Abelardo Castillo nace en Buenos Aires, pero toma como lugar de nacimiento, por decisión, la ciudad costera bonaerense de San Pedro, adonde se traslada con su padre, y donde vive hasta los 18 años. Publica sus primeros cuentos en 1959. Gana un premio en el concurso de la revista "Vea y Lea" en 1959 (jurado: Borges, Bioy Casares y Peyrou). Funda "El Grillo de Papel", continuada por "El Escarabajo de Oro", una de las revistas literarias de más larga vida (1959-1974), enfocada por su adhesión al existencialismo, al compromiso sartreano del escritor. Luego, desde 1977 hasta 1986, dirige "El Ornitorrinco". Ha obtenido varios premios nacionales e internacionales y algunos de sus cuentos, novelas y obras de teatro, han sido traducidos al inglés, francés, italiano, alemán, eslovaco, ruso y polaco.
Una lectura desafiante. El trabajo del doppelgänger que desarrolla Castillo es impecable. El lector avanza confundido entre el flujo de conciencia, los planos oníricos y la realidad desfigurada del narrador que salta de la primera a la tercera persona para lograr que sintamos el mareo y la alucinación del personaje. El humor, a ratos negro, y la ironía nos dan un respiro a los cuestionamientos filosóficos y al lenguaje intelectual y erudito de los personajes, así como de los fragmentos en los que el personaje nos arrastra en sus borracheras. Abelardo Castillo logra una voz incoherentemente coherente que nos sitúa en la mente de su protagonista Esteban Espósito.
Esta novela, en esta época de corrección política, es un necesario homenaje a la obra de los artistas desnudos de sus vidas personales.
Sufrí la lectura de este libro, pero me encantó haber bajado al infierno con Espósito y haber logrado salir de él.
Espectacular manera de hacerme conocer sobre el alcoholismo, de confundirme entre lo real y la alucinación. Un libro que me ha hecho sentir tristeza, tensión, amor, miedo y desesperanza. No puedo dejar de mencionar que al inicio era como algo irreal pero he aprendido sobre la otra cara del escritor sumergido en el alcohol y su arte. Este es parte del reto #lee2018 de @palabralab desafío 22
Años atrás, casi por azar, leí una entrevista a Abelardo Castillo en la revista Ñ. Al finalizarla, sabía que, más temprano que tarde, iba a leer una obra de este notable escritor argentino. "El que tiene sed" es una novela que atrapa, sacude, envicia. Tiene un ritmo trepidante, no da tregua, es exigente y alucinante. La historia de Esteban Espósito y su viaje por el infierno del alcohol te remece. Las palabras, reflexiones, diálogos y referencias literarias poseen la marca de la belleza convulsa de otros creadores afines que llevan la escritura a indagar en el abismo del sufrimiento, de la dislocación del sujeto, del ansia de verdad. Manejo impecable e implacable de recursos estilísticos y narrativos que denotan maestría y singularidad. Una novela no apta para fáciles resúmenes ni convencionalismos. En esta historia se plantea la búsqueda del sentido de la vida, más allá de las tinieblas y de las buenas intenciones. Literatura de alto vuelo narrativo, compleja, atractiva y demoledora.
El que tiene sed es una novela dura pero tristemente real. Es una invitación a emprender un viaje en busca del sentido de la vida cuando se ha tocado fondo. Su lectura exige, sin embargo, un lector comprometido dispuesto a transitar por un paisaje delirante y alucinatorio y salir indemne.
Fue el libro que logró sacarme de un bloqueo lector que duró años. La familiaridad que me trae el lunfardo argentino conjugado con la mezcla entre la realidad y el delirio, es fascinante. El tratamiento sobre el alcoholismo me parece muy bueno. Espósito me hizo reir y enojar en partes iguales. Me hubiera gustado encontrármelo en un bar. Por partes se hace algo complejo de leer. Seguramente haya detalles y referencias que se me escaparon.
Mi primera lectura fue bien a vuelo de Pajaro. O sea, metido en la historia que se contaba, pero sin hacerme preguntas. Ni tampoco detenerme a pensar como había logrado Abelardo esa polifonía de voces y pensamientos que tan bien mezcla acá y que aunque dificulten la lectura, el hilo, hace que uno quiera seguir leyendo. Es un gran libro, difícil, pero maravilloso.
"Solo un alcohólico podía deambular por su inmundicia sin que lo matara el asco. Algún día, pensó Esteban Espósito, yo voy a escribir estas cosas. Aunque sea para no olvidarme de mí. Voy a escribir también que hubo por lo menos un día de mi vida, entre la madrugada y el amanecer de un domingo, en que supe quién era, qué soy, qué es Esteban Espósito. No un hombre entre hombres, sino un borracho entre borrachos, uno más entre el millón de imbéciles que esta misma mañana se pasearon por su jardín de horror y pobredumbre y también creyeron descubrir que todavía era alguien, que por lo menos pertenecían a alguna comunidad, aunque fuera ésta."
Brutal el libro de Castillo. Leerlo es adentrarse en el mundo del alcoholismo, de la duda, del delirio. Un escritor dipsómano (que en griego significa el que tiene sed y no puede saciarla) que busca el sentido de la vida, que busca respuestas a sus preguntas, que son las mismas que todos nos hacemos en algún momento. El libro en general es contundente, pero los párrafos en los que conversa con el hombre de los ojos de plata son impresionantes. Palabras llenas de sentido y de respuestas. Un libro muy recomendado y que llega profundamente a los lectores y más a los que hemos tenido en algún momento problemas con la bebida, a los que hemos buscado respuestas en el fondo de una botella.
Не ми легнаа првите 50 страни. Ми беше здодевна и стилски и содржински. До пред некоја година би се мачел да ја прочитам до крај. У меѓувреме почнав да ја применувам максимата "So many books, so little time".
Este libro me pareció espectacular. Lleno de detalles y simbolismos que yo en realidad no entiendo todavía muy bien pero que siempre sentí la importancia de porque estaban ahi, ademas me hizo buscar sobre autores, nombres bíblicos y otro tipo de referencias como muy pocos libros me han hecho a hacerlo. No tengo nada en común con el personaje pero sentí una empatía y ciertas cosas que me conectaban a el o sus situaciones, a tal punto que en un momento me dieron ganas de llorar. Este es un relato super duro y complicado de leer, no se sabe si lo que uno esta leyendo es recuerdo, presente o futuro o un poco de todos. Leer este libro es delirar con Esteban en episodios de paranoia y lucidez en su búsqueda para saciar su sed de conocimiento sobre el sentido de la vida.
Me costó horrores terminar esta novela pero realmente esta bien escrita. Se explica muy bien la crueldad de una adicción, del alcoholismo, de no sentirte parte de vos mismo, de sentir que otro vive tu vida a veces, el no recordar. Porque lo que se veía es que le hablaba a otro, a su propio doppelgänger. Se veía totalmente la crudeza de su adicción porque en el paso de la novela el personaje se degradaba cada vez más físicamente y su mente se deterioraba, pero sí la novela tiene mucho humor. Y es eso, vivir con una sed que nunca termina de ser saciada, vivir con sed, que exige mucho.
[solo del centro del dolor, de su negrura, se abre la felicidad en nuestro corazón, solo allí, en la profundidad nocturna del dolor resuena el canto de la vida]