El 3 de julio de 2006, a cinco días de la visita del papa Benedicto XVI, el subsuelo de Valencia vivía el peor accidente de metro de la historia de España. Las vías de la estación de Jesús se cobraron 43 vidas, hirieron de gravedad a 47 personas y dejaron rotas a centenares de familias. En la superficie, los representantes institucionales se daban prisa en pasar página ante la inminente llegada del sumo pontífice. La versión oficial de la fatalidad se imponía, el blindaje gubernamental obstaculizaba las investigaciones y una densa capa de olvido se extendía sobre la tragedia. Sin embargo, ante el abandono por parte de las instituciones, las víctimas siempre mantuvieron la dignidad y la esperanza. Mes tras mes, durante casi diez años, se concentraron en la plaza de la Virgen en busca de justicia. 'El día 3' es la historia de una lucha contra el silencio, el olvido y contra la mentira programada. 'El día 3' es la historia de la lucha de unas familias, como la tuya o la mía, que se vieron obligadas por las circunstancias a movilizarse en busca de respuestas. 'El día 3' es la historia de una gran ola de solidaridad, del despertar de una sociedad. Para la realización de esta novela gráfica, los autores se han basado en las investigaciones de Laura Ballester, reflejadas en el libro 'Luchando contra el olvido, el largo camino de las víctimas del metro de Valencia' (Sembra Llibres, 2015). También se apoyaron en el trabajo de la productora Barret Cooperativa Valenciana, recopilado en su web 0responsables, y en el documental La estrategia del silencio. Los autores han contado, además, con el apoyo y el asesoramiento de la AVM3J (Asociación de Víctimas del Metro 3 de Julio).
Miguel Ángel Giner Bou (Benetússer, València, 1969) es un guionista y dibujante de cómic valenciano, cuya carrera está muy ligada a la de su pareja Cristina Durán, con quien consiguió su primer gran reconocimiento por el álbum autobiográfico Una posibilidad entre mil.
Te deja con el corazón en un puño, las lágrimas a flor de piel y una sensación de impotencia y frustración abrumadora. Ojalá todo el mundo leyera esta novela.
El 3 de julio de 2006 dos vagones de la línea 1 del Metro de Valencia volcaban al tomar una curva causando el accidente de metro más grave que se ha registrado jamás en la historia de España. El balance de esa fatídica jornada fue de 43 muertos y 47 heridos y arrastró a los familiares de las víctimas hacia un viacrucis judicial y político que aún no ha finalizado. La ilustradora Cristina Durán (1970, Valencia) y el guionista Miguel A. Giner (Benetússer, Valencia, 1969) han unido fuerzas con la periodista Laura Ballester para crear El día 3, el relato de este largo y doloroso proceso. La principal fuente de información es Luchando contra el olvido, el largo camino de las víctimas del metro de Valencia libro de la propia Ballester, un trabajo de periodismo de investigación donde relataba el largo trayecto recorrido por de los familiares de las víctimas y su lucha para echar luz a las causas del accidente. En este material se han basado los autores para crear una obra lo más fidedigna posible, junto al trabajo de Barret Cooperativa (responsables del documental La estrategia del silencio), el posterior programa de televisiónSalvados (emitido en 2013 ) y los múltiples artículos publicados sobre el caso en los medios. Los autores han contado, además, con el apoyo y el asesoramiento de la AVM3J(Asociación de Víctimas del Metro 3 de Julio). Estamos ante un relato que entra dentro del género de crónica o reportaje periodístico. Y aquí es donde encontramos uno de los grandes méritos de este cómic: la capacidad de relatar de manera resumida e inteligible una historia terriblemente complicada. No era una tarea fácil narrar en menos de 200 páginas el desalentador proceso político y judicial de más de 10 años que han sufrido las víctimas sin que el lector pierda el hilo. El trabajo de guion, que aúna capacidad de síntesis y exhaustividad de datos y nombres a la vez, es admirable. Es una obra que hay que leer con calma para procesar toda información recibida y que te obliga a tragar saliva y emociones. Un cómic de los que hay que leer llegando hasta las páginas de agradecimientos. El otro logro de esta obra es conseguir contar una catástrofe tan terrible transmitiendo el dolor de los heridos y familiares de las víctimas sin recrearse en viñetas explícitas ni hurgar en el drama de manera gratuita. Algunos de los fragmentos más duros se nos relatan con elipsis o metáforas, a veces de manera casi alegórica. El dibujo de Duran, de estilo geométrico y trazo grueso, juega con un color bitono gris con detalles de rojo para destacar y acentuar puntos de la narración. Se trata de un recurso ya visto antes, pero que funciona a la perfección. Al igual que la opción de ocultar primero los rostros de los políticos implicados para acabar transformándolos, en algunos casos, en un amasijo de gusanos que corrompen y minan. Puede parecer poco sutil, pero es un recurso que funciona y funciona bien. Mediante el hilo conductor de la historia particular de algunos de los miembros de la Asociación de Víctimas del metro 3 de Julio (AVM3J) , El día 3 no sólo se constituye como un homenaje a todas ellas y a su titánica lucha contra el ninguneo de las autoridades, sus intentos de compra y el silencio de la sociedad. Estamos ante una obra que, más que una crónica de testimonios, se erige en una denuncia de la indefensión del ciudadano ante una maquinaria político-judicial corrupta y reivindica la fuerza del activismo, de la protesta ciudadana que se mantiene y no se rinde contra la represión y los abusos del sistema. A su vez, quizá sin ser su intención primigenia, alerta de la importancia de la propaganda y la posverdad. La independencia de los medios de comunicación para mantener su papel de altavoz de denuncia del eslabón débil de la cadena pasa a ser cada vez más necesaria. En 2018 se cumplirán doce años del día del accidente. Hace unos meses la jueza de instrucción Nieves Molina decidió archivar de nuevo la causa que pretendía investigar el accidente y dirimir responsabilidades. El pasado 19 de febrero la Audiencia Provincial de Valencia levantó el sobreseimiento que la jueza instructora decretó conminando a concluir la investigación con una serie de declaraciones y a dar paso a un juicio. La lucha de la AVM3J aún no ha terminado. Esta obra ganó el Premi Ciutat de Palma de Còmic de 2016.
Còmic colpidor sobre els fets i les conseqüències de l’accident de metro. Pels que coneixem els fets de prop segurament no afegeix nova informació, però tornar a visitar aquests episodis de la nostra història torna a carregar d’indignació.
Precisament després de la DANA que ha arrasat molts pobles i deixat tantíssimes víctimes és més important que mai tenir present aquest relat. Perquè els gestors son els mateixos i la seua voluntat de eixir impunes d’açò es la mateixa que el 2006.
‘El día 3’ es una de esas novelas gráficas cuyo tema tratado empequeñece casi cualquier otra consideración, y eso que en ningún apartado cojea: El trazo de Cristina Durán personifica de forma brillante la identidad que ha caracterizado la tradición del cómic valenciano (además de tratarse de una debilidad personal), la narración es clara y rigurosa, con el tono adecuado, la tragedia está plasmada con tacto... Porque tacto hacía falta; además de la reivindicación obvia y el anhelo de justicia que transmite esta historia: la historia del peor accidente de metro que ha visto Europa y el silencio y olvido contra el que lucharon unas familias abandonadas por las instituciones. Necesario.
Una buena novela gráfica que relata los sucesos alrededor del accidente de la estación de jesús de Valencia del 3 de junio de 2006. Desde las prisas por resolver el tema y tapar el asunto para que no empañara la visita del papa, hasta el momento en que se dio la razón a los familiares de las víctimas estableciendo que fue un accidente previsible y evitable, pasando por la indiferencia de los medios de comunicación y el ninguneo por parte de las autoridades.
Un tema duro que se trata con respeto y rigor en este cómic, el dibujo no es de mi estilo preferido precisamente pero algunos recursos gráficos son bastante acertados y la lectura es ágil.
No sabía NADA de este caso ocurrido en España el 2006 (un accidente en el metro de Valencia que dejó 43 personas fallecidas y 47 heridos de gravedad) pero sí puedo reconocer con tristeza lo que viene en casos así: corrupción, querer cerrar el caso rápidamente, el silencio mediático, ningún reconocimiento de culpabilidad o dimisiones de personas relacionadas, culpar a las víctimas y la lucha incansable de las familias por obtener justicia (en este caso, durante 10 años!). Todo está narrado con muchísimo respeto a los familiares y me parece un gran detalle cómo están representados gráficamente los culpables (sin cara).
Imprescindible per a no oblidar un dels més dolorosos accidents de la història recent de València, i sobretot de la vergonyosa reacció del govern autonòmic d'aquell moment.
L'obra ja té anys i encara no l'havia llegida. Una gran feina de documentació de la periodista Laura Ballester, recollida per Miguel Ángel Giner i els personalísims dibuixos de Cristina Durán, per a reconstruir la història del pitjor accident de metro mai patit al país, i dels anys següents.
Fantástico libro formato cómic que trata la desgracia terrible del accidente (evitable) del metro de Valencia en 2006. Lo viví a través de amigas y fue terrible. Enterarme ahora de cada hecho, 14 años después, me ha puesto de mal cuerpo. No sólo por la ocultación de evidencias, sino por todo el entramado de corrupción y daño que tuvieron lugar. Algo que se podía haber evitado. Algo que se podía haber contado, una vez ocurrido, y ni aún así. No hay compensa para nadie. Al menos, contarlo.
La primera novela gráfica que leo. Me ha gustado mucho, te pone en la piel de los afectados y su manera de representar la corrupción de algunos integrantes me parece perfecta. El dibujo y muy a tono con lo que cuenta.
Trata el tema con mucho cariño y respeto hacia las víctimas pero reflejando la realidad de la poca empatía y soledad que los ciudadanos sentimos hacia los gobiernos, por su poca o nula involucración en la ciudadanía. Muy interesante de leer y muy importante para jamás olvidar.
4,5 estrellas. Conocía el tema del que trata, pero no la profundidad del mismo, me encanto aunque lo pase mal, pase por muchos momentos de indignación y frustración y me hizo confirmar algunas premisas que cada uno mira por su culo, y no le importa nada, sobre todo en tema de las instituciones, para mi es una lectura muy recomendable, aunque en muchos momentos te enfade, también se ve que el que no abandona la lucha puede tardar más o menos pero logra cosas, no puedes abandonar en lo que crees justo y necesario
Un gran cómic periodístico, bastante interesante para adentrarse en el convoy de negligencias y manipulaciones políticas que llevaron al doble sufrimiento de mucha gente tras el fatal accidente de metro de Valencia en 2006.
El día 3 de julio de 2006 ocurría el peor accidente de metro registrado en España y el quinto en Europa. En la curva entre las estaciones de Jesús y Plaza España de la línea 1 de Metrovalencia, el convoy descarriló y causó 43 muertos y 47 heridos, pocos días antes de la llegada del papa Benedicto XVI en visita oficial a la ciudad de Valencia. Algo que ya de por sí es doloroso y complicado se volvió todavía más doloroso y más complicado por la pésima y vergonzosa respuesta - o la falta de ella - por parte de las autoridades ferroviarias, políticas y comunicativas de aquel momento. Las prisas por lavar la cara a la ciudad ante la inminente visita del pontífice, la velocidad con la que se despacharon las indemnizaciones, y una cadena constante de errores y omisiones en la custodia de las pruebas del accidente, del estudio de las causas y las consecuencias, la vaguedad de los informes y un sinfín de gestiones y oscuras gestiones vinculadas al suceso pronto despertaron las alarmas entre los familiares de las víctimas. Había interés en remarcar que el accidente había sido "imprevisible" e "inevitable" por parte del gobierno autonómico y local (PP), distinguido por su corrupción política, y de culpar de todo al error humano, el exceso de velocidad en la curva y la única responsabilidad en el maquinista del tren, que por supuesto, no vivía ya para poder defenderse. Y todo esto ante la sospecha, la certeza y la angustia de saber que había mucho más, y prisa por enterrarlo. Durante más de 10 años, la asociación de víctimas del accidente (AVM3J) hizo suyo el empeño de exigir la verdad sobre las causas del accidente y que los responsables asumieran las consecuencias. Entre los muchos actos que llevaron a cabo para intentar no ser olvidados - mientras el resto del mundo pasaba página - el reunirse cada día 3 de cada mes en la Plaza de la Virgen de Valencia. El paso del tiempo y su empeño en no rendirse acabó por darles la razón. El accidente era previsible y evitable, la falta de inversión en la línea 1, los modelos de vagón antiguos, la ausencia de una baliza de frenado en la curva de siniestro cuando las demás líneas la tenían, el mal sellado de las ventanas de los vagones - que, al desprenderse, crearon un agujero de succión para los pasajeron, arrojados a una literal trituradora contra las vías de tren - y, en general, una cadena de negligencias de las que Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) era claramente responsable, explicaron la razón por la que ese día ocurrió el accidente, y la barbaridad de las consecuencias para los que murieron y para los que sobrevivieron. Consecuencias que ya se habían vislumbrado anteriormente en un descarrilamiento previo a la altura de Picanya - donde se vio que las ventanas ya saltaban con una simple patada - y sin embargo, nada se hizo para corregir. Como bien se explica en el cómic, hasta ahí las responsabilidades de la gestión pre-accidente. Lo que agravó aún más la situación fue la gestión post-accidente, el empeño de las autoridades del PP en ocultarlo todo para no ver peligrar su posición. La censura de Canal 9 alrededor de los eventos del accidente. Los constantes lavados de cara y silencios, el querer tapar bocas con indemnizaciones. El cinismo inmoral de invididuos como el presidente Camps, la alcaldesa Barberá y el conseller Cotino, más preocupados por sus butacas y por la imagen intachable de la ciudad que por depurar responsabilidades. Bueno, pues esta historia, que todos conocemos bien, aparece fielmente reproducida y representada en el presente cómic, "El día 3", un bello tributo a la asociación AVM3J y a su lucha de más de una década por exigir respuestas y responsabilidades en torno a esta horrible tragedia. No ha sido hasta hace pocos años, cambio de gobierno mediante, que han empezado a depurarse responsabilidades y a conocerse toda la verdad, resumida en algo muy básico: el accidente era "previsible" y "evitable". Desafortunadamente, algunos ya no viven para asumir consecuencias (sit tibi terra levis, Rita) y otros están tan empantanados en su propia corrupción que el caso del metro es sólo una capa más. No es que el cómic sea bueno simplemente porque la historia es real, terrible, trágica y necesaria de conocer. El cómic es bueno porque aparte de lo que nos está contando, esconde una minuciosa labor de reconstrucción y documentación, y lo hace de forma amena y clara, de fácil acceso; precisamente lo contrario de lo que PP y FGV habían querido. Artísticamente el dibujo cumple con su función de dignificar y recordar, las alegorías de los pájaros en los balcones y la boca de metro en Jesús; la niña que sueña que cruza volando el túnel del metro, y ante todo; la curiosa alegoría a la hora de representar a las autoridades responsables como un manojo de cables rotos, vestidos de traje, que van enrollando y asfixiando a los que hacen preguntas incómodas. Por último, era difícil hablar de este tema sin hacer de ello un relato lacrimógeno, angustiante, incómodo y desagradable. Pero no es el caso de este cómic. No, "El día 3" no busca hacer llorar, busca cerrar heridas. Más que un relato del accidente, es una denuncia del sistema, y un homenaje a la lucha ciudadana como auténtico motor del cambio de las sociedades. Se ha dicho muchas veces que fue Jordi Évole y su programa "Salvados" dedicado al suceso quienes marcaron un punto de inflexión en este largo y doloroso proceso; pero como él mismo dijo, Salvados llegó siete años tarde. El peso del proceso y su justa resolución es una victoria que corresponde a AVM3J. Poco más que decir. 5/5. Cómic muy recomendable, necesario, de lectura imprescindible en colegios, institutos y por supuesto, para todos a los que nos importa la historia local. Al fin y al cabo, es una historia de aquí, de casa. Pero también para todos los que quieran ver cómo la lucha ciudadana sigue siendo perfectamente capaz de apretarles las tuercas a las autoridades, si es que se tiene la voluntad, la constancia.
Comic escrit en col.laboració amb l’Associació Víctimes Metro 3J on es relata la llarga i dura lluita per conéixer la veritat darrere de l’accident de metro de València en 2006. Fan fredor les estratagemes de Cotino, Camps, Barberà i FGV cagant-se en la dignitat de les víctimes.
Visc a VLC des del 2009, usuària diaria del metro i no va ser fins temps després, gràcies a Xavi Castilló que vaig conéixer este accident, però de lo del Papa sí que es parlava i comentava... Perfecta l’estratègia de l’oblit fins que va arribar Jordi Évole 😕
Fins i tot ara, no s’ha donat la importància mediàtica que mereix quan l’Associació, en este passat mes de Gener, han conseguit que els directius de FGV reconeguen la seua responsabilitat i part d’ells compliran una condena de 22 messos.
leí este libro cuando salió, hace varios años, y me fascinó al instante. siempre tuve curiosidad por ese accidente, principalmente porque me dejó sin conocer a mi abuela materna. siempre ha sido un tema de interés para mí y cuando reunieron a varias familias para darnos varios libros a cada una, le dije a mi madre que me lo prestara y lo leí en cuanto llegué a casa. gracias por darle visibilidad 🫶
«No et limites a contemplar aquestes hores que ara vénen, baixa al carrer i participa. No podran res davant d'un poble unit, alegre i combatiu» Vicent Andrés Estellés
Crónica del accidente de la línea de metro de Valencia y de la lucha de las víctimas para conseguir que se les hiciera caso. Me ha fascinado de principio a fin.
Tenía muchas ganas de leer este cómic, Premio Nacional del Cómic 2019. El arte y manera de contar las cosas tan características de la pareja Cristina Durán y Miguel Ángel Giner Bou, funciona a las mil maravillas.
“El día 3” es un relato-documental a través de viñetas del peor accidente de metro que ha habido en España el 3 de julio de 2006 en Valencia. Con una documentación metódica, recopilando historias personales, escenas públicas y los esfuerzos de las víctimas por esclarecer los motivos del accidente. Es un reflejo de una época reciente de la que, gracias a la inquebrantable lucha de unos pocos, se pudo luchar contra el poder. Y es difícil mirar atrás y reconocer que, como sociedad, la mayoría fallamos a las víctimas con nuestra pasividad ante las mentiras, manipulaciones y abandono de las autoridades.
Soy de Valencia, recuerdo perfectamente el día del accidente. Eran días de euforia. El Papa iba a venir de visita a la ciudad y todo estaba engalanado para la ocasión. También se había anunciado que íbamos a tener en la ciudad un circuito urbano de Fórmula 1 y la Copa América. Todo esto iba a traer riqueza y prosperidad a la ciudad. Pero la euforia era para unos pocos: los que montaban todo esto con el erario público de los valencianos para enriquecerse, y los que se creían semejante chorradas. Los mismos que defienden el turismo salvaje de hoy en día. Luego estábamos los indignados, los que veíamos que el País Valencià iba directo a un endeudamiento público sin límites para eventos de ricos. Donde el gobierno de todos no escatimaba recursos para un acontecimiento católico donde todo olía a podrido. Su mayor exponente era la radiotelevisión pública valenciana, dedicada de manera exclusiva a publicitar y limpiar la imagen del mayor gobierno corrupto que ha tenido este país en democracia. Aprovecho para recomendaros el libro La ciudad de la euforia: Una hipótesis de la mafia, de Rodrigo Terrasa, donde no se cuenta nada nuevo para los que hemos vivido durante casi veinte años el gobierno regional del PP, pero que contado tan bien enlazado y de seguido, acojona por lo estúpidos que podemos llegar a ser como votantes y como pueblo.
El accidente de metro que trata “El día 3” es quizá el ejemplo más cruel e inhumano de estos días de corrupción y manipulación. Víctimas y familiares vieron como las autoridades políticas, así como responsables de las infraestructuras y medios, daban carpetazo deprisa y corriendo al asunto, destruyendo pruebas, ofreciendo dinero y trabajo el empresas públicas a los familiares, y creando una comisión de investigación ensayada y manipulada para evitar cualquier conclusión que les salpicara. Oficialmente, el accidente era “imprevisible e inevitable”, por culpa de un despiste del conductor. Los lazos y tentáculos, inteligentemente reflejados en las ilustraciones de Cristina Durán, atrapan a operarios, técnicos, jueces, fiscales, periodistas... para finalmente llegar a calar en la sociedad, adormecida ante suficientes eventos e infraestructuras de pan y circo. Por suerte hubo gente que se reveló desde un principio y que se mantuvo firme cada día 3 en la plaza de la Virgen de Valencia, denunciando el abandono y el trato recibido por autoridades. Los palos burocráticos, jurídicos y personales que recibieron durante los 10 años que estuvieron peleando quedan bien reflejados en el libro. Al final, fue la casualidad y los propios medios a través de una productora y el programa “Salvados” de Jordi Évole los que mostraron en prime time la podredumbre del caso y los políticos que participaron en ella, con testimonios de trabajadores, pruebas y escenas de vergüenza ajena cuando Évole preguntaba directamente a algunos de los políticos implicados. Esto no solo despertó a la sociedad, sino que supuso un impulso a su causa y a la denuncia de la plataforma, que consiguió reabrir el caso y juzgar a algunas de las personas implicadas. Este libro, recoge todo este recorrido. Y es, sencillamente, una maravilla.
¿Es “El día 3” un cómic político? Por supuesto, porque habla de las relaciones derivadas entre las personas como consecuencia de vivir en sociedad. Y, en este caso, del fracaso que supone cuando los que nos gobiernan no están para mediar entre los conflictos y problemas de los ciudadanos, sino para mantener el negocio de los suyos a toda costa. Este libro no se entendería si no denunciara precisamente esto. Hubo un accidente terrible que se podía haber evitado. El gobierno no adoptó ninguna responsabilidad, salvo para tapar el asunto porque todos sus recursos estaban volcados en su negociado particular. Imprescindible lectura.
L’any 2006 la Comunitat Valenciana vivia sumida en un estat d’eufòria impostada. Grans esdeveniments com l’Amèrica’s Cup, el nou Gran Premi de Fórmula 1 o la visita del Papa a València, apuntalaven el model socioeconòmic de pandereta i cartó-pedra promogut pel govern popular de Paco Camps i Rita Barberá. I enmig d’este núvol d’opulència, de confeti i borratxera institucional, va ocórrer una de les pitjors tragèdies de la història del nostre país.
El 3 de juliol de 2006 la ciutat de València va viure l’accident de metro més terrorífic que mai havia succeït a Espanya. 43 persones van perdre la vida i 47 resultaren ferides al bolcar un dels combois del metro que recorria la línia 1 al seu pas per l’estació de Jesús. Aquesta colossal desgràcia podia haver-se evitat. Podia haver-se tractat amb el respecte i la solemnitat que mereixien les seues víctimes i els seus familiars. Però no va ser així. La maquinària del fang i els tentacles del sistema polític, judicial i mediàtic intentaren silenciar des d’un primer moment tots el fets relacionats amb l’accident.
“El dia 3” és la història d’esta tragèdia. La veritat sobre el que va passar i com es va voler ocultar darrere d’una espiral de silenci. Una meravella de còmic inspirat i protagonitzat per la solidaritat dels familiars que ho van perdre tot aquells dies i que van ser menyspreats durant anys i anys. Quina fantàstica història i quin homenatge més sincer han aconseguit dur a terme Laura Ballester, periodista de El Levante que més ha busejat en aquest tema, i les autores i il·lustradores Cristina Durán i Miguel A.Giner.
Com a valencià esta catàstrofe la tinc tatuada a foc en la pell. La vergonya d’uns dirigents que, malgrat els errors innegables, foren autèntics irresponsables i negligents. Fa poc, una altra desgràcia sacsejà la nostra terra. Una terrible Dana que assolà part del nostre territori i que deixà centenars de morts, ferits i pobles sumits en el fang. Una altra vegada, els seus responsables directes estan intentant deixar que el riu del temps esborre les petjades d’aquesta calamitat. Però esta vegada el poble valencià està responent amb la indignació i la solidaritat que no fou capaç de donar amb l’accident de metro. Un poble que ja no oblida. Un poble que recorda que 2006 València no fou “la tierra de las flores, las luces y el amor”. “Vergonya, cavallers, vergonya”.
43 morts + 47 ferits = 0 responsables
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En 2006 la Comunidad Valenciana vivía sumida en un estado de euforia impostada. Grandes eventos como la Amèrica's Cup, el nuevo Gran Premio de Fórmula 1 o la visita del Papa a Valencia, apuntalaban el modelo socioeconómico de pandereta y cartón-piedra promovido por el gobierno popular de Paco Camps y Rita Barberà. Y en medio de esa nube de opulencia, de confeti y borrachera institucional, pasó una de las peores tragedias de la historia de nuestro país.
El 3 de julio de 2006, la ciudad de Valencia vivió el accidente de metro más terrorífico que nunca había sucedido en España. 43 personas perdieron la vida y 47 resultaron heridas al volcar uno de los convoyes del metro que recorría la línea 1 a su paso por la estación de Jesús. Esta colosal desgracia podía haberse evitado. Podía haberse tratado con el respeto y la solemnidad que merecían sus víctimas y sus familiares. Pero no fue así. La maquinaria del barro y los tentáculos del sistema político, judicial y mediático intentaron silenciar desde un primer momento todos los hechos relacionados con el accidente.
"El día 3" es la historia de esta tragedia. La verdad sobre lo que pasó y cómo quiso esconderse detrás de una espiral de silencio. Una maravilla de cómic inspirado y protagonizado por la solidaridad de los familiares que lo perdieron todos aquellos días y que fueron despreciados durante años y años. Qué fantástica historia y qué más sincero homenaje han conseguido llevar a cabo Laura Ballester, periodista de El Levante que más ha buceado en este tema, y las autoras e ilustradoras Cristina Durán y Miguel A.Giner.
Como valenciano esta catástrofe la tengo tatuada a fuego en la piel. La vergüenza de unos dirigentes que, pese a los innegables errores, fueron auténticos irresponsables y negligentes. Hace poco, otra desgracia sacudió nuestra tierra. Una terrible Dana que asoló parte de nuestro territorio y que dejó cientos de muertos, heridos y pueblos sumidos en el barro. De nuevo, sus responsables directos están intentando dejar que el río del tiempo borre las huellas de esta calamidad. Pero esta vez el pueblo valenciano está respondiendo con la indignación y solidaridad que no fue capaz de dar con el accidente de metro. Un pueblo que ya no olvida. Un pueblo que recuerda que en 2006 Valencia no fue "la tierra de las flores, las luces y el amor". “Vergonya, cavallers, vergonya”.
La historia de las familias de las víctimas del accidente del metro de Valencia del 3 de julio de 2006: el cerrojazo de las instituciones en la podridísima Valencia de la burbuja inmobiliaria, y la lucha por que se investigase de verdad lo ocurrido y se castigase a los responsables.
Tanto el guionista como la dibujante han sacado petróleo de esta historia, que de por sí no tenía grandes ingredientes: pocas escenas dramáticas y sí mucha conversación, entrevistas, cuatro gatos manifestándose sin que nadie les hiciera caso. Pero usan maravillosamente la distribución temporal, los encuadres y las metáforas gráficas, como esos tentáculos que van llevando a los personajes hacia la corrupción, hasta que sus cabezas se convierten en una especie de brocha hecha de gusanos. El dibujo, de líneas muy gruesas y casi geométrico, se adapta perfectamente a la narración. Algunas de las escenas de doble página son preciosas, dignas de que las editen en formato cartel.
Me parece un cómic suuuuper necesario, para que todo el mundo sepa la verdad y la vergüenza de aquel suceso que fue el accidente del 3 julio de 2006. Está contado con un tono documental, directo pero a la vez emotivo. El dibujo acompaña muy bien a la historia, utilizando varios recursos metafóricos como los pájaros o las cabezas de los políticos en forma de planta o tentáculos. Predominan los grises con algún objeto en rojo que simboliza la sangre y la pasión de la lucha, todo con un trazo gordo y figuras geométricas. Me gusta mucho el estilo de dibujo de Cristina Durán y aquí hace un trabajo maravilloso. Os recomiendo este cómic al 100%
Se puede decir más alto, pero no más claro. Logra transmitir ese sentimiento de indefensión total en que se encontraron las víctimas (a destacar la doble página del laberinto) sin dejar de ser emotivo. Muy recomendable para acercarse al lado humano de una tragedia reciente y ver cómo la opinión pública se manipula desde los medios.
Relato, claro y muy ameno, del accidente del metro de Valencia, excepcional por su rigor, su sensibilidad, su respeto, su búsqueda de justicia y su dominio del medio para trasladar todo eso. Hay momentos en los que pone mal cuerpo, como no puede ser de otra manera. Queda para la historia un capítulo más de unos años de infamia que no se pueden olvidar.
Fa temps que el vaig llegir però mai és massa tard per recomanar-lo, no se com el vaig descobrir però aquest còmic curt t’obri els ulls del relat que els polítics (del PP, cof, cof) volen que vejes i cregués sobre el que verdaderament va passar el 3 de maig de 2006.
Aprofite per reivindicar, el PP d’ara és el PP d’abans.
Se queda el corazón encogido al leer la historia de este suceso del que, dado el empeño de la administración por encubrir su responsabilidad, he sabido mucho más en los últimos años que cuando se dio. Sin duda da fe del tesón de las familias que estuvieron ahí día sí y día también demandando respuestas completamente solos.
La única lucha que se pierde es la que se abandona. Vicent Andrés Estellés. (Página 189).
(Aunque creo que la cita es del Che Guevara, en el libro se la adjudican a V. A Estellés. Si alguien tiene el dato, me lo puede dejar en un comentario, por favor).