Brutalidad, fanatismo, supersticiones, ambientación sobrenatural con una atmósfera oscura y decadente. Eso y más en Hex.
Black Spring es un lugar embrujado, podrido y condenado. Por si fuera poco, una bruja recorre las calles con los ojos y la boca cocida. Lo han intentado todo para acabar con su presencia, desde sacerdotes, chamanes, comandos, el ejército, etcétera. Si intentan lastimarla, quemarla o inflingirle daño alguien muere. Pero lo más curioso es que todos los habitantes parecen verse afectados por esta maldición. Black Spring tiene una energía profundamente maligna y paranormal y todo aquel que esté en el rango del pueblo, quedará irremediablemente atrapado en su maldición. Y aunque alguien intente escapar del lugar empezará a tener pesadillas macabras y experimentará fuertes deseos suicidas.
La novela es espectacular. Y no son palabras mayores. El libro es terror sobrenatural pero contiene lo que para mí es la literatura, un intento de mezclar varias cosas para que el final consigas un mensaje en medio de todo y aquí eso se ve a leguas en la segunda parte, justo en los últimos capítulos. Hex es un estudio sociológico de como actuaría el ser humano ante una situación que se les sale de las manos, que le es incomprensible y no puede ser explicado por ninguna rama del estudio. Aquello que queda fuera de todo control humano. Y la respuesta de esas mismas personas en su conjunto puede ser algo totalmente aterrador y fuera de los límites sanos y cuerdos con los que se han educado.
Lo paranormal, la bruja como un ente maligno y con una gran influencia es el mal encarnado, sí, y puede que su aspecto y el suspenso de qué es lo que pretende vagando por más de 300 años en aquel lugar solo sea producto de una venganza o quizás otra cosa. Lo cierto es que da miedo y tiene aterrorizado a todos los habitantes pero lo que queda claro en la medida que avanzas es que las personas que viven en el pueblo son igual o mucho más peores que ella. La prueba viviente está en cómo adoctrinan a los muchachos desde pequeños manteniéndolos en aislamiento, los torturan psicológicamente para que no cometan alguna tontería a favor de la bruja y si incumplen algún decreto serán castigados físicamente. Vamos, que la moral y los derechos básicos son violentados solo por el miedo que supone la figura monstruosa de la bruja. Y sus leyes no tienen nada que envidiarle a los de la edad media ya que lo que hoy en día se considera una persona civilizada aquí es la representación del más puro salvajismo animal e irracional.
La trama es muy lenta, de hecho eso ha logrado que me encuentre renuente a darle todas las estrellas porque se toma mucho tiempo para despegar. Y aunque la segunda parte es brutalmente caótica y adictiva, se puede sentir un poco apresurada. Ahora, la trama del libro se agiliza un poco más cuando nos enteramos que Hex y El Consejo del pueblo controla y maneja cualquier aparato tecnológico de todas las personas y en consecuencia, unos adolescentes cansados del abuso y queriendo ejercer su pleno derecho a la libertad y la privacidad deciden dar a conocer al mundo la situación actual con la Bruja de Black Rock. Sin embargo, esta descabellada idea solo pondrá en apuros a la gente, quiénes poco a poco experimentaran daños colaterales. Porque la rebelión en un lugar dominado por el miedo absolutista y regido por sus propias reglas inquebrantables solo puede conducirlos a la violencia y bestialidad de sus acciones.
Los personajes están muy bien perfilados, la trama es inquietante, opresiva y te embruja, te atrapa en ese lugar maldito logrando que sientas el mal rollo que transmite la Bruja, los habitantes y el lugar plagado de esa energía pesada. La asfixia, el descontrol, la maldad creciente y el miedo dominando se respira. Y aunque el final (reitero) se siente apresurado, no puedo quejarme porque me parece perfecto, tan redondo como el círculo vicioso en el que han vivido estas personas durante más de 3 siglos enteros bajo supersticiones estúpidas, un fanatismo exacerbado y una ansia por castigar y buscar culpables. Es una auténtica genialidad, ya que al final mi debilidad en el género del terror siempre son las mismas personas, aquellas de carne y hueso; tan tangibles como las cosas que suelen hacer dominados por algún deseo, sentimiento o emoción intensa. Eso es lo que más terror me da.