Sentenciado por el oráculo de Delfos a cometer los más atroces crímenes contra su propia sangre, Edipo está abandonado por sus padres y criado como un hijo por los reyes de Corinto. Al conocer la profecía, abandonará para siempre la ciudad, ignorante de su propio origen. En su huida deberá hacer acopio de todo su ingenio para enfrentarse a la terrible esfinge que asola Tebas, ciudad de la que acabará siendo rey. Su decisión desencadenará una serie de fatídicos acontecimientos que pondrán a prueba la capacidad de los mortales para escapar a su propio destino y convertirán al personaje de Edipo en uno de los más célebres mitos de todos los tiempos.
E la mitología los héroes ya están predestinados; por un lado tienen habilidades excepcionales o poderes, gozan de admiración y popularidad, fuerza o inteligencia pero en muchos casos no tienen resuelto su destino esperándolos una tragedia, Edipo no es como otros héroes, es diferente a Hércules o Aquiles; su arma más poderosa es su inteligencia. Edipo describe perfectamente el esquema trágico con sus principales componentes como "el error", "reconocimiento" y "el cambio de forttuna" dando como resultado LA CATÁSTROFE
Como otras novelas cortas de la colección de mitología griega (de Gredos/Rba), esta logra ser concisa al tiempo que trasmite la esencia deseada: la narración es breve, no obstante, en cada parte la escena logra su cometido, un rompecabezas de engranajes inevitables cuyo resultado es una tragedia dictada por las horas, tanto irreversible como ineludible.
La tragedia de Edipo es muy conocida, y un claro ejemplo (como otros mitos) de cómo somos prisioneros del destino, donde nuestras acciones en un acto de rebeldía nos llevasen irónicamente al desenlace no deseado
Edipo es un personaje q no carece de destreza física, más su intelecto es notable, el cual le permitirá sobresalir y vencer, tornándolo en un héroe diferente, a por ej. a Heracles o Aquiles …. Sin embargo, mientras más alto e idílica es la situación, más dura la caída….
"-Afortunados los ojos que en los tuyos se reflejan -había acertado a decir Edipo nada más apartar por primera vez el velo que cubría el rostro de la que pronto seria su esposa.
La mirada transparente y azul, como un salto de agua en primavera, la piel aún tersa y sonrosada en las mejillas, los bucles que caían con armonía a un lado y otro de la cara hasta rozar la gargantilla de oro labrado que abrazaba su delicado cuello... Edipo cayó rendido de inmediato e incluso no tuvo reparos en clavar la rodilla en el suelo, ante todo el pueblo que iba a gobernar, mientras sostenía la mano de Yocasta. Aquel gesto, toda una declaración de amor a una mujer y una muestra de sumisión a la ciudad, le valió el corazón de la reina y, una vez más, el respeto de los tebanos"
Los hechos suceden privados del conocimiento que ya poseemos, con perspectivas humanas y espontaneas, donde la verdad velada vuelve cada situación real y sentida….el amor entre Yocasta y Edipo parece el dulce amor predestinado que se añora en la existencia de cada individuo, y quizás lo es, pero en este caso particular infundida de una amargura, horror y desesperación ocultas, que cuando emerjan en el ocaso del héroe, desgarraran el corazón: la imposibilidad de cambiar algo o la penosa tragedia a la que debe verse condenada/sometida una persona, el desconsuelo…los sacrificios en post del cariño y el afecto (a veces mezquino, a veces humano, o a veces ambos) por parte de los personajes solo servirán para desencadenar la desgracia, y pese aun cuando el mundo se vuelva en contra, puede que al final quede un pequeño, pequeñísimo rastro de luz, un mínimo y disipado consuelo hasta que el tiempo llegue a su final y se consuma para liberar a una alma desdichada de los caprichos de la suerte funesta…
“-Esta es la sangre mancillada de toda una estirpe- antes de alzar los ojos al cielo y gritar- Perversos son los dioses que trazaron este destino! ¡Soy a la vez hijo y esposo! ¡Padre y Hermano! ¡Parricida, asesino de reyes y causante de todos los males de Tebas! Dinos, oh, sabio Apolo, porque fuimos elegidos para una vida que nadie querría ver. Miro el rostro blanquecino de mi madre y la amo. Miro su cuerpo inerte y lo deseo. ¡Más los dioses no seréis nunca dueños de todas las decisiones de los hombres!
Entonces, tras mirar a Yocasta por última vez, levanto las fíbulas se las clavo en los ojos hasta que la sangre inundo de oscuridad sus cuencas”
Mi nota: 8 (con lo justo, pero de por más merecida)
Nota: el personaje de la esfinge es enigmático y altivo, bien logrado
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Una edición muy buena de la historia. A pesar de conocerla generalmente la prosa si te lleva y te sorprende en las partes importantes. Relaciona bien los hechos en los giros de la historia.