¿Es Nikola Tesla el inventor de la tecnología de rayos sónicos usada por los nazis para bombardear Londres y por los japoneses para provocar el tsunami de Pearl Harbor? Tras diez años desaparecido, deberá regresar para desmontar la red de mentiras que sus propios compatriotas han tejido en torno a él. Para ello será necesario viajar en el tiempo, reclutar ministros nazis, suministrar LSD a todos los espectadores de cine de los Estados Unidos, organizar el Watergate y manejar desde la sombra todas las conspiraciones de las que se tienen conocimiento. Esto es Blitzkrieg, su guerra relámpago.
Roberto Bartual ha traspasado con este libro no una, sino unas cuantas de las líneas rojas que todo escritor responsable respeta. Viajes en el tiempo con capacidad de cambiar la propia trama, personajes históricos reales en un pasado alternativo, drogas alucinógenas masivas, conspiranoia y, por si fuera poco, contado con una estructura demencial sin narrador ni nada, ahí, a lo bruto, en una apuesta metaliteraria kamikaze. Así, con la suspensión de la incredulidad boqueando en el suelo y tiritando, se lía una madeja tan grande como para abrir dentro un planetario con tienda y todo. Porque este libro NO es una novela ni pretende serlo. Y lo más serio del asunto —aquello que terminará de volaros el cráneo— es que funciona. ¡FUNCIONA! Crítica completa: https://libros-prohibidos.com/roberto...
No el libro que esperaba pero sí el que necesitaba sin saberlo. Desde el principio a todo trapo lleno de flipadas que me pillaban por sorpresa y me hacían cosquillitas en el cerebro, pasando por una trama cojonuda, impredecible e inteligente, al final retrato de una California decadente e irreal que me enamoró y me hizo sentir en casa. Gracias por tanto y perdón por tan poco
Realmente "ucronía lisérgica" le va al pelo como descripción del libro.
El viaje que propone Roberto Bartual es bastante interesante. Está lleno de ideas y de locuras, pero estas se exponen de forma natural y los personajes las reciben tal cuál les llegan sin muchos aspavientos, con lo que tienes la sensación de que podrías estar leyendo una crónica de algo realmente ocurrido. Creo que eso se debe a que todos los protagonistas tienen unos demonios personales y el lidiar con ellos les consume completamente.
También la sensación que de conocer un poco mejor el contexto sociopolítico de la época de la Segunda Guerra Mundial y la América del LSD habría disfrutado más del libro. Por ejemplo no conocía a personajes como Speer y Hess, o Leary y Kesey, aunque la novela hace un buen trabajo introduciéndoles.
Y añadir que el tramo final de la novela me estaba pareciendo que se dirigía a un final bastante descafeinado pero los dos últimos capítulos consiguen cerrar la historia de una forma que me ha dejado más satisfecho de lo que esperaba.
Lo que sí puedo decir es que al principio me costó mucho engancharme. Seguía leyendo porque me obligaba. Hasta que empieza cierta parte (el diario) donde no pude soltarlo.
De la misma forma, al final, hacia donde sale la trama de la hija, se me desinfló un poco. Es un libro que me ha tenido con una campana de Gauss de enganche, aunque las partes altas han sido muy altas.
He pensado, bastantes veces además, que Roberto Bartual no hubiera conseguido mejor el efecto caleidoscópico-alucinógeno de untar las páginas del libro con LSD, a lo El nombre de la rosa. Entiendo que ese el objetivo primario de Blitzkrieg!, ofrecerle al lector una experiencia lo más cercana posible al mundo lisérgico, a la alucinación, al viaje astral. Pero sin drogas, con literatura, esa sustancia —todavía— legal. Vuelvo a mencionar el riesgo que ha corrido el autor, pero es que forma una parte intrínseca de la obra. No puedes pretender pegarle una dosis delirante al lector desde la tranquilidad y la armonía. Y tanto se acerca la experiencia al viaje de ácido, que el efecto no es el mismo para todos los lectores. Mi crítica completa en Libros Prohibidos: https://libros-prohibidos.com/roberto...
Pues... Me gustó mucho, me gustó mucho que este escrito de dos maneras diferentes... Pero el final y alguna que otra cosa me ha parecido un poco bluff. Aún así lo recomiendo, es muy curioso de leer.
Mi puntuación de 3 estrellas es más bien una valoración personal, porque a nivel objetivo considero que es una de las ucronías mejor escritas que hay. Este libro es raro. También es bastante inconsistente a nivel estilístico. A ratos es una crónica, a ratos es un diario, a veces tiene escenas en las que vemos el mundo, escenas en las que nos cuentan qué ha pasado, largos resúmenes y explicaciones de desviaciones de la cultura estadounidense debido a los cambios de la historia... El libro toca muchos palos. Mis problemas personales con este libro se resumen en lo que para mí es una ausencia bastante dolorosa de personajes y trama. Claro que esto solo es mi forma de verlo, pues hay un personaje y una trama principales que tienen todo el peso de la historia: la ucronía en sí misma. El mundo es el personaje principal y le vemos desarrollarse, su trama es cómo acabará el mundo tras todos esos cambios, los cambios mismos son su desarrollo. Eso está bien hecho, pero a mí no me llama demasiado. Sobre todo tras la enorme cantidad de bandazos sobre temas interesantes que da esta historia. A mí me vendieron en la presentación que esto iba de Tesla, de nazis con armas sónicas, de zombis eléctricos, y de LSD que da superpoderes. Y bueno, sí, todo eso está. Todo eso define en gran medida el curso de la historia. Pero la historia salta de uno de estos elementos al siguiente sin centrarse demasiado en ellos. Cuando consigue toda tu atención sobre un tema, pasa al siguiente y no vuelve a tocar mucho lo anterior, excepto en contadas ocasiones. Reconozco que he sentido bastante decepción por ello, pero entiendo que al final esto no va de los elementos por separado, va del conjunto que forman. La trama y los personajes son algo secundario, aquí lo importante es la ucronía, ver cómo cambia el mundo con cada descubrimiento, ver los secretos de la política, los hilos que se manejan detrás de bambalinas, las revoluciones culturales y contraculturales... Y mira, para mí todo esto worldbuilding. Del bueno, pero no deja de ser un libro cuyo eje principal viene a ser la construcción del mundo. Es, en resumidas cuentas, un libro bastante raro. Si te gusta la ciencia ficción y la historia americana, este libro te puede apasionar bastante, ya que tiene una maravillosa atención al detalle y reconozco que sus planteamientos son muy interesantes. Sin embargo, no esperes leer una historia apasionante que no sea la del mundo, el qué habría pasado si tal o si cual fuera posible. Es una maraña muy bien hilada, pero no hay un gran hilo argumental que lo conecte todo, no más que en nuestra propia historia universal. A mí me parece que está muy bien escrito para lo que intenta, pero desafortunadamente no ha conectado conmigo. Eso sí, me han encantado los pequeños apartados estilo minireportaje con imagen, son lo mejor.
Supongo que es más un 3,5 que un 4, pero en esos casos tiendo a redondear hacia arriba.
Estamos en un mundo donde la tecnología más loca de Tesla funciona de verdad, donde la Segunda Guerra Mundial se hace con cañones de sonido y cadáveres despertados mediante electricidad, donde Edison alarga su vida de forma artificial hasta los 130 años y conserva el monopolio de miles de patentes (cine incluido) y donde el psicólogo y profeta del LSD Timothy Leary se presenta a presidente de EE.UU. contra Nixon. Todo son buenas ideas, pero no me acaba de cuajar el resultado.
No sé si es la pretensión de novela coral, y digo pretensión porque hay pocas voces narrativas (casi toda la novela la narran entre el ministro nazi Albert Speer, rescatado por Tesla de la cárcel de Spandau, y el ya mencionado Leary) y están demasiado poco diferenciadas para resultar verdaderamente coral. O quizás es un tema de ritmo; en el último tercio comienza a amontonar conceptos, personajes y giros de trama que no tienen mucho sentido. Pero la cosa es que empezó gustándome mucho y he acabado terminándola por inercia, sin que haya nada que verdaderamente me haya desagradado pero tampoco que me haya atrapado.
Le suben nota, eso sí, la ambientación y el hecho de intentar algo tan ambicioso.
Esta ha sido LA lectura del verano 2019, el libro que más he disfrutado y más me ha hecho pensar y alucinar (y recomendar a todo el que me rodeaba, a poco que le interesara la historia). Una maravillosa caja de sorpresas. No diré nada más porque la gracia está en que te pille sin más preparación y te sorprenda, valga la redundancia, pero dejadme añadir que me ha encantado la mezcla de estilos (¡Ese diario!) y la inclusión de fotografías. Las referencias al cómic las he aprovechado algo menos porque ese mundo no lo domino, pero las históricas y de cine me han hecho disfrutar una barbaridad.
He tenido muchas dudas sobre que puntuación ponerle y, aunque he llegado a ponerle 1, por decepción, ya que esperando encontrar una cosa me he encontrado con otra tan diferente que quizá no era el momento para mí, he reconsiderado mi calificación recordando ciertas partes del libro que me gustaron bastante.