Las mujeres de la familia de Natalia Litvinova «guardan el cabello/ que se cortan/ en un cesto de trenzas». Estos poemas se han escrito con la ambición de conservar las historias de esas mujeres que precedieron a la autora, que forman parte de ella y que trenzan su historia. Poemas sobre la memoria y sobre la genealogía, sobre la memoria y la forma en la que define nuestra manera de ser y estar; sobre las mujeres y su relación con las otras mujeres, y con los hombres, y con las expectativas que se les imponen. Cesto de trenzas es el libro más físico —porque sus referencias se palpan, tienen una geografía— de Natalia Litvinova: una poeta que mantiene su capacidad para sugerir, pero cuyo discurso toma cuerpo y abre su silencio hacia el conjuro.
«Una de esas poetas de las que uno quiere otro libro enseguida» (Martín López-Vega, El Cultural).
«Sus poemas tienen el incesante misterio de la sencillez, que es lo contrario de la simpleza. No exhibe teorías, solo temblores. Su única certeza es el talento» (Andrés Neuman).
Natalia Litvinova (Gómel, 1986) es escritora argentina de origen bielorruso, dedicada al campo de la poesía y de la traducción. Imparte talleres de escritura y cursos en la Fundación Centro Psicoanalítico Argentino. Publicó los libros de poemas Esteparia (Ediciones del Dock, 2010), reeditado en España y en Uruguay; Grieta (Gog y Magog, 2012) reeditado en España y en Costa Rica; Todo ajeno (Vaso Roto, 2013); y Siguiente vitalidad (Audisea, 2015) reeditado en España (por La Bella Varsovia, en 2016), México y Chile. A ellos se suma Cesto de trenzas (La Bella Varsovia, 2018). Compiló y tradujo varias antologías de poetas rusos del Siglo de Plata como Innokenti Ánnenski, Serguéi Esénin o Marina Tsvietáieva, entre otros.
Natalia Litvinova nació en Gómel, Bielorrusia, el 10 de septiembre de 1986 y reside en Buenos Aires, Argentina. Traduce a poetas rusos. Publicó los poemarios Esteparia, Balbuceo de la noche, Grieta y Cartas de la locura, y tradujo la antología Rumbo a Karachnay de Shajriza Bogatyreva.
Bellas historias del folklore bielorruso (brujos, maldiciones, curanderas), mezclados con los recuerdos de infancia y la guerra. Lleno de una sutileza profunda, es una obra que no se acaba, llena de conexiones y que podemos también relacionar con el campo chileno (en este recuerdo de una infancia salvaje y de la magia que habita los bosques).
Raras vezes li poesia em espanhol mas, quando o fiz, foi sempre para tentar chegar mais perto da essência dos poemas que apreciava. Isso aconteceu (e acontece) com Idea Vilariño e com Alejandra Pizarnik, e está neste momento a acontecer com a poesia de Natalia Litvinova. "Cesto de trenzas" é um livro sobre a memória e traça uma geografia de afectos: sinto-o próximo de uma carta topográfica onde a família se funde com a terra, com as raízes, com a natureza.
***
"Crece en mi jardín una sola rosa negra entre rojas y amarillas, nadie se le acerca.
Muere de lluvia o de sol, ahogada en su perfume. Pero renace más oscura, indemne en su poder de no haber sido cortada."
***
Subo al tejado manchada de fruta, me acuesto junto al panal.
Las abejas salen de sus celdas y me exploran.
Sus barrigas sobre mí como algodones de veneno.
Desde el tejado miro a los hombres decapitar el lino con la hoz. Pero la flor se levanta tras su paso con su sangre violeta acunada por el viento.
De los tallos jugosos vuelven a brotar los pétalos celestes. La naturaleza no descansa, trabaja y resucita."
***
"Ningún río será mío, ningún amor, aunque lo retenga y me enseñe a estar alerta ante la belleza de los días. No me conmueven las olas o los amores del pasado. Las raíces de los árboles están en mi orilla dejándose acariciar por mi agua que va y viene."
Creo que me encanta todo lo que Natalia Litvinova escribe. En sus versos muestra partes de una realidad que nos puede parecer tan alejada geográficamente como lo es su tierra natal, pero que al final reúne experiencias humanas tan cotidianas y transversales que una las siente suyas aunque jamás haya visto a un oso de frente. Una melancolía preciosa, una relación con la tierra y las raíces muy auténtica.
"¿A qué velocidad irán su corazón y el mío? ¿Cuál de los dos será más rápido en medio del bosque?"
“Antes de matarlo ya le decían cena. (…) Pregunto si se portó mal. Hábiles para la carne, los hombres no me responden. (…) De ahora en más debo aumentar la vigilancia para que no me pase lo mismo.”
Segundo poemario que leo de esta increíble poetisa. Natalia Litvinova reconstruye su historia a partir de sus mujeres, para darnos una pincelada de su vida en Rusia. Con las tradiciones propias del pueblo moscovita que se esconde en cada uno de sus versos, caminamos alrededor de su vida, de sus experiencias y de sus recuerdos. Con versos certeros, que calan en el relato que nos va narrando, aprendemos junto con ella la importancia de las mujeres en la vida. Un poemario que se lee de manera rápida pero que se impregna en la poesía como señal de interferencia. Un gran poeta para seguir descubriendo este 2021.
As imaxes que constrúe son moi boas, camiñan nunha fina fronteirs entre unha lingua moi directa e real e un imaxinario que non o é. Porén, hai algo no ritmo que non me gustou, que non me convenceu
Uno de los mejores poemarios que he leído en mucho tiempo, una especie de maldición campestre parece atravesar las páginas de este libro lleno de magia, familia y oscuridad. No conocía a esta autora y ahora quiero leer todo su trabajo.
Filas de mujeres de falda y botas de goma desentierran tubérculos.
Es la danza para no morir de hambre, dicen y se ríen.
Las raíces chillan cuando las separas de la tierra.
Me ha encantado adentrarme en el imaginario poético de Natalia Litvinova. Sus poemas que con un estilo directo y sencillo pueden leerse sueltos o como un único poema en este "Cesto de trenzas" nos hablan de la tierra, las tradiciones, el mundo rural y sus mujeres en generaciones. De miedos.
En este poemario podemos leer sobre dos temas que se entrelazan para conseguir un cesto precioso.
Por un lado, la naturaleza nos muestra su máximo esplendor, a través de las flores y plantas, y animales como el caballo o el cerdo. Todos juegan su papel en la vida de la autora, con ojos escrutadores como los de los seres humanos, juzgando nuestras acciones en completo silencio.
Por otro lado, las mujeres aparecen también mucho en estos poemas: su madre, sus abuelas, vecinas… Estas siguen su camino, lo recorren con parsimonia, a sabiendas de que ya está trazado con anterioridad y no pueden cambiarlo por mucho que quieran. Un gesto de rebeldía quizá podría cambiarlo, pero, ¿quién de ellas se atreve? Mientras, siguen trenzando sueños, cosechando pensamientos, cocinando frustraciones. Y, como los animales, todo en silencio.
Al final, el camino de la poesía es evocar ideas a través de pocas palabras, sentimientos mutuos con los que empatizar, pero en el caso de Natalia Litvinova, la lectura de sus poemas te transporta a su hogar, al campo alrededor de su casa, y no solo lo imaginas, sino que hueles el césped húmedo, las amapolas aplastadas, las trenzas del cesto.
Un poemario precioso con el que pasar una tarde agradable, y viajar en el tiempo y el espacio acompañada de Natalia y las mujeres de su vida.
Me llamó mucho la atención desde que leí la contraportada, ya que hablaba de tradiciones, de las mujeres de su familia, de recuerdos, pero también de ambientes con sabor a campo: "bosques, pastos, plantas y animales".
Los poemas de este poemario no tienen título ni numeración, y están divididos en dos capítulos. A ratos me era difícil reconocer cuando terminaba un poema y empezaba otro, lo que me hacía un poco confusa la lectura, pero quizás ese era el efecto que quería generar la escritora, quizás para leerlos como parte de un todo más grande (I don't know jjajajaj)
El capítulo 1 (mi favorito), está lleno de tradiciones que uno en Chile a veces llama "supersticiones de campo" jajajja y me resultaron bastante curiosas, interesantes y conmovedoras al mismo tiempo, sobre todo cuando describe la cosecha como "la danza para no morir de hambre".
En el capítulo 2 tenemos recuerdos de infancia y una continuación con el capítulo anterior de lo que era la vida de campo en Gómel, Bielorrusia; en una casa donde sólo está la presencia de figuras femeninas.
Para terminar les dejo estos versos: "La naturaleza no descansa, / trabaja y resucita".
Versos delicados, cortitos, una atmósfera que se huele y se toca; el campo de Bielorrusia, los animales, las mujeres y sus rituales ancestrales para curar enfermedades y maldiciones. Natalia es de las pocas poetas europeas que leí este año y fue muy bonito sumergirse en los ojos de una niña que observa su tierra, sobre todo a las mujeres de su familia.
Dejo uno de los poemas:
“Si no duermo escucho bajo la almohada la sangre de mi madre y de mi abuela.
Por la mañana todo se rehace, crecen las paredes y el techo se despliega. El polvo del campo me dificulta respirar.
Camino envuelta en mantos apretando contra el vientre la almohada maldita”.
“Como tumores o mariposas nocturnas, en mí viven los que ya no están. Duelen como los huesos en los días de humedad o las quemaduras en los días de sol. Armoniosos calambres trenzan mis músculos y me hacen bailar en la cama. Como los juguetes de un niño que creció o la cuchara limpia del hambre, duele este dolor llevadero”
Natalia Litvinova muestra la madurez de su poesía. La forma de quitarnos el aire en cada poema y devolvérnoslo en el siguiente es lo que permite que todo se entrelace.
Además, nos permite tejer con cautela cada uno de los escenarios que plantea. Imagen tras imagen, maravilloso.
tuve muchas ganas de leer este libro, pues tengo la edicion frailejon espectacular, pero, no se, no me llegó. obvio una poeta capaz, pero esta colección me pareció un poquito frío
«Las tareas rotan todos los días. Otras mujeres cavan hoyos mientras cantan. Cuando alguna se echa a llorar cantan más fuerte. El bosque les hace una reverencia». El universo poético y personal de Natalia Litvinova nos lleva de nuevo a lugares remotos que huelen a tierra y a heno, donde las maldiciones duermen dentro de las almohadas y las mujeres transmiten saberes y miedos entre susurros. Con su estilo breve, directo y luminoso, Litvinova vuelve a cautivar con «Cesto de trenzas».
Esto es hermoso, ya que son distintos poemas reunidos pero tienen una armonía increíble y es como estar leyendo uno solo, un poema grande. Habla sobre tradiciones y de cómo la familia, sobre todo la madre y la abuela eran constantes y como eran esas relaciones.
"Como tumores o mariposas nocturnas en mi viven los que ya no están."
Este poemario es toda una experiencia: me hacía sentir en invierno y en el campo, fue magnífico.
Cesto de trenzas es un poemario bellísimo que nos mete de lleno en un mundo de tradiciones donde la naturaleza y el misterio urden las historias que se respiran, se intuyen y fluyen como el aire y el agua; como el sudor y la sangre. Los poemas de este libro son pulcros, profundos y deslumbrantes. Nada de exceso ni de estridencias, en estos versos se percibe un fluir de ríos antiguos, de voces que van enlazando tiempos y vivencias, de seres que se enfrentan a peligros, a maldiciones, a pérdidas y dolores, con ternura y fortaleza, con amor y con asombro. En estos versos se logra una belleza que nos contacta con el origen y con la memoria, con los cielos estrellados y los campos abiertos, hermanando el ritmo de la vida y de la muerte. Un mundo protegido y conservado por las mujeres que usan talismanes, que cortan sus trenzas y las guardan y las mantienen a salvo, mujeres sabias, hacedoras y emotivas. Los poemas de Natalia Litvinova son para leer y releer con asombro y con deleite, volviendo a las raíces, escuchando el respiro de la tierra y del silencio.