Un trabajo increíblemente interesante, que se beneficia de ser leído conjuntamente con alguna etnografía, como fue mi caso; alterné la lectura de este libro con la de "La Cultura Campesina de los Andes Venezolanos", de Jacqueline Clarac de Briceño. Siendo este un trabajo etnográfico hecho en mi propio país, y por una reconocida erudita de la antropología Venezolana, fue extremadamente interesante, no sólo por los datos que recogió, sino para ver la metodología, tal y como la describe Guber en su texto.
Una de las cosas más interesantes del método etnográfico es el uso del investigador como herramienta; no pude dejar de admirar lo elegante que es este concepto, y hacer una comparación mental con el método científico. Nuestra reflexividad (manera de darle significado al mundo) es inconsciente, y, al tratar de ignorar que existe, tiñe al trabajo etnográfico. Pero al no sólo aceptarla, sino usarla como una nariz de sabueso, indicándonos el camino hacia los datos, de pronto se puede ver claramente el camino hacia un exitoso trabajo de campo...
Y, ¿qué quiere decir exactamente un "exitoso trabajo de campo"? Poder producir un conocimiento basado en la lógica y en los datos recogidos, para poder explicar la manera en que los sujetos estudiados ven al mundo y le dan significado desde su cultura. ¿No es fascinante?
Es un texto que ayuda a la comprensión del método etnográfico, y lo que resalto de la autora es su escritura comprensible y amable (y no por eso menos riguroso) para quienes no tenemos formación en ciencias sociales.