Cerrar la última página de la primera parte de la bilogía y abrir esta novela ha sido todo uno. ¡Quería saber qué le deparaba el futuro a Adán! Y la historia no desmerece en absoluto a la primera.
Como su antecesora, “La manzana de Eva”, la historia de Adán es una novela fácil de leer, que te va sumergiendo poco a poco en la vida de este peluquero que lleva toda su existencia soportando juicios a primera vista. Y esto, precisamente, lo hace real y auténtico. No es un tipo perfecto, tiene sus manías y sus salidas de tono, pero todas perfectamente entendibles y comprensibles. He amado mucho a este personaje, me ha calado muy hondo. Y a la protagonista femenina también, Laura, una mujer fuerte y decidida, a la que su familia la tiene arrinconada psicológicamente. Esto hace que, aunque siga la línea de su predecesora, sea una novela totalmente diferente y preciosa en cuanto a sentimientos se refiere.
Y aquí, de nuevo, aparecen todos esos secundarios que casi se convierten en miembros de tu propia familia, de lo cotidianos que te parecen.
Resumiendo: una lectura totalmente recomendable. De nuevo mis felicitaciones, Adriana, y seguiré tus próximas novelas muy de cerca.