A lo largo de la historia, los matemáticos se han encontrado con números, ecuaciones, geometrías y cálculos imposibles.
En qué consisten y cuáles son los límites de estas imposibilidades, es lo que Carlos Prieto de Castro explica en esta obra. A través de los ojos de Sotero, Julio, Isabel, doña Teresa y don Raúl, una familia de aficionados a las matemáticas, podemos conocer y comprender aquellos acertijos sin respuesta, al tiempo que se abre ante nuestros ojos un mundo de nuevos problemas y soluciones. Este libro permite viajar en el tiempo -de las matemáticas de la Antigüedad clásica a las de nuestros días-, presenta la vida y obra de los grandes personajes que forjaron las matemáticas como las conocemos hoy y muestra una faceta de esta ciencia que resulta comprensible, entretenida y disfrutable.
Si bien por su estructura o calidad literaria este libro no es muy distinto a Aventuras de un duende en el mundo de las matemáticas, en este otro al menos sí existe cierta progresión congruente o sólo más afortunada, es decir, ya no se trata de simples textos mal juntados unos a otros (como en el anterior), por lo que la narración, con todo y su artificialidad, fluye un poco mejor.
Artificial, sí, y tampoco es que sea tan malo: a final de cuentas se trata de exposiciones matemáticas, acercamientos más relajados o menos formales con respecto a lo que se ve en la escuela o los libros de texto con la intención de volverlos algo más próximos, entrañables, significativos o sencillamente humanos, pero matemáticos a final de cuentas, y creo que en todo caso lo consigue.
Tomando como tema principal algunos de los mayores ‘imposibles’ matemáticos con que se han topado los estudiosos a lo largo de la historia (y cómo los han superado), el texto plantea de forma en general sencilla montones de conceptos de geometría, álgebra, teoría de números o teoría de conjuntos que vuelven más comprensible su estudio formal, al molestarse, por ejemplo, en aclararnos cosas ‘obvias’ no tan obvias en realidad, que por lo mismo nadie se tomó la molestia de explicarnos en la escuela.
Sigue sin gustarme mucho ese poner mini-biografías al final de cada capítulo, pues creo que habría bastado con integrar unos cuantos datos aquí y allá mezclados en la narración (de por sí muy poco natural), y no cortar a cada rato con esos añadidos en verdad innecesarios.
Cosa aparte la constituyen los recuadros con demostraciones más formales, que a veces no son fáciles de seguir, pero, como explica el propio autor, si de plano uno se pierde en ellos no pasa nada, bastará intentar entender el texto principal y seguir adelante.
Como todos los anteriores libros de matemáticas de esta serie, La ciencia para todos, tampoco este se presta mucho para un público muy amplio, que en cualquier caso muy poco se interesará por estos temas, supongo, pero, no obstante su inelegante prosa, resulta interesante, entretenido, y hasta tal vez inspirador.