Me voy a dejar llevar por la primera impresión, y es por esto que decido puntuar este libro con la mejor nota. También, debido a que en su construcción única (acá miran con recelo, aludidos desde la negativa, gran parte de los best sellers), me parece perfecto.
En concreto, Mercedes Halfon escribe la historia de su vida. Una historia que tiene la particularidad de haber sido vivida con un estrabismo fuera de lo común.
Es evidente, ya desde el título de la obra, que se nos relatará cómo es vivir la vida desde una perspectiva cambiada (aunque quién o qué representa la perspectiva común es difícil y arriesgado de decir) en la cual los ojos no son solo el sentido naturalizado que permite ver, sino un sentido problemático que tanto limita, como diferencia, como puede volverlo a uno único (y hasta escritora o intelectual: hay referencias a Joyce, Borges, Homero).
Hay un dinamismo cercano a la lírica en cómo la autora escribe sobre su historia personal, que va sin un orden cronológico, pero abarca desde el casi mítico comienzo de su patología hasta el no menos epopéyico proceso que la lleva a curarse de la misma.
Pero (y esto es lo que convierte a este libro en una lectura especial y recordable), Halfon no sólo nos relata su vida: parte de su patología y luego comienza a abrir puertas y más puertas. Toma la vida particular (que nunca lo es tanto) y la coloca en diálogo con varias otras historias: con la del ojo análogo a la cámara fotográfica, con la de su oftalmólogo fallecido y la de su actual oftalmóloga, con la del inventor de la oftalmología como ciencia, con la de su hijo recién nacido, con la de su madre, etc.
Es sin duda un excelente libro, que me hace pensar una vez más en las grandes bondades de la literatura y en su constante permisividad de abrirnos el mundo para compartirlo con otras/os.