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Ginebra

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Novela de iniciación donde una niña de 13 años se exilia con su padre en Ginebra, Suiza, huyendo de la dictadura. Allí, en medio de una lengua extraña y personajes sorprendentes, se inicia en el amor, la amistad y el lenguaje.

«El agua de la tierra se evapora, el viento raspa las piedras, las hojas caen de los árboles, las palabras... ¿a dónde van a parar las palabras?»



Novela del exilio con reminiscencias punk, novela de soledades y lenguas entrelazadas, Ginebra explora las vetas de la memoria de una niña de 13 años que debe huir del país con su padre y aterriza en una ciudad extraña que, a pesar de lo incierto, le abre un mundo de posibilidades.



Allí conocerá a Jo Haydn, coleccionista de uñas, hija del responsable del simulacro del big bang, huérfana de madre suicida. También a Oli Dusex, con quien tendrá su primera relación sexual y lo fortuito de su pérdida. El cuarteto se completa con Amo-a-quien-me-ame, una joven drogadicta, dueña de una motocicleta rosa de vetas plateadas que la protagonista roba, desconociendo las gozosas y nostálgicas consecuencias. Estos cuatro jinetes posapocalípticos giran alrededor del lago, como agujas de un reloj sumergido, dando rienda suelta a sus deseos y miedos, apurando la vida en una ciudad con huellas de Jorge Luis Borges y gusto a chocolate, nieve y soledad.



¿Cómo se establecen los vínculos más arraigados en la adolescencia? ¿Cuánto de la lengua permite ligarnos, perdernos, equivocarnos, renacer? ¿Qué es lo propio sino la pérdida? Porque así como el exilio puede ser una condena, el encuentro con lo distinto puede convertirse en la travesía de la sorpresa.

134 pages, Kindle Edition

Published March 1, 2018

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About the author

Silvia Hopenhayn

8 books4 followers

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Community Reviews

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4 (21%)
1 star
1 (5%)
Displaying 1 - 4 of 4 reviews
Profile Image for Matias Vigano.
249 reviews27 followers
May 17, 2018
Esta es una novela rara. No tiene un plot que te vuele la cabeza y en general los libros en los que no pasa nada me terminan embolando y los dejo, pero la poética con que Silvia te va narrando todo eso hace que estés enganchado y encuentres belleza en las metáforas, en las pequeñas cosas que nos presenta y terminemos encariñándonos del personaje. Una novela de iniciación muy bella.
Profile Image for Gabriela.
103 reviews1 follower
March 25, 2018
Fantástica novela. La adolescencia en el extranjero, la adolescencia de las palabras, de las amistades, de los romances. Todo con dulce de leche en lata...
Profile Image for Cecilia Mata.
127 reviews2 followers
January 8, 2024
Para quienes trabajamos con los idiomas, las palabras lo son todo. Y, cuando llega a nuestras manos (¿o nosotros lo elegimos?) un libro que habla sobre las palabras y los idiomas, nos zambullimos y no lo largamos.

Ya en el segundo renglón leo “¿A dónde van a parar las palabras?”, ya está, quiero más. Y más adelante: “¿Era posible que escuchase las palabras sin que las dijeran? No, no las escuchaba, las veía llegar.” “Las palabras eran naves que se desplazaban haciendo funcionar el mundo.”

Años 70, dictadura argentina, la protagonista del libro parte hacia Ginebra, otro hemisferio, otro clima, otra cultura… otras palabras. Y ya en el viaje comienza a jugar con esa nueva lengua que le es extraña, foránea: el francés. Que no se pronuncia como se escribe, bueno, desde nuestra lengua es así. Los fonemas no coinciden con la grafía. Y eso se da cuando conoce a una compañera de escuela que se llama “Jo” y dice: “Se llama Jo. Que en francés se pronuncia Yo.” Y más tarde dice: “Yo se escribe Je, pero en francés la jota se pronuncia como una ye. Me divertía leerlo en voz alta conservando la jota del español. Yo era una risa. La escritura de una risa. Yo-je, yo-yo, je-je.”
Ese juego de palabras, que van cayendo como piezas de un Tetris.

Otro aspecto interesante es la mirada de una niña-adolescente cuando describe y compara las viviendas de uno y otro lado del océano:
“En Ginebra se guardaba el futuro en el sótano —si consideramos que el futuro es la salvación, lo que nunca llega—. Nosotros vivíamos arriba del futuro. O sobre el futuro.”
(…)
“En las bauleras argentinas encerraban el olvido, en las suizas, la futura aniquilación.
Un país mete a su pasado en el subsuelo y el otro guarda bajo tierra su porvenir.”
Se hacen presentes el primer amor: “Con Olivier nos entendíamos a los besos, pero también intercambiábamos dibujos.”, y el primer desengaño: “A mí se me había muerto un beso. Quería ver mi pena humillada. Mi cuerpo felizmente hundido.”

Siempre digo que no se puede nombrar en otra lengua lo que en esa lengua no existe. Pongamos un ejemplo argentino: dulce de leche, empanada, choripán. Y la protagonista de este libro habla de la birome Bic: “En Ginebra no había bics y ella se interesó por el invento argentino. Jo quería saber cómo era la bolita que supuestamente permitía que la lapicera escribiera para siempre.”
Y aquí un guiño de la autora: “Le conté que el invento había sido apadrinado por un suizo, la mezcla del apellido Bich, convertido en Bic del suizo, con el inmigrante argentino, László Biró. El resultado había sido la Birome Bic. Le encantó que nosotras tuviésemos los componentes de la lapicera. Compartíamos antepasados ingeniosos.”

Palabras que se entrecruzan, creando un neologismo en la lengua de origen: “En francés la acepción duplicaba el acto. Voler es robar y volar. Sí, era un “vol”. Vuelorobo. Estaba en acepción.”

Y, por último, las referencias culturales, esas que te obligan a buscarlas, sobre todo la música, para poder vibrar en la misma frecuencia que su autora.
Desde el polifacético Xul Solar, creador de dos lenguas construidas: la panlengua y el neocriollo, pasando por el libro Mujercitas (Jo March, una de sus protagonistas), la ópera “La Luna” de Orff, el Ulises de Joyce, el Gato Cheshire de Alicia en el país de las maravillas, el infaltable Borges (nuestro profesor de la facultad siempre decía que había que leerlo con una enciclopedia al lado), Artaud (a quien Jo confunde con Rimbaud y ella le dice: “son medio malditos los dos”), hasta los Bee Gees y su Staying Alive en Fiebre de sábado por la noche, Deep Purple y su Smoke on the wáter y un Maeterlinck con su teatro simbolista.
Hay párrafos impedibles, como el del diálogo que mantiene con Jo sobre los zeptosegundos.
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