La búsqueda llevará a Cristina a tirar del hilo de las historias de varias generaciones, a descubrir desapariciones, huidas y muertes, heridas que nunca cicatrizaron. Uno de los mayores silencios que la rodean es el que atañe a algunos hechos sucedidos durante la Guerra Civil: un fusilamiento en Zaragoza, alguien que murió en lugar de otro, un alférez de origen mexicano que presenció ese acto bárbaro, dos personas de bandos contrarios que acabaron unidas en la posguerra... Pero esta inmersión en los secretos familiares va mucho más lejos y lleva a otros periodos, a los años veinte, a la guerra de África, a México, a líos de faldas, a niños que fueron criados en un internado...
Fallarás nos propone una narración, escrita a caballo entre la crónica y la novela, que va más allá de los trillados tópicos sobre la Guerra Civil y que, a través de las pequeñas historias, retrata la evolución política y sociológica de un país. Esta es una novela que contiene muchas novelas, una saga familiar sobre hechos reales que parecen dignos de una ficción y una indagación en la que la ficción ayuda a explicar la realidad. Una obra que habla de traiciones, desengaños y violencia, pero también de bondad, resistencia y esperanza.
Comencé a leerlo un poco escéptico, pensando irremediablemente en el título de la novela de Isaac Rosa, "Otra maldita novela de la Guerra Civil", con buenos, malos, exceso de adjetivos, etc...de esas que hemos leído los españoles mil.
Sin embargo va mutando y convirtiéndose en una lucha de la autora contra sus demonios, los tan literarios secretos familiares, y un desnudarse y liberarse de un peso tremendo y sospecho que algún lastre interior que venía arrastrando de largo.
Todo ello con una prosa muy buena, bien estructurada la narración, capítulos cortos y ...bueno en general bastante bien.
El silencio de cada familia de posguerra resumido en un libro que te hace llorar al mismo tiempo que te cura, en cierto modo, esa soledad que heredamos.
Leer a Cristina Fallarás es siempre leer su interior, sus tripas, sus vísceras. Escribe como le sale, escribe desde los gritos de su interior y escribe sin (apenas) pensarlo "Echar a andar sin nada más que lo puesto y dejarlo todo atrás". Por eso siempre llega al mismo sitio dentro de nosotros: a nuestras tripas "Mis terrores no tienen límite" En esta ocasión esa conexión entre interiores es si cabe más profunda porque no sólo desnuda sus pensamientos, desnuda también su vida y su infancia y nos hace partícipes de ello. Esa generosidad que muestra al abrirse nos deja también helados al conocer la historia de sus abuelos y sus diferentes destinos en esa guerra "la más puta de todas". Silencio. Memoria. Familia.
Quiero poner 3'5 porque aunque es una grandísima historia, hasta mitad del libro algo en la narración no me permitía concentrarme y me sacaba continuamente de la historia.
Entre ficción y realidad, el libro bucea en la historia personal de la autora pero lo hace, a mi entender, de manera nerviosa y algo caótica. Aunque la historia me ha parecido interesante, el estilo me ha alejado bastante del libro. En muchos momentos me ha costado seguirlo, lo que me ha ido alejando del relato. Después de haber visto en TV a la autora en diversos debates, el libro me parece un fiel reflejo de lo que se intuye de su personalidad, todo nerviosismo y vehemencia. Creo que me hubiera gustado más de haber tenido una narración "clásica".
Seguramente 5. Pero qué jodida angustia. El clinquiclinqui del esmalte me hizo llorar pensando en mi abuela. Tengo un problema con las historias en que los enemigos se juntan porque me llenan de rabia y de impotencia y no entiendo y odio no entender, pero es la realidad. Fallarás lo cuenta de una manera tan tan tan impecable tan tan tan sobrecogedora. Dan ganas de hacer millones de preguntas, de conocer la vida de nuestros padres y abuelos al dedillo y eso siempre está bien. Pero qué jodida angustia. Buenísimo y durísimo. Seguramente el próximo regalo de navidad de mamá.
sabiendo que en la narración "se mezclaban" ficción y no ficción, a medida que avanzaba en la lectura deseaba que hubiera mucha más ficción que realidad. es un libro que te mantiene expectante y que te hace leerlo con el anhelo de descubrir que las cosas no sucedieron como te imaginas que pasó... es el recuerdo constante de que de nuestros antepasados heredamos rasgos que conforman nuestra personalidad, dolor y muerte. sus historias de vida dejan secuelas en las nuestras -aunque no las conozcamos-
¿Somos el resultado de las heridas de nuestros muertos? ¿Estas se pueden curar por nosotros?, ¿El hecho de conocerlas nos hace libres de ellas? No tengo la respuesta y creo que el libro tampoco. Sin embargo, la reflexión de quiénes somos, los nietos de los niños de la guerra y cómo el silencio impuesto por la apariencia del “todo está bien” da lugar a nuestra manera de relacionarnos con el mundo: el bien, el mal, lo que se dice sin decir (los eufemismos). Aquello que debes sobreentender para sobrevivir a las reglas no impuestas por la familia. La familia.
Hay familias que guardan historias que merecen ser contadas y la forma en que lo hace la autora es una delicia. Aunque me ha faltado un poco más. Me he quedado con ganas de saber algo más sobre algunos personajes.
Cristina Fallarás tiene el corajo de compartir historia de su familia en relación con la Guerra Civil. No puedo decir que me gustó mucho como está estructurada la novela, pero se trata de una tema muy importante: el silencio. Es una historia realmente triste pero reveladora.
Creo que no lo he leído en el momento correcto porque requiere una concentración especial por su manera de escribir. Aun así me parece que tiene una manera muy interesante y visceral de escribir.
Estoy todavía digiriendo. Se me ha hecho terriblemente breve, casi fugaz. Hay varias voces narrativas, la que cuenta el pasado de la familia, la que se revuelve contra el presente en forma de monólogo interior, la voz de Cristina hablando de sus mayores. Son capítulos cortos, duros y directos a la boca del estómago.
Cuántas historias como ésta deben estar silenciadas, desgraciadamente para siempre. Tal vez muchas cosas se entenderían mejor sin los silencios impuestos.
Vaya por delante que la historia me ha podido gustar (o importar) más o menos, pero sobrepongo tanto el estilo que tiene esta mujer a la hora de escribir, que poco importa.
Libro de memorias, crónica, novela histórica, autobiografía de ficción, autoficción pura y dura, “Honrarás a tu padre y a tu madre” me resultó de género inclasificable, pero de grata lectura. Cuenta dos historias con un mismo tronco, que parecen avanzar paralelamente, buscando sin encontrarlo, un punto de intersección donde conciliar los secretos, los prejuicios, los tabúes y las prohibiciones familiares con el deseo, la necesidad de conocer el origen de su vida.
No me acuerdo cómo llegué a “Honrarás a tu padre y a tu madre”. Publicado en el 2018, lo encontré entre una decena de libros de Anagrama que esperan lectura. Sé que no fue por lo atractivo del título, que me lo parece y también estoy seguro que no fue por la autora, desconocida para mi. Vagamente creo recordar una reseña pero no logro afirmar el recuerdo en mi mente. Sin embargo, supe por la sinopsis que el libro de Cristina trata de dos temas que me interesan: La Guerra Civil Española y el género de moda, la autoficción.
Independiente de las razones que me llevaron a iniciar la lectura, pronto una sorpresa avivó mi interés: uno de los protagonistas de la historia de Cristina Fallarás resultó descendiente de Benito Juárez, el más grande prócer de la historia mexicana: su bisnieto Pablo Sánchez Larqué, hijo de Delfín Sánchez Juárez y Sophia Larqué.
Cristina Fallarás (1968-) es una periodista, escritora y política española. Por su novela “Las niñas perdidas” recibió el prestigio Premio Hammett 2012 de la Semana Negra de Gijón y el Premio Ciudad de Barbastro de Novela Breve 2011 por “Últimos días en el Puesto del Este”. Este 2021 aparecerá su más reciente novela “El Evangelio según María Magdalena” y es una reconocida activista en favor de los derechos de las mujeres.
“Honrarás a tu padre y a tu madre” trata de de la historia de la familia de Cristina, esencialmente la sus dos abuelos, el paterno, Felix Fallarás, sin militancia política conocida y fusilado en Zaragoza en 1936; el otro, Pablo Sánchez Larqué, formaba parte como encargado de uno de los pelotones de fusilamientos de los Franquistas sublevados contra el gobierno de la Segunda República encabezado por Manuel Azaña.
Cristina, ante el muro de silencio impuesto por su abuela paterna, Presentación Pérez, investiga, indaga, analiza, rastrea y se entera sobre la vida y la muerte de su abuelo paterno, Felix Fallarás, el Chico, fusilado en los inicios de la Guerra Civil confundido, quizá, con su padre, Felix Fallarás, el Grande, activo sindicalista. De su abuelo materno, Pablo Sánchez, el Coronel, con quien convivió mientras vivió, tenia claro, por su abuela, la Jefa, que el principio había sido Benito Juárez.
Pero hay otra historia subyacente en el libro de Fallarás, que es la de la propia Cristina, que inicia cuando se echó a andar, partiendo sin rumbo y sin plan de Barcelona, a “buscar a mis muertos”, recalando en el “Grand Oasis Park”, una deprimente, abandonada y decrépita urbanización, otrora de lujo, ubicada en la costa de Tarragona, para relatarnos, desde ahí, a manera de bitácora, sus recuerdos a través de una serie de anécdotas, acercándonos a su privilegiada infancia como nieta de un reconocido militar del franquismo.
Escrito desde las entrañas, “Honrarás a tu padre y a tu madre” no es un libro sobre la Guerra Civil Española, sino sobre los efectos que provocó entre los descendientes de vencedores y los vencidos. El abuelo materno de Cristina perteneció al bando de los triunfadores; el materno, al de los derrotados. Y enfrentarse, asumirse como descendiente de esa dicotomía, obligó a Cristina a reconocer con lacerante dolor como el silencio y la cobardía familiar que palpó durante su búsqueda, le mutiló una parte de su memoria, la que pertenecía al abuelo paterno, y que recuperó con la escritura de esta historia.
Narrada en primera persona, intercalándose las historias de sus abuelos con las de su peregrinaje, “Honrarás a tu padre y a tu madre” me resultó una lectura fascinante, a pesar de que como escribe Cristina, “Nosotros, los vivos, solo tenemos pequeños huesecillos del esqueleto de la historia, de esta historia, y con ellos las construimos, evidentemente falsa. No cambia en absoluto lo que sucedió. Lo que sucedió, sucedió, y jamás tendremos idea”, porque la historia que nos relata Cristina, se puede creer o no, pero de que se lee, se lee y yo, ¡Te leo!
posaré les coses molt desendreçadament perquè fa molt que la vaig llegir i les tenia malgirbades i apuntades en brut, però: trobo que la fallarás parla amb el rigor periodístic de la veritat crua; que exposa aquell dolor aguantat i guardat per tots, per les persones d'una mateixa família, que comparteixen sang, aquest dolor de tots accentuat sobretot, fet present (i menys mal que per fi algú dona espai i veu a aquest dolor), de les dones esposes i mares; no oblida la visió del món que tenen els nens; és una novel·la freda i estranya, com un quadre que tens gravat a la ment perquè algun cop et va fer sentir alguna cosa, on t'hi endinses de tant en tant però no pots oblidar que està fora de tu i que és un quadre, potser pels detalls, no és una cosa bona ni dolenta, senzillament aliena; ai el pes de la família, el tornar a les arrels, no ens en podem desdir mai, no podem fer com que no som hereus de res, no podem desarrelar-nos així com així, les arrels també parlen i ens requereixen; també, perquè jo mateixa m'he preguntat si aquesta història era veritable o no: fins a quin punt ens interessa que sigui verídic o no? pot ser-ho igual que pot no ser-ho, ens interpel·la la mateixa història sigui ficcional o no; i fallarás és conscient que totes les coses acaben ajuntant-se amb el temps, i ella ho mostra de manera magistral, no podem fugir d'aquesta atabalamenta, d'aquest conglomerat de vivències i paraules que és la vida i no podem dividir-la en carpetetes perquè ens sigui més fàcil de manegar, estem sotmesos a que la Vida en totes les seves manifestacions, com la Mort, ens caiguin a sobre de tant en tant. i quan això passa, què fer..?
«Me llamo Cristina y esta es la historia de una familia y sus silencios. La historia de como el silencio contagia, atraviesa generaciones y fermenta. Esta es una historia en descomposición, contada para pertenecer» . «Nada sé yo del hombre que va a morir. Hasta su muerte hicieron desaparecer. No existe su historia. Hasta eso le negaron.» . Cristina Fallarás es al mismo tiempo protagonista y autora. Un día ella (el personaje o la autora? Nunca queda claro) sale en búsqueda de la historia de su familia y sus muertos. Ella que se siente ahogada necesita buscar respuestas, porque como bien dice, los secretos se heredan y asfixian generación tras generación. Porque cuando la Historia niega los familiares cargan con el peso del secreto, hasta que eso se habla y se destraba. Me es muy difícil hablar de este libro sin spoilear, pero si les voy a decir que es una mezcla entre novela y crónica y diario personal. En un libro bastante único, Cristina va descubriendo secretos, desde la Guerra Civil Española, hasta Mexico y la guerra en Africa, y nombrando lo que nunca antes fue nombrado . En mi familia siempre hubieron secretos y cosas de las que no se hablan, y estoy segura que en la mayoría de la de ustedes también. Es muy especial de este libro ver como ella va sanando pagina tras página, y las contradicciones que va sintiendo a medida que se da cuenta que su historia no es la que ella creía
Un relato donde realidad y ficción se desdibujan para dar paso a una visión de la memoria histórica contada con gran originalidad. Se cuenta la historia de dos familias muy diferentes entre sí, sin que nada tenga sentido, para ver que, a medida que vas avanzando en la lectura vas descubriendo poco a poco todas las incógnitas que tienes. Si hay que hacer una crítica a este libro sería el hecho de que los hechos que le suceden a la protagonista en el presente no acaban de estar muy bien ligados en el libro a la historia de sus antepasados y tal vez no tienen gran relevancia en el transcurso de la historia, aunque es evidente que todo su ser se basa en lo que le marcaron dichas personas. También al avanzar a la historia de sus padres el relato se cuenta de forma más superficial y podría haberse centrado un poco más en esa época.
Un relato de gran interés para entender la España del siglo XX, las relaciones y clases sociales y romper tabúes de una sociedad dividida en dos bandos, ideal para reflexionar sobre nuestra propia historia. Recomendaría leerlo sin ninguna duda a cualquier interesado en estos temas
«Me llamo Cristina y he salido a buscar a mis muertos. Caminando. Buscar a mis muertos para no matarme yo. ¿Para vivir? No estoy segura. Convocarlos, dialogar con mis muertos.»
El silencio. La sombra de aquellos antepasados sobre los que pesa la losa de la omisión y del olvido. No hablar. No contar. Tampoco bajito ni en susurros. No nombrar. No saber lo ocurrido con aquellos hombres y mujeres que vivieron la Guerra Civil ni el papel que tuvieron, o el papel que les hicieron concebir, según el lugar donde se hallaban. A muchos les aterra la memoria; a la vista está. Y la han sepultado en la cuneta con los miles de cadáveres aún por desenterrar. Seguir y olvidar; si es posible. ¡Qué bien aprendida la lección! Aún hoy en muchas familias no se habla sobre ello. Y cuando se van, y nos dejan, se pierde con ellos el derecho a saber. Más silencio y, este, para siempre.
Me parece que he leído dos libros diferentes en el mismo. La primera parte me ha parecido brillante, profunda y de escritura de entraña. La segunda parte (a partir de la ceremonia silenciosa que delata al final de un capítulo) me parece más ardua, menos hilada y encarnada. La fascinación inicial ha dado lugar a satisfacción final con el libro. Por supuesto me parece lo más magistral que he leído hablando de las heridas abiertas de la guerra y los silencios sobre los que se construyeron las vidas de los vencedores y de los ganadores.
La historia es preciosa, pero la narración a veces me ha fallado un poco; hay una línea muy fina entre escribir de una manera más gutural y automática y simplemente lanzarse a la verborrea, como en ocasiones parece hacer la autora con el fin de darle mayor intensidad al relato. He redondeado la puntuación, básicamente, por lo mucho que me ha gustado el planteamiento de los personajes y de la historia en general, aunque la forma a veces no fuese del todo de mi agrado (maldito Goodreads, a ver cuándo empiezas a dar la opción de puntuar con medias estrellas). Aun así, muy recomendable.
La historia es muy interesante, me hubiera gustado más que la hubiera contado de forma linear y haber sabido más de la vida de su abuela Presentación, pues en este libro predomina claramente un lado de su familia. Las partes en las que habla de echarse a andar me aburrieron, me sobran y no creo que aporten mucho a la historia.
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Si pudiese le daría 3'5 estrellas. Aunque es una historia bonita (en realidad varias historias unidas en una sola, la suya propia) el estilo narrativo me saca del libro. A veces un estilo muy directo y otras floreado, saltando de un personaje a otro y que hace difícil seguir el hilo y la cronología. Muy interesante que cuente con testimonios (se presupone que reales) de la época.
La novela está bien planteada y escrita. El problema es que, una vez terminada, le queda a uno el regusto amargo de los libros que podían haber ido más allá... y se quedan a medio camino. Como testimonio de una época, no está del todo mal.
Búsqueda secretos familiares e identidad de la autora. Logros e expresión literaria y profundidad psicológica pero confusion en la historia por las quiebras cronológicas y personajes con el mismo nombre pero distinta generación. Principios s.XX hasta guerra civil. Zaragoza
El peso y el silencio de cualquier familia de después de la guerra civil desde una perspectiva conciliadora. Al final, ¿qué puedes hacer cuando una parte de tu familia fue fusilada por la otra parte? Este libro sirve de catarsis y de desahogo para ella y, seguramente, para muchos.
“Quién más quien menos tiene su herida. Suele ser herencia de muertos, de nuestros silencios. Si llega un momento en el que la herida reclama fatalidad, más vale atender a sus voces, dejar que su historia se narre y en ese relato buscar la salvación”.
Enésimo retrato de los tiempos guerracivilistas, con un toque autobiográfico en el que la autora recuerda sus raíces familiares en un texto confuso, que tampoco aporta nada novedoso acerca de aquella época y que después de leerlo queda una sensación de haber sabido cosas que no importaban nada.