"Últimamente mi alma no siente ni dolor ni alegría. Murió hace tanto tiempo que no recuerda el mismo día de su propia muerte. Solo quedó abandonada junto con mis mayores deseos el día en que decidí aplastar la rosa que tanto había anhelado."
Amando cada uno de los tomos de esta increíble historia y de lo bien construidos que están todos sus personajes, y el cómo son capaces de transmitir tanto con una simple mirada. Es simplemente fascinante.
Nos movemos en la línea temporal, aunque esto no quiere decir que alguno de los personajes haya podido olvidar. Algo a agradecer, ya que los sucesos trágicos son imposibles de abandonar a su suerte. Y, como siempre, la corona es la que sufre más, la que más pesa en la cabeza que la porta.
Hay que decir que esta parte se siente más como una introducción de todo aquello que va a acontecer, aunque esto no le quita la importancia que tiene en la obra. Esto se debe a que en este tipo de tomos se nos abren las mentes de los personajes y nos dejan indagar en su psicología. Nos dejan ver su desarrollo y sus pensamientos y deseos más arraigados, además de las posibles relaciones que van a establecer los unos con los otros.
Añadir la habilidad de la autora para crear sentimientos, en este caso tristeza y pena, en los lectores por personajes que, en mi caso, ni siquiera los tenía en alta estima. Esto solo demuestra la dedicación que hay detrás de esta historia, a la que se suma el precioso dibujo que lo acompaña.