En mi opinión este libro de Lipovetsky no llega a la altura de La era del vacío y El imperio de lo efímero que son realmente extraordinarios. A pesar de ello este libro abunda en observaciones provocativas y polemicistas. Lo que sí me molestó en esta oportunidad es la cita exageradamente frecuente de estadísticas que no son comparables y cuya naturaleza periodística las hace particularmente sospechosas, así como mayor repetitividad. Muchos brochazos y pinceladas pero poco desarrollo y profundidad en los planteamientos. Entre las pinceladas llamativas: "del bien al bienestar", "el show postmoralista de la información", "felicidad light, familia a la carta, cocooning, "ciudadanía fatigada", "ya no hay hijos malos. Sólo malos padres".
Considera que vivimos una época en que se descarta una moral absoluta y se maneja una ética soft que se deja paralizar por la perspectivas pluralistas y multi-valuadas. La cultura familiar se centra en el niño: "Si la familia se ha convertido en un espacio hiperemocional, al mismo tiempo se ha convertido en una empresa a administrar ... la salud de los niños, los estudios y las vacaciones, los programas de televisión, la música, las lenguas, los juegos y deportes, todo se ha convertido en materia a vigilar, abonar, hacer progresar; los padres se parecen cada vez más a directores jóvenes y dinámicos enamorados de su empresa interminable. La cuestión de la ética de los padres se plantea más en términos de gestión que en términos de abnegación".
A la vez la cultura ciudadana sufre un cambio prodigioso: "...en lo esencial, el trabajo se ha liberado de cualquier significado de deuda o de solidaridad hacia la sociedad: en adelante se trabaja para sí [...] sólo reconocemos el valores de los deberes débiles concomitantes de la preponderancia del derecho individualista a vivir aparte."
Gilles Lipovetsky es un pensador posmoderno con un consumado estilo posmoderno de escritura caracterizado por deslumbrantes metáforas. La fuerza de sus escritos no están en sus análisis sino en sus intuiciones.