Martín Guidú tiene que asistir a la jornada de padres de su sobrino Lucas porque su hermano Anakin está en el hospital. Todo debería ser fácil: los padres explican sus oficios a los niños bajo la mirada benevolente de la profesora Natalia Holden. Parece un día sencillo en Caivelan, hasta que descubren el cadáver de una niña muerta, compañera de clase de Lucas. Reunidos en el jardín de la escuela, convertida en el escenario involuntario de un crimen, Martín, Natalia y el inspector de policía Lorenzo Barriuso, tres desconocidos que se verán obligados a resolver juntos el atroz asesinato, se sumergirán hasta las profundidades de la maldad.
Aunque el libro nos cuenta el asesinato de una niña de siete años, esto no es todo lo que encontraremos cuando nos adentremos en la lectura, ya que prácticamente todo el libro gira alrededor de Martín. La mayor parte de la narración está destinada a que conozcamos a este personaje, su mundo, sus pensamientos y a su familia. Eso no quiere decir que se deje de lado el asesinato en si, y su correspondiente resolución, porque no es el caso. De la mano de Martín veremos como el inspector Barruiso va uniendo las piezas del puzzle para encontrar al culpable del asesinato de la niña.
Tengo que reconoceros que me costó un poquito entrar en el libro, en parte porque esperaba encontrarme con el caso policial nada más comenzar la lectura. Pero también me ha influido mucho el hecho de que la autora utilice frases muy largas y descriptivas. Eso si, en cuanto le cogí el truco ya no pude parar de leer.
La novela me ha sorprendido gratamente porque, como os comentaba, me esperaba un libro más policial y menos intimista, pero me ha encantado la combinación una vez superada la sorpresa inicial. Todo lo que nos relata Martín es muy interesante, ya que a través de sus reflexiones nos da a conocer la historia de su familia y de él mismo. Las dos líneas argumentales, la familiar y la del asesinato, harán referencia a temas de actualidad que nos darán que pensar.
Un libro que he descubierto por casualidad y me ha sorprendido muy gratamente. Una novela negra con una historia dura pero muy bien contada, sin ensañarse en detalles escabrosos y con un protagonista muy peculiar. Una novela corta a la que ni le falta ni le sobra nada. Me ha encantado el ritmo de la historia, sin duda, leeré más de esta autora.
Una lectura ligera, entretenida y con un misterio que resolver. La autora nos traslada a un colegio de niños superdotados, en el día de las profesiones y un protagonista con una percepción muy visual. ¿Quién ha sido?
Interesante relato largo, donde en unas horas, se investiga un asesinato cometido en un colegio de élite. Martín es un fotógrafo, tío de uno de los niños que debe ir al día de padres debido a que su hermano se está muriendo, y se ve involucrado en la investigación por parte de Lorenzo, el inspector del caso. La trama no está del todo mal, se lee rápido, pero me han sobrado la mayoría de las divagaciones de Martín.
es un poco lento aunq que el monologo interno del prota es muy bueno y por eso es aceptable el libro, porque realmente es lo q una persona comun se podria plantear ante la muerte de personas cercanas
tb me ha gustado mucho esto: “Se ha acostumbrado a repetir su nombre como si se tratara de una tabla salvavidas de la que no debe soltarse, a pesar de las continuas rebeliones de su instinto, que lo anima a dejarse llevar por la corriente, y vagar a vida o muerte, a la deriva. Que ella exista, como un refugio al que volver, lo mantiene en equilibrio.”