas como la pornografía o la prostitución. También en esta equivocada idea de las relaciones humanas con nuestras hermanas y hermanos se suman los espacios de ¨recreación¨ machistas, no por la actividad misma, sino por los estigmas impuestos a esta, tales como el futbol, en los que apenas se ve una mujer o un homosexual conviviendo como cualquier otro de los jugadores.
Hablando de la homosexualidad, es muy interesante que el autor indica que al ser gay también se puede ser machista, por repetir patrones impuestos -extrañamente- por hombres heterosexuales, quienes se creen dignos de un lugar mayor que las mujeres y los homosexuales.
La paternidad y la cultura también deben dar un cambio radical, la primera debe evitar inculcar a hijos e hijas futuros a comportarse de una u otra manera, se debe enseñar la equidad e género y entender que somos todos hermanos y hermanos con los mismos derechos, y que nada, ni una acción, ni una actividad o juguete son cosas exclusivas de ninguno de los dos sexos.
La cultura debe también cambiar, por como muestran los roles de género en el cine por ejemplo, donde muchas veces se ven a las mujeres como sufridas o satélites que giran únicamente alrededor de una figura masculina, sin sentimientos ni aspiraciones propias y al hombre, por ende, se le ve como el gran salvador del día, quien llega a rescatar a las damiselas de sí mismas. Aquí hago un pequeño paréntesis, Octavio Salazar critica también las películas de Pedro Almodóvar, punto en el que tengo que diferir, al menos en algunas, como Todo sobre mi madre, que es un mosaico enteramente femenino, donde las protagonistas tienen gracia, sentimientos, pasiones y, si bien están algunas afectadas por la pérdida de un hombre -como la protagonista, cuyo hijo pierde la vida a inicios del filme-, no están precisamente encadenadas a los compañeros masculinos.
Aunque a veces, por su estructura y forma de escritura, se pueda sentir como un libro de autoayuda, creo que este libro es un éxito, bien explicado, entretenido y, sobretodo, importante.
Canción recomendada: Boys will be boys, de Dua Lipa.