Saqué este libro de la biblioteca pensando que al estar escrito por un periodista buscaría dar a conocer el ambiente en el que son criados los chicos que protagonizan estos cuentos y crímenes, mediante un análisis y/o crítica del mismo. Esperaba encontrarme con algún estudio de índole más social previo en el autor para que se transformara así en un exibidor de dicha realidad y contexto, entendiendo asi también las problemáticas que circulan en este entorno y que hay que resolver antes de rápidamente juzgar los resultados sin pensar en las posibles variantes que le dieron lugar. Así también esperaba que se ahondara un poco mas en las emociones y pensamientos de los personajes, que saliera a flote esos destellos de humanidad: la inseguridad, el remordimiento, la desperacion, la devoción...
Los cuentos resultaron ser en cierto punto bastante repetitivos y monótonos, donde solamente se relataban los hechos que pasaban sin indagar en lo que los protagonistas sentían en el momento, resultando difícil empatizar con estos.