La Segunda Guerra de Intervención Francesa es un suceso muy celebrado en la historia de México. De allí proviene el festejo del 5 de mayo en que el país americano obtuvo la victoria. Es en ese escenario en que se desarrolla esta novela.
Fernando Valle, un personaje desgraciado desde su nacimiento y dramático en extremo, como todo aquel creado durante el Romanticismo, es el verdadero protagonista y por quien debió llevar el título este libro.
El estilo de Altamirano es caricaturesco a ratos, resaltando cualidades y defectos de personajes de una forma pintoresca y cómica. Es rara la comparación, pero me recordó a Jane Austen. Después, con las más bellas descripciones, el autor nos hace adentrarnos en la vida rural y urbana de Guadalajara, una de las ciudades más importantes de México entonces y ahora; también nos hace pasear por la clase social alta, y sus modos y costumbres; nos sitúa en el contexto histórico y en las reglas del ejército.
Todo lo anterior eran ingredientes para darle 5 estrellas, pero fue la sucesión de eventos lo que me hizo bajarle calificación. A Fernando no le hacía daño una poca de felicidad. Por allí leí que si una novela te deja ileso, es que nunca entraste en ella. Los personajes me hicieron enojar demasiado por lo ingenuos, indecisos, víctimas y dramáticos: por un lado tenemos a Isabel y a la tía, completamente indiferentes en la vida de Fernando, que se supone que es su familiar; pero los que más me hicieron enojar fueron Clemencia y Enrique, ¡malditos!, ellos fueron los culpables de todas las desgracias, ¡de verdad los odio!. Este último nunca pagó por todo lo que hizo. La maldita Clemencia después de haber cambiado de opinión mil veces, a los pocos segundos se hace la sufrida y la víctima.
Tengo sentimientos encontrados al valorar esta obra. Por un lado el chisme y drama son muy interesantes y, por el otro, los personajes son demasiado tontos (no malhechos), llegué a un punto de decir "¡ya, que se mueran todos!".
Algo común en personajes de antes del siglo XXI es que se les solía describir y se les hacía pensar que la idealización y el enamoramiento son realmente amor (a lo Romeo y Julieta) y creer que este es justificación para cometer todo tipo de atrocidades. El amor maduro, el amor real viene con el trato consecutivo de las personas a través del tiempo. En esta novela, si los personajes dijeron estar perdidamente enamorados 10 veces en unos pocos días, fue poco.