Una antología que logra equilibrar el rigor académico con la calidad literaria no es un fenómeno editorial tan frecuente como sería deseable, en particular cuanto se trata de un género "de nicho" (como, lamentablemente, lo sigue siendo la literatura de terror). Sin embargo, este primer volumen de Terror ecuatoriano es un ejemplo de una antología literaria puede ser tan rigurosa como un lectura deleitosa. Una breve selección de literatura romántica, una sección más abundante de leyendas y tradiciones y, finalmente, otra sección breve con textos históricos y crónicas rebasan las barreras entre géneros literarios, gracias a la cuidadosa selección realizada por el editor. Historias de crímenes, infidelidades, venganzas brutales, matanzas por mano humana y por obra de la naturaleza nos presentan un mundo plagado de religiosidad, misticismo, hipocresía, sexualidad reprimida, diferencias de clase y colonialismo. Uno de los grandes temas en común es la fuerza destructora de la naturaleza y la forma en que la destrucción de los símbolos arquitectónicos del poder y la estabilidad social trastoca también la estabilidad social y existencial de sus pobladores. La selección de autores abarca a clásicos de la literatura ecuatoriana del siglo XIX, de la mano de escritores y escritoras del siglo XX que han hecho del género de la leyenda popular un género que escapa de las garras del mero costumbrismo, así como de un clásico de la crónica colonial. Las narraciones mismas van acompañadas de una introducción de profundo corte académico (sin resultar obtrusa para los no iniciados), así como de notas breves, pero puntuales, una pequeña bibliografía sobre literatura fantástica y una lista de las fuentes originales de los textos. En suma, un volumen que da inicio a lo que promete ser una colección indispensable para el (re)descubrimiento de la literatura de terror y fantástica latinoamericana.