En un pequeño pueblo del Uruguay, a comienzos de 1980, Daniel Acosta enfrenta su amargo destino e intenta conjurarlo a través del engaño y del robo. Pero no será el único que trate de escapar así de un mundo en donde la humillación y la venganza son sólo variaciones del mismo infierno, el de la pobreza. Cuando las circunstancias desdibujan los límites entre la lealtad y la traición, entre la verdad y la mentira, y se instaura la terrible conmoción de la sospecha, vivir no es sólo continuar, sino también desistir y aceptar la impiedad de la derrota.
"Y creo que allí debe seguir, si es que el diablo no se lo ha llevado."
Pensé que iba a darle tres estrellas, pero después de la mitad, repuntó. Me gustan mucho las historias de pueblos, dramas familiares y enredos cotidianos. Me gustó mucho que todos los personajes cumplían un papel, tarde que temprano, al final, todos fueron relevantes. El cierre es espectacular.