En la obra, el autor satiriza la teoría optimista del filósofo alemán Leibniz, que afirma que todos vivimos en el mejor de los mundos posibles. El cuento filosófico narra las desgracias del joven Cándido, un cortesano del castillo de Westphalia que empieza sus aventuras cuando es echado de éste tras haber besado a Cunegunda, la hija del barón. Se ve obligado a vagar por media Europa, reencontrando y volviendo a perder a su querido maestro Pangloss, con el que viaja a Lisboa y vive un naufragio, dos terremotos y la cólera de un auto de fe. Aquí pierde a su amigo pero encuentra a su amada Conegunda y conoce a la vieja que la acompaña, que los reúne. Los tres huyen a América pero se ven obligados a separarse, lo que hace que Cándido pase por varios compañeros con los que descubre y mata partes de él mismo, alcanzando las riquezas de Eldorado y volviendo de nuevo a Europa para reunirse con su dama. Tras largas jornadas y mucha perseverancia, descubre a su viejo maestro vivo en una galera, y vuelve junto a Cunegunda y la vieja a Constantinopla, donde ahora todos son esclavos. Finalmente, terminan casados y todos viviendo juntos pero en desdicha, discutiendo aún cuál de ellos es el más desafortunado. La obra concluye con el consejo de un sabio árabe, para ser feliz solo hace falta sufrir, gozar y no quejarse nunca, con la filosofía de Pangloss de que aquel era el mejor de los mundos posibles, y con la idea de Cándido de que hay que labrar nuestro propio huerto.
El fragmento que he seleccionado corresponde al episodio del terremoto de Lisboa de 1755, en el capítulo V, que debe acompañarse del poema sobre el Desastre de Lisboa de Voltaire, crucial para visualizar con mayor proyección el infortunio del acontecimiento que narra. Mi motor para esta selección se debe a que se muestra muy bien la sucesión sofocante de desgracia en desgracia que persigue al protagonista, pues acontece nada más acaba el desafortunado episodio del naufragio, y la sátira con la que es tratado Leibniz. Este fragmento me ha impactado, no solo por su composición, también por la rudeza de sus palabras y la rabia que emana de ellas, describiendo una desgracia que se hace sentir en el alma y provoca la empática atención del lector a las palabras que narra el texto, dejando la reflexión sincera de que nada detiene al mal, ni edad, ni sexo, ni barreras, ni fronteras: «Nada más poner el pie en la ciudad llorando por la muerte de su bienhechor, sintieron temblar la tierra bajo sus pies, el mar se levanta hirviendo en el puerto y rompe los navíos allí anclados. Torbellinos de llamas y cenizas cubren las calles [...] las casas se desmoronan; los tejados se derrumban sobre sus cimientos, [...] treinta mil habitantes de toda edad y sexo quedan aplastados bajo las ruinas. El marinero decía entre silbidos y juramentos: «Algo habrá que se pueda ganar en todo esto. -¿Cuál puede ser la razón suficiente de este fenómeno?»
A parte de las ilustraciones de Moreau le Jeune, se conoce que se llegó a hacer una adaptación cinematográfica en 1960, en la que Norbert Carbonnaux sitúa a Cándido como un soldado francés en plena Segunda Guerra Mundial. Por otro lado, también se han hecho referencias de la obra en series de televisión, como en American Horror Story, en la que uno de los personajes, interpretado por Denis O’Hare, aparece leyendo a Voltaire.
La primera vez que leí Cándido me costó seguir el hilo conductor, puesto que ocurren muchas cosas en muy poco tiempo; Voltaire escribe casi como un niño, saltando de un acontecimiento a otro sin dejar digerir el suceso acabado de narrar. Sin embargo, tras la contemplación global de su creación, aprecio mucho el significado de esta y la importancia que ha llegado a tener en la cultura, la sociedad, el arte y en la literatura, reconociendo su legado como una parte importante del cánon occidental. Al mismo tiempo, me parece una crítica interesante a una filosofía que tiene no solo a la sociedad, también a la mente individual, polarizada desde el inicio de los tiempos; el anhelo constante de querer ver el vaso medio lleno a pesar de la sed. Además, creo que es importante destacar, dejando de lado la época de su composición, el carácter sexista del tiempo, puesto que lo único a lo que las mujeres del universo de Cándido pueden aspirar es a que un hombre de buen nombre las posea. También es notoria la crítica que hace Voltaire al fanatismo, la intolerancia, el engaño y a la colonización, apreciando el mundo indígena y sus costumbres. Asimismo, asentó parte del marco intelectual de la Revolución Francesa, la Guerra de la Independencia de Estados Unidos y el socialismo, dejando una herencia altamente trascendental en la historia de la humanidad.