Al fin Zeus puede ver cómo medra el mundo. Los mortales se embarcan en grandes emprendimientos, nacen héroes capaces de gestas memorables, el tiempo de las fuerzas del caos ha llegado a su fin. Entonces, la paz se rompe cuando emerge de las entrañas de la tierra una raza de criaturas de tamaño colosal, poderosas, incontrolables. Su objetivo: tomar el Olimpo. Dice la profecía que los olímpicos no podrán vencerlos solos, que necesitan la ayuda de un mortal. ¿Serían capaces de poner su destino en manos de un hombre? La gigantomaquia es uno de los grandes relatos mitológicos que explica el orden del mundo, la historia de la lucha permanente de la civilización contra la barbarie.
En la primera hora del primer día de clase, mi primer profesor en la Facultad de Filosofía comenzó diciendo: «No quiero que nadie pregunte nada. El último día hablaremos». De inmediato comprendí que yo no iba a caer simpático allí, porque había ido a discutir. En segundo curso ya no estaba.
La academia de cine me fue mejor. Aprendí lo que nunca hay que hacer y además el título ocupa poco si está bien doblado. Entonces vi la luz: solo corregiría mi trayectoria estudiando la carrera universitaria más inútil posible a finales del siglo XX.
Cuatro años más tarde me licenciaba en Humanidades con la especialización de Literatura. Yo creía que no podía haber nada menos práctico, pero cuando salí de la facultad descubrí --presa del desconcierto-- que en nuestro mundo utilitarista hasta esta carrera tiene uso: en el Trivial, yo arraso.
En general, la mayoría de cosas que he hecho son bastante absurdas, y otras, abiertamente estúpidas. Emití una revista por televisión, realicé videoclips para grupos sin disco, pero sobre todo, y eso sí me llena de orgullo, diseñé videojuegos para ciegos.
He pretendido restaurar la gloria perdida de la radio y de la prensa escrita --con un éxito que salta a la vista--. Me he consagrado el televisión sin esfuerzo, enfadando a la audiencia, destruyendo programas desde dentro y procurando esconder que no sabía hacer el trabajo. Siempre he sabido abandonar en el momento adecuado: cuando todo iba bien.
Aunque crezco, parece que no aprendo: creo que he estado escribiendo y editando libros últimamente, pero igual me confundo con otro.
Para acabar, quiero decir que he hecho más cosas, pero que aquí ya no caben. Y que puede que la naturaleza sea sabia, pero también que tiene muy mala leche, y, sin embargo, como un hijo tonto a una mamá protectora, yo la quiero.
Libro 14 en la colección de mitos griegos de Gredos.
Leer cómo es que lo olímpicos luchan en una guerra contra los gigantes es genial. La presencia de Atenea y de Hércules es increíble.
Tengo un serio problema con Ares. El Ares de éste libro es realmente irritante, y lo entiendo, después de todo es el Dios de la guerra cruel, nada parecido a lo que es su hermana Atenea, siempre sabia.
Buenísima versión novelada de la gigantomaquia! Super cinemática, con unos efectos especiales espectaculares, está versión narra el enfrentamiento de los dioses del Olimpo en una segunda guerra que los pone al límite de su sobrevivencia (la primera fue contra los Titanes), contra los hijos de Gea, la Madre Tierra, quienes quieren regresar a la naturaleza a su cause escencial. Brutal, sanguinaria y salvaje está versión te hace ver todo como si estuvieras viendo una película o leyendo un cómic d acción. Si les gusta El Ataque de los Titanes o las películas de Godzilla, tienen que leer este libro que no por estar al tope de acción es menos riguroso en su relato del mito. ¡Ah! y como héroe invitado... Algunos mitos hacen referencia a sucesos reales que han sudo cubiertos por el halo de la imaginación y por lo que yo puede leer bien puede referirse al fin de la cultura minoica 1640 a.C. que fue aplastada por un desastre natural terrorífico: La erupción del volcán de Tera (actual Santorini), que se ubica a 112 km al noreste de Creta, creó ondas expansivas que produjeron maremotos y terremotos y se ha fechado en torno al año 1628 a. C. El volumen del material desplazado por la erupción se ha calculado en 80 km³. Algunos lugares fueron sepultados hasta con 60 m de ceniza. Es posible que la leyenda de la Atlántida se refiera a la destrucción de la civilización minoica. Sin embargo, la civilización minoica no se extinguiría todavía y perviviría al menos un siglo más, muy posiblemente a causa de otro sismo, sin que tuviera una huella tan importante como Thera (Cunliffe).
La Rebelión de los gigantes ante los Dioses del olimpo encierra varios subtemas dignos de análisis como la misma rebelión para cambiar un sistema y al final de cuentas la lucha por el control de unos a otros y la posesión del poder
"[...] la gran señora no necesitaba que nadie la defendiera. Ahora bien, no por ello iba a abandonarla a su suerte."
Otro mito más que conocía solo de pasada y que me ha terminado sorprendiendo.
La gigantomaquia es bastante conocida para quienes les gusta la mitología griega, como es mi caso. Pero no conocía la historia detrás del mito.
En este aparecen todos los dioses conocidos: Zeus, Poseidón, Ares, Atenea, Artemisa, Hermes y muchos más que serán lo encargados de intentar acabar con la amenaza que suponen los gigantes, hijos de Gea.
Es una historia de guerras, donde la brutalidad intenta imponerse a la razón. Tiene escenas bélicas muy interesantes y que hacen la lectura más amena y personajes muy emblemáticos que todos conocemos o hemos oído hablar de ellos.
Además, lo que más me gusta de estas ediciones es que al final de cada historia tiene un apartado en el que explica la pervivencia del mito, cómo ha ido evolucionando a lo largo de los años y las obras de arte o representaciones teatrales que se han hecho de él. Me resulta muy interesante y enriquecedor.
Si os gusta la fantasía épica, con guerras, dioses de por medio y héroes, este mito es el vuestro sin duda.