Es este uno de esos libros esenciales que nacen de la necesidad y de la urgencia. Porque Leticia Dolera necesita contar por qué es feminista y por qué todas deberíamos serlo. Un camino vital en el que se ha encontrado con personas inspiradoras, lecturas reveladoras, anécdotas ―de las buenas, de las malas y de las peores― vividas muy de cerca o en primera persona. Este libro es también la historia de mujeres valientes que marcaron el camino y cuyo ejemplo nos ayuda a despertar nuestras conciencias y también a enseñar a las más jóvenes. Empezando por Eva, la primera que mordió la manzana, esta es una historia sobre todas las mujeres. Porque Leticia Dolera nos invita a abrazar una causa, que es la de todas las personas que soñamos con una sociedad justa. Por mucho que nos hayan repetido que Eva pecó al morder la manzana, nosotras sabemos que aquello fue precisamente lo que la hizo sabia. Entonces ¿qué?, ¿te apetece una? Una obra de empoderamiento feminista para todas las edades.
Leticia Dolera es una actriz y directora de cine española especialmente comprometida en la defensa de los derechos de las mujeres y la lucha contra la violencia de género.
Me gustaría decir que con lo mucho que busco informarme, ya estoy más allá del nivel principiante en cuanto al tema del feminismo, pero no es así.
Hay muchas cosas que todavía me sorprende e impacta leerlas, sobretodo porque mi privilegio no me había permitido comprenderlas.
Este libro me pareció sumamente importante para quienes quieren adentrarse en esta lucha, ya sea para conocerla o entenderla.
Está explicado de una manera muy sencilla e introductoria, por lo que no todos los temas son abordados a profundidad, pero eso ayudará a no complicarte y también podrás darte una idea de porqué la revolución debe ser feminista o no será.
Sencillo, muy de primero de feminismo, pero estupendo para afianzar nuestro discurso. Lo que más me ha gustado han sido las historias y reflexiones respecto al machismo en la industria del cine, ojalá un libro entero hablando de eso.
No está nada mal, es un "Feminismo para principiantes". Quizás no es lo que esperaba, pero me ha decepcionado ligeramente. Habla de varios temas interesantes pero muy por encima, y a veces me daba la sensación de estar leyendo un libro de auto ayuda más que sobre el feminismo en sí. Los capítulos son extremadamente cortos (algunos de página y media) y se echa de menos una profundización en el tema, pero las recomendaciones que hace la autora al final sobre libros /cine no están nada mal. De todas maneras, es una propuesta interesante y que no dudaría en recomendar a gente que se inicia en el feminismo para aclarar según qué conceptos.
Este libro solo se lo recomendaría a alguien que no sepa nada sobre feminismo. Si no has leído nada con anterioridad...este es tu libro. A mí me ha parecido una castaña. Me da la sensación de que la autora iba buscando información en Wikipedia y Google y lo iba copiando, está lleno de lugares comunes y no aporta nada nuevo ni nada que no sepamos.
Si quieres leer sobre feminismo sin recurrir a Beauvoir, lee a Chimamanda Ngozi Adichie. Si quieres leer sobre feminismo de una manera divertida, lee "Cómo ser mujer" de Caitlin Moran.
"Morder la manzana" es mi tercer libro sobre feminismo y, puedo decir, que el peor hasta la fecha. No es mal libro, sobre todo si quieres iniciarte en el feminismo y no estás acostumbrada a leer (la maquetación está echa para que te lo leas de un tirón). Tampoco me considero una auténtica portento en el tema (de ahí la lectura), sin embargo me ha parecido que tocaba la superficie de todos los temas. En ningún caso profundizaba y, en varios, daba la sensación de que no estaba adecuadamente documentada. Además, la sensación de que estaban intentando venderme algo no dejaba de molestarme. Esas constantes preguntas retóricas buscando que el lector se sienta obligado a sentirse identificado me molestaron constantemente. Es algo que no me encontré en los libros de Chimamanda Ngozi, que te hablaba del tema como quien escribe a su mejor amiga. Es algo que no suelo encontrar en las charlas de Emma Watson (que, si bien hace preguntas retóricas, son al final de todo y con la intención de levantarte de la silla con las ideas claras de mejorar el mundo). Añadamos también que tuve la sensación de que no hubiese orden alguno en los capítulos. Entiendo que intercalara experiencias propias, pero creo que la Editorial tenía que haber diferenciado esos capítulos de alguna forma (y, por favor, esos recordatorios de que estabas en un flashback... God, no!). A lo que me refiero es a qué de golpe te hablaba de la objetivización de la mujer, después la orientación sexual, flashback al canto sobre "ser mujer" y a hablar sobre Simone de Beauvoir. Que al menos no volvía a temas anteriores, pero tenía la sensación de que no había un hilo conductor entre cada capítulo. Que tan pronto te podría haber hablado de Simone de Beauvoir que de las tres olas del feminismo, da igual dónde colocar determinados capitulos. Por eso "Morder la manzana" no me ha emocionado. No me gusta que me intenten convencer en esta clase de libros: busco que me explique cómo está el tema, que me explique datos, referencias... Obviamente han habido cosas que me han gustado. Tengo frases marcadas lejos de los párrafos panfletarios. Y, sin lugar a dudas, para aquellas personas que crean que no es necesario el feminismo, es un libro perfecto. Pero creo que yo buscaba otra cosa...
Si quieres un tratado sesudo sobre feminismo, su desarrollo histórico y sus diferentes ramas en la actualidad, este no es tu libro.
Si, sin embargo, quieres leer un relato en primera persona (con algo de teoría y números, vale) de lo que significó ser niña en los 80, adolescente en los 90 y adulta ahora, con un revisionado desde la óptica morada, este es el libro perfecto.
El estilo de Leticia es directo, claro y engancha. Me ha gustado mucho la estructura de capítulos/artículos cortos que se van enganchando unos a otros por algún punto temático, sin que las transiciones sean bruscas.
Lo que más me ha gustado del libro son las historias personales, esas recreaciones de conversaciones con amigas que podría haber tenido yo con mis amigas (o tú con las tuyas).
En este libro la autora nos acerca, con un lenguaje fresco y muy cercano, a los puntos clave del feminismo, además de relatar a modo de ejemplo varias de sus experiencias personales. Me ha mucho gustado su forma de relatar, ha sido casi como escucharlo todo de boca de una amiga mientras nos tomábamos unas cañas. Si no hubiera leído antes otros libros de esta temática, seguramente se llevaría las cinco estrellas. Sigue siendo importante que libros como este vean la luz y si un rostro tan conocido como el de Leticia Dolera consigue que sea accesible a mucha más gente, tanto mejor. Lo recomiendo, especialmente si no has leído nada o casi nada sobre feminismo.
Tengo sentimientos encontrados con este audiolibro, hay explicaciones que me parecen interesantes y reflexiones, pero otras cosas me chirriaron un poco. Para lo fino que es y los capítulos cortos me costo un poco leerlo, además creo que no va dirigido a todo tipo de público, hay cosas que deja en el tintero que hubiera estado bien que no dejara así sin más. Lo bueno es que por lo menos ahora ya se como es el libro que tenía un poco de polémica.
Me ha volado la cabeza con tantas cosas que no sabía o no podía imaginar. Nos falta mucho por aprender, y este tipo de obras son lo que la sociedad necesita para avanzar en el terreno de la igualdad. Este formato de cómic es ideal para llegar a cualquier lector. Ideal para regalar tanto a hombres como a mujeres, porque el cambio comienza por tu propio entorno. Bravísimo.
Creo que este es uno de esos libros escritos porque ser feminista ahora está de moda. Poco desarrollo de las ideas (bastante básicas por cierto), sin perspectiva y bastante partidista. Parece que la autora considera sus ideas de feminismo como las únicas válidas y en muchos casos parece que intentase adoctrinar a un público lego en la materia (pero repito, sin argumentos que justifiquen su postura). El libro no me ha aportado ninguna idea nueva que no tuviera antes de comenzar su lectura. Por otro lado la autora resulta bastante egocéntrica en cuanto ha sufrido bastantes de los aspectos de violencia contra la mujer.
Es un libro necesario y muy conveniente para las personas que no han profundizado mucho en el tema del feminismo. En mi caso, que en los últimos años he ido informándome, es posible que se me haya quedado un poco “light”. Pensaba aprender algo más. Igualmente siempre es bueno conocer nuevos testimonios y experiencias. Totalmente recomendado si queréis saber, de verdad, qué es el feminismo. Próximamente reseña en https://rincondemarlau.blogspot.com
Basta, no depositemos nuestra seguridad en la mirada de nadie. La percepción que tenemos de nosotras mismas no puede depender de la mirada de otra persona, sino únicamente de nuestra propia mirada, que tiene que partir de la aceptación, la libertad y el amor propio.
Morder la manzana es un libro totalmente necesario para aquellas personas que quieran comprender y/o iniciarse en el feminismo. A principios de año leí Todos deberíamos ser feministas y Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo, ambos de Chimamanda Ngozi Adichie, porque lo estaban petando por todas partes, pero tuve algunos problemas. Ciertas cuestiones de género me chirriaban y además el feminismo de Ngozi no es, a mi parecer, el de la tercera ola, que es la que yo sigo, así que no terminaba de estar totalmente de acuerdo con algunas cosas. También he de reconocer que se me quedaron bastante cortos porque no quiero ir de listilla pero me parecía todo muy básico y, aunque Leticia Dolera tampoco me ha descubierto prácticamente nada que no supiese ya, sí me he sentido mucho más afín a ella y a su forma de entender el feminismo.
El texto está dividido en 46 capítulos y cuenta con una bibliografía y filmografía recomendada, la cual voy a consultar sí o sí. Está escrito en primera persona y en muchas ocasiones se dirige directamente a la lectora (o lector) para hacernos reflexionar o para hacerle alguna que otra promesa que obviamente tenemos que cumplir.
Me parece que es una obra muy completa ya que recoge un poco de todo. Por una parte tenemos vivencias tanto personales como de las amigas de Dolera, contadas a modo de relato, con sus diálogos y todo, en situaciones donde se han dado micromachismos, o agresiones, o situaciones que nos harían echarnos las manos a la cabeza si las estuviésemos presenciando, o incluso ocasiones en que la autora y sus amigas están compartiendo un momento y reflexionando sobre temas importantes.
También encontraremos partes más de tipo ensayo, con definiciones explicadas de forma muy sencilla y que todo el mundo puede comprender, contándonos cosas como qué es el patriarcado, la sororidad o el test de Bechdel, hablándonos sobre el género, sobre el sexo, y otras tantas cosas más. Además hay aportaciones de tipo histórico como las distintas olas del feminismo o cómo ha evolucionado el feminismo en España y quiénes han contribuido a ello. Por supuesto, no faltarán datos y estudios sobre violencia de género, muchos testimonios del machismo que viven miles de mujeres día a día o frases que estamos hartas de oir para que nos hagan creer que no necesitamos el femininsmo.
Pero principalmente es la propia Leticia Dolera quien nos muestra su realidad y sus vivencias, ya que ella es actriz y directora de cine y creo que todo el mundo es consciente de las muchísimas agresiones sexuales que hay en la industria cinematográfica. Podremos leer distintos artículos suyos publicados en periódicos o blogs tratando temas como el modo en que afecta la edad a la mujer en dicha industria o el miedo que vivimos por algo tan sencillo como salir a correr por un descampado.
En definitiva, tanto si sois feministas como si no, tanto si habéis leído mucho o poco sobre el tema, tanto si sois mujeres como si no... Leed este libro. Aprended. Deconstruíos. Poneos las gafas del feminismo y ved que no es para tanto, que no somos unas locas ni unas radicales, que solo queremos ser consideradas personas. Como bien dice Dolera, la revolución será feminista o no será, y yo le añado que el feminismo será interseccional o no será. No podemos olvidarnos nunca de nuestras hermanas racializadas, discapacitadas o transgénero. Support your sisters, not just cisters 💜
Cuando estaba bastante cerca del final dejé de leerlo, pq la verdad es q llevaba ya varías pgs forzándome a seguir leyendo. Sinceramente, pienso que da información necesaria, pero q no lo hace del modo adecuado. Me explico, tenemos capítulos en los q nos habla en plan "colega", en donde nos explica sus experiencias o las de sus amigas, con un lenguaje sencillo y directo. Pero entonces tiene que dar alguna definición de feminismo, o de lo q sea, y es definición de diccionario total... Incluso nos encontramos casos de "feminismo radical: definición a saco". La verdad es q para buscar en el diccionario las definiciones ya lo podemos hacer los lectores, y al menos a mi, el hecho de q vaya cambiando de registro del modo en que lo hace hace q me descoloque y me salga de la lectura, aparte de que no me transmite la información de manera que se me vaya a quedar, si no q siento que estoy en modo memorizar a saco, y la verdad es que cuando cierro el libro me olvido de todo pq no me ha sabido transmitir o no me ha llegado la información. Como punto de contacto con el feminismo puede estar bien, pero en plan "voy a marcarlo todo con banderillas para poder consultar pq no me voy a acordar de lo que dice", al menos en mi opinión.
Intuía que no me encontraría con un sesudo tratado sobre feminismo, pero tampoco esperaba que se tratara de un libro tan sumamente superficial y pueril. Aunque lo que más me ha molestado es que Leticia Dolera, haciéndose eco del "mansplaining", caiga en un constante "womansplaining" en toda regla, tomando a sus lectoras por personas emocionalmente tan discapacitadas como ella, que sólo serán capaces de llegar al nirvana feminista en el que ella cree encontrarse si ella nos lleva de la mano y nos explica muy despacio y de manera muy sencilla cómo debemos vivir, pensar e incluso sentir. Por paradójico que resulte, creo que no he leído ningún libro que tenga un tono tan paternalista como éste, además de estar pésimamente escrito. Supongo que es sólo otra prueba más de que Planeta se ha convertido en una editorial que publica cualquier cosa que se venda, aunque constituya un flagrante atentado contra la Literatura. ¡Quién te ha visto y quién te ve!
Un gran libro para iniciarse en el feminismo, me parece ideal para adolescentes que no tienen claro qué actitudes y situaciones pueden considerarse machistas, especialmente en el campo de los micromachismos.
Me gusta lo directa y sencilla que ha sido Leticia explicando las cosas, me gusta su estilo y lo guerrera que es. ¡Muy buen trabajo!
Leticia Dolera hace un retrato de la sociedad heteropatriarcal y androcentrista tan sencillo, directo y sobre todo, honesto, que hasta sorprende todo lo que llegamos a aguantar. Must read.
Uno de los problemas que tengo con Leticia, es que tanto escucharla hablar como leerla hablar de feminismo me resulta algo pesado. Y no entiendo porque, ya que lo que dice si que es interesante, mucho. Pero me da que es la forma de explicarlo de la autora.
Lo fuerte es que este libro es una introducción muy sencilla, para el humano de a pie, al feminismo. Una cosa que sigue dando vueltas en mi cabeza es la linea entre la ficción que puede tener el libro y la realidad de la vida de Leticia. Y es que hay situaciones que por mucho que nos dicen que muchas mujeres hemos vivido, dudo que Leticia se quedará tan pancha sin reaccionar y gritarle al menos. El libro esta dividido en dos partes, la primera es una parte teórica en la que nos explica las cosas con mucha claridad y con palabras muy del día a día (y por eso no entiendo porque a mi me cuesta tanto leerla, tal vez es porque quiero quedarme con todo en vez de intentar que se interiorice solo). Y una segunda parte mucho más sentimental y emocional en la que Leticia nos cuenta, supuestamente, vivencias de ella y sus amigas en las situaciones machistas.
Lo recomendaría sobre todo para aquellas que se quieran iniciar en el feminismo, sino puede ser algo básico. No me ha aportado nada nuevo pero creo que todos estos libros son muy necesarios.
Me gusta la claridad con que abarca temas básicos de feminismo así que sin duda es un libro imprescindible para aquellos que estén empezando a leer sobre el tema. En algunos capítulos sí percibí poco conocimiento o simplemente un corto desarrollo, es posible que tratara de mantener el mismo ritmo durante todo el libro y seguir esa línea de cercanía y sencillez del lenguaje.
Me apetecía leer algo sobre el movimiento femenista actual pero que fuera ligero y ameno y la verdad es que este libro ha servido su función perfectamente. Es una buena introducción para entender mejor las ideas y conceptos femenistas. Está escrito en un lenguaje cotidiano, muy directo y mezclado con anécdotas de la vida de la autora que lo hacen interesante y ameno.
Iba a escribir una reseña bien amplia y detallada, pero cuando llegué a la página 20, comprendí la inutilidad de desarmar los mismos argumentos feministas liberales basados meramente en la ética individualista de la elección y el consentimiento, brecha salarial y representación (¡hola, política identitaria!). Casualmente, dan en la tecla un par de veces. No mucho (que te dejen pasar gratis en la discoteca por ser mujer, es tratarte como ganado).
Es extraño que pueda afirmar tan livianamente que los hombres no son víctimas de acoso, abuso sexual y violación, o que no causan preocupación en sus seres queridos al no llegar a su casa. Porque ellos no tienen que mandar su mensajito de Whatsapp.... sí, claro. O que "una revolución en la que no pueda perrear no es la suya".
Quiero aclarar que hombre incluye a varón y mujer, y que andro es "varón" y no hombre, representada por la palabra "ánthropos" en griego. Porque Dolera no lo sabe. Y cree que androcentrismo es una palabra difícil de pronunciar.
Si identificar lo femenino con lo específico de las mujeres es androcéntrico, ¿para qué sigue refiriéndose a las mujeres como género femenino?
"En las personas que son biológicamente mujeres" (¿acaso hay otra forma de ser mujer?). Y luego tiene el tupé de hablar de visualizar los ovarios y decir que ES FEMINISTA RADICAL (sí). Además de no ver ningún problema con la revolución sexual (algo que las feministas radicales no harían), cree que destruyó la doble moral de que las relaciones sexuales solo se aceptaban dentro del matrimonio y que las mujeres debían llegar vírgenes al mismo. Paremos un poco: eso no es un doble estándar, el cristianismo nunca sostuvo que las mujeres sí, pero los hombres, no. Si la cultura hacía eso, claramente era un doble estándar. Pero ella no menciona eso, simplemente dice que es un doble estandar no tener sexo fuera del matrimonio-llegar virgen a él. No veo la doble moral por ninguna parte, ¡si lo segundo se sigue de lo primero!
Por el otro lado, esa propaganda respecto de las relaciones abiertas.... por favor.
Habla de los lados negativos solo por la pornografía, pero no dice que la píldora tiene efectos secundarios y que muchas feministas radicales no quieren saber nada con ella. En el fondo, cree que sacarse fotos "sexys" siempre que se "tenga el control" no es malo (en teoría, Marge, ¡pero eso no es feminismo radical!). Después, en el capítulo siguiente dice exactamente lo contrario, por alguna razón se la agarra con las monjas (nadie le dijo que Santa Teresa de Ávila y Edith Stein existían, o Sor Juana de la Cruz). El entendimiento que tiene respecto de la sexualidad "según el cristianismo" es errado. Jamás se argumentó que solo el placer sexual masculino fuese importante, nunca agarró Amor y responsabilidad o Teología del cuerpo, mucho trabajo. Ni siquiera sabe que Eva no mordió una manzana, ni que Adán también es responsable por el pecado original, y le dedica el capítulo final a un tema que no entiende para "dejar al cristianismo en ridículo. Lo que Doera llama "la interpretación judía del Génesis" es un libro apócrifo y no está en la Biblia hebrea.
La mejor parte es el capítulo 39 que habla en contra de la prostitución. El 42 va un poco en esa línea, pero de injusticias específicas en el mundo del cine.
El masculino genérico no se le ocurrió a la RAE, a quienes Dolera fustiga sin demostrar un manejo aceptable del castellano, sino que viene del latín, precisamente hay palabras de dos terminaciones que tienen un plural idéntico a pesar de ser género masculino y femenino. Se usa, además, para evitar los molestos dobletes: directoras y directores, actrices y actores, guionistas y..... guionistas (ah, no, paren).
Los padres no cobran por ser padres, lo hacen por salir a trabajar. Esa idea de que la maternidad ES UN TRABAJO NO REMUNERADO QUE CAE EN MANOS DE LAS MUJERES. Bueno, y la paternidad lo mismo. Y eso de la falta del reconocimiento social de la maternidad, tanto el machismo como el "feminismo" este que no sabe definir lo que es una mujer, son responsables. Mujer no es un género, es como se llama al ser humano "hembra" adulto. Así. Pero para ela es un "género".
También utiliza el término "pequeños micromachismos". Frases redundantes si las hay. O se queja de la distinción Srita / Señora vs. Sr. Cuando en realidad hay mujeres que son muy específicas respecto de la forma que quieren que las llamen...
Lo irónico de todo esto es que Dolera es una actriz, así que termina por reforzar muchas cosas de las que denuncia con su propio "trabajo". Listo, ¡el feminismo se lo dejamos a las lectoras!
Como equivalente masculino de sororidad, yo pondría fraternidad más que compadreo, porque como Dolera señala, padre y hermana no son lo mismo. Aunque, podría haberse explayado en algo así como la injusticia de que comadreo signifique chismorreo, y compadreo una unión de personas para ayudarse mutuamente.
Menuda ensalada de conceptos para explicar sexo, género y orientación sexual, dice que la identidad de género no tiene que estar marcada por presiones o estereotipos. Pero las razones para que alguien sea trans o no binario, definitivamente están marcadas por la idea de que si no encajás, sos una persona del otro sexo, o que si rechazás los esterotipos, no sos de ninguno de los dos sexos.
No aclara que de Beauvoir además, fue defensora de la abolición de las leyes de consentimiento sexual, lo que la hace estar a favor de la pedofilia. Es una idea bastante peligrosa decir que esencialmente no seamos un ser sexuado al venir al mundo (varones y mujeres), porque puede usarse precisamente para lo que ahora: para ponernos hormonas y mutilarnos. Yo entiendo que haya ideas erradas, que te estén midiendo cada segundo para chequear si seguís siendo mujer...
Pero los imaginarios acertados o equivocados que se puedan tener acerca del rol social de la mujer, no quiere decir que la mujer no exista.
Le aviso a Dolera que tener hijos no es cultural únicamente, sino también biológico. El problema con ciertas interpretaciones feministas es que creen que se puede separar fácilmente uno de otro.
Cuando cita a las frases machistas, y sobre todo la de Molière, me pregunto si no estarán citando una frase de obra de teatro fuera de contexto, y lo mismo con Valle Inclán o Calderón de la Barca.
El argumento de las polleras, es algo que no hace falta ser feminista para darse cuenta: son incómodas, restringen el movimiento, y son una trampa para perder horas depilándose. He dicho.
Más que preguntarse cuántas veces una mujer aparece conduciendo o no, deberíamos preguntarnos por qué todas las publicidades de cremas para la piel muestran a mujeres en estado de semi-desnudez. O por qué las de productos para depilarse muestran a mujeres que, en efecto, no tienen ni un solo vello, removiendo algo que no tienen.
En el peor de los casos, lo que genera una rigidez de roles no es violencia hacia el otro, sino también la que ejercen contra sí mismos los que se creen trans, con serias consecuencias médicas. Además cuando habla del sexo en los varones, dice que lo establecido es que lo vean como reafirmación del poder (puede ser) y no como fuente de placer y cariño. ¿Placer y cariño? ¿Por qué placer en primer lugar si está involucrada otra persona y la posible generación de un tercero? Esto es cuasipornográfico. La industria de la pornografía lo ve como una cuestión de placer y poder.
Nada, un cero a la izquierda por no detectar la lógica misógina atrás del aborto.
Divertido, inteligente. Te explica su incursión en el feminismo como si estuviese en una charla distendida con amigas. Creo que sería un buen punto de partida para introducir en el feminismo a las nuevas generaciones. Debería ser lectura obligatoria en los institutos
Sienta las bases de un feminismo fácil de entender, convirtiéndose en un manual básico y elemental para quien necesite iniciarse y abrir los ojos ante una realidad cada vez más presente. Brava, Leticia!