Me voy a explayar, porque lo de este libro es: una cosa. Sobre todo el primer cuarto de la historia se me ha hecho superincómodo y desagradable de leer; a partir de ahí, lo que ha predominado ha sido el aburrimiento.
Pero vayamos por partes.
La historia comienza con Norimichi, quien narra la historia en primera persona, saliendo de casa para ir al colegio un día puntual en medio de las vacaciones de verano. No sé llega a decir qué tiene ese día de especial ni qué hacen, solo que, esa noche, habrá un espectáculo con fuegos artificiales en la bahía del pueblo. En el camino hacia la escuela, se encuentra con sus cuatro amiguetes, el más importante de ellos siendo Yusuke. Y ya la primera conversación que tienen es acerca de lo grandes que son las tetas de su profesora, la señorita Miura. Una conversación que me resultó bastante desagradable, pero, bueno, considerando que son adolescentes, lo puedo pasar. Pero, ah, lo que viene después...
Los cuatro amigos van en bici (o similares), y deciden echar una carrera con la condición de que quien llegue el último al colegio deberá tirarle la caña a la señorita Miura. Yo aquí pensé que le harían una broma inocente y ya, pero, ay, qué equivocada estaba :-) Resulta que quien llega último es Yusuke, y su manera de «tirarle la caña» a la profesora es subirse detrás de ella en su bici (en marcha, que podría haber provocado un accidente) y tocarle las tetas. O sea, yo no sé cómo es la ley en Japón, pero eso en España es, como mínimo, abuso sexual (sino agresión). Pero resulta que la escena se plantea desde el humor, con la perspectiva de: «Mira a este chaval, qué gracioso, que se ha atrevido a tocarle las tetas a la profe para hacer la broma». Ugh.
Después, durante la clase, la profesora está hablando de que esa noche será el espectáculo de fuegos artificiales, y Yusuke, el graciosillo de la clase, al parecer, le suelta algo tipo: «Pues, profe, usted debería tener un poco más de cuidado y no traer semejantes dos fuegos artificiales al instituto» (refiriéndose a sus pechos). ¿Consecuencias para el chaval? Ninguna, ni siquiera lo echan de clase.
En el descanso de clases, Norimichi cuenta que uno de sus amigos le saca fotos a la chica que le gusta (sin que ella lo sepa) y las guarda en una carpeta de su ordenador que ve todas las noches antes de irse a dormir. Solo voy a decir que Joe Golberg, de la serie «You» hace cosas parecidas, así que, si a alguien esto no le parece acoso, yo ya no sé.
Afortunadamente, las escenas de delitos de menores camuflados de humor terminan aquí, aunque la forma de tratar a las mujeres como trofeo (Norimichi y Yusuke echan una carrera para ver quién le pide salir a Nazuna, la chica que les gusta, y se enfadan entre ellos según quién queda con ella al final) es una constante a lo largo de toda la novela. Pero, ah, cuando uno le pregunta al otro si le gusta Nazuna, la respuesta es: «¿Esa? Yo jamás me interesaría por una friki/rarita como ella». Ajam.
Y aquí ya es cuando nos metemos un poco más de lleno en la trama. Resulta que esto va de que Norimichi consiga ir a ver los fuegos artificiales con Nazuna. Todo lo demás da igual. Nazuna, por cierto, de la que solo sabemos que, como no le gusta que su madre se vaya a casar con otro hombre tras el fallecimiento de su padre, pretende (aunque no muy en serio, ya que en algún momento pierde la maleta y ni se vuelve a acordar de ella) fugarse de casa. Es todo lo que sabemos de ella, nada más. Porque lo único importante de ella es que a Norimichi le gusta y que él quiere ver los fuegos artificiales con ella. Punto. El caso es que siempre hay algo que se interpone en su objetivo, pero para eso hay un «orbe mágico» que hace volver el tiempo atrás hasta el momento que él decida para tener una nueva oportunidad. Y, bueno, a ver, se supone que a Nazuna también le gusta Norimichi, pero ni se conocen realmente (o no se da muestras de ello, más bien), así que yo este «romance» no me lo he creído en ningún momento.
Y, ojo, se llama «puta» a la madre porque está con hombres siendo soltera, pero como no está en una relación exclusiva con solo uno, pues es una puta. Maravilloso.
Bien, pues aquí llegamos al momento en el que Norimichi, quien había quedado con sus amigos para ir a ver los fuegos artificiales, se encuentra con Nazuna y decide pasar de sus colegas (sin avisarlos) e ir con ella. Ella lleva su maletita y, de camino a la bahía, la madre de Nazuna aparece, cabreadísima y se la lleva de malas maneras. Esto lo presencia no solo Norimichi, sino también sus amiguetes, que ¿muestran algo de empatía hacia Nazuna? Nop, para qué, mejor burlarse de ella, claro que sí.
Y aquí es donde entramos en el primer «Mundo Alternativo». Norimichi consigue irse con Nazuna, pero, en lugar de ir a la bahía, van a la estación de tren, donde ella se cambia en el baño mientras él espera junto a la puerta (respetar la intimidad y eso va a ser que hoy no) mientras piensa en más de una ocasión cosas del tipo: «Buah, está desnuda justo al otro lado de esta puerta», e intentando mirar por el hueco de debajo. EN FIN.
A partir de aquí, vamos a otros dos «Mundos Alternativos», en los que siempre hay algo... raro que indica que no están en el mundo correcto. Por ejemplo, en el último, las casas son de líneas curvas y los molinos de viento tienen aspas que giran en sentido contrario o con formas raras. De hecho, Nazuna compara este mundo con Alicia en el País de las Maravillas, aunque Norimichi no sabe a qué se refiere porque, en palabras suyas (sorry, la cita está en inglés): "I'd been reading Shonen Jump comics. The kinds of books girls read were foreign to me". Ajam, resulta que ahora uno de los clásicos más famosos de la literatura es un «libro de chicas». Bueno, vale, en la línea de todo lo demás de este libro.
Hasta que llegan a la playa, ven los fuegos artificiales en ese mundo raro y... ¡puf! De repente, todo vuelve a la normalidad sin ninguna explicación, ya que, para saltar de un mundo a otro, había que usar el orbe, pero en este último mundo lo perdieron y ya no lo tienen. Un poco sacado de la manga y sin mucha explicación, lo cual hace que toda la historia pierda coherencia, a mi parecer.
Y hasta aquí la historia. Realmente ha sido una tremendísima decepción y se va directo a la lista de mis peores lecturas.