El libro que tienes en tus manos, lector amigo, es un grito contenido de rabia. De cómo un territorio inmenso y fabulosamente diverso, poblado por más de cien millones de almas, haya llegado a identificarse con un delirio homicida trata esta obra. Sin aspavientos, sin estridencias, sin efectismos, plantándole cara al lugar común y a la mordaza del miedo, el autor nos asoma a los últimos treinta años de la historia de México. Historia dolorida, como toda la que es auténtica. El relato de un espíritu hondamente compasivo y siempre despierto. Los veinte últimos años de la historia de México. Historia dolorida, como toda la que es auténtica.
David Huerta es un escritor, editor y traductor mexicano, nacido en Ciudad de México en el año 1949. Su relación con la poesía se dio naturalmente, dado que su padre, Efraín, fue un poeta muy respetado. Colabora desde hace mucho tiempo con el Fondo de Cultura Económica en la traducción y edición de obras, además de haber dirigido su revista llamada La Gaceta. También ha sido columnista de Proceso, publicación semanal de información y análisis, y en la actualidad escribe acerca del Siglo de Oro para la Revista de la Universidad. Huerta considera que la poesía es el resultado de combinar el orden y la técnica con la imaginación, el plano donde no existen reglas. Con respecto al peso de ser hijo de un gran poeta, asegura siempre haber intentado distinguirse para evitar comparaciones, aunque sus obras han sido para él una invaluable fuente de inspiración. Su trabajo ha sido reconocido muchas veces, y entre los premios que recibió se encuentran el Poesía Carlos Pellicer y el Xavier Villaurrutia; este último significó mucho para él, dado que el jurado estaba conformado por escritores, personas a quien conoce y respeta. Entre sus poemarios destacan "El jardín de la luz", "Cuaderno de noviembre", "La sombra de los perros" y "La calle blanca".
Un trabajo chapucero que cuando tiene la oportunidad de decir algo significativo, prefiere lo fácil, por ejemplo la condena penosamente clasista de los "narcocorridos"... o los comentarios, igualmente clasistas, hacia los delincuentes.
Tiene partes sobresalientes, pero en gran parte hay mucha información y poca literatura, además de una visión poco profunda que busca conclusiones rápidas