Escribir sobre el amor suele ser una labor de introspección, de meditación lenta y sopesada. El amor platónico retorna una vez más como referente de esa mirada hacia uno, y nos brinda la luz necesaria e inquietante para hacer ese recorrido. Banquete ha sido considerado, lo sabemos, uno de los textos más hermosos de Platón y de la cultura occidental. Ha sido fuente ineludible en todas las épocas cuando se ha iniciado una exploración sobre lo erótico. A este diálogo pertenece la afirmación socrática más ta erotika es de lo único que sabe nuestro profundo filósofo, cuya sabiduría fue siempre saber lo que no sabía; para ir, entonces, hacia la búsqueda. Sócrates nos enseñó que el mandato ineludible de conocerse a uno mismo se lograba mediante el diálogo, que la vida sin examen era inútil, que poco importaba el saber de los sabios si aún no éramos capaces de conocer si nos habíamos convertido en una fiera como Tifón o en una criatura de alma suave y sencilla.