💡My Summary:
El cristianismo ha sido siempre como un grano de mostaza, y la Iglesia, un elemento de libertad en un mundo cambiante. Los problemas morales no pueden solucionarse mediante la técnica o la química; solo pueden resolverse moralmente, a través de un cambio en el modo de vida. Aunque el cristianismo podría convertirse en un árbol robusto, siempre corre el riesgo de ser derribado. La Redención está en manos de la libertad del hombre, y Dios nunca privará al hombre de esa libertad.
En un mundo donde la descristianización avanza, es posible que la Iglesia se reduzca a una minoría, menos identificada con las grandes sociedades, pero compuesta por círculos de creyentes convencidos y con vida interior profunda. Estas comunidades se apoyarán mutuamente, creando células donde los cristianos puedan refugiarse, ayudarse y acompañarse, manteniendo la vitalidad de la Iglesia en un espacio más pequeño.
La Iglesia podría empequeñecerse, convirtiéndose en una minoría, ya no integrada en los grandes espacios del pasado, sino adaptada a un entorno más modesto. Todo cambio cultural importante provoca nuevas formas de vida en la Iglesia y nuevas culturas. No se puede ser cristiano de manera aislada; ser cristiano significa formar parte de una comunidad en camino.
A pesar de los grandes cambios que se avecinan, creo firmemente que la parroquia seguirá siendo la célula principal de la vida comunitaria. La Iglesia nunca será un árbol completamente terminado; siempre está en la situación del grano de mostaza, ante un nuevo comienzo, lleno de esperanza. Creer en la libertad, frente a un mundo deteriorado, conlleva una oportunidad de expresión cristiana. Una era de cristianismo cuantitativamente reducido podría traer consigo mayor vitalidad y consciencia en la fe.
Un creyente siempre tiene la esperanza de que, tras un período de oscuridad, venga una conversión. Así como después de mil años de divisiones podría venir otro milenio de uniones. El Papa confía en que las lágrimas de este siglo están preparando el fundamento para una nueva primavera del espíritu humano.
La Iglesia necesita flexibilidad para aceptar los cambios sociales y culturales, sin perder su fidelidad a lo que garantiza la dignidad humana. Movimientos ecologistas combaten la contaminación visible, pero ignoran la contaminación espiritual del hombre. Es una incoherencia: eliminamos la contaminación visible, pero no prestamos atención a la contaminación espiritual que afecta al ser humano.
La Iglesia no puede dictar órdenes al mundo, pero tiene respuestas para su confusión y desorientación. Las imágenes bíblicas de la “sal de la tierra” y la “luz del mundo” indican que la Iglesia tiene una función esencial dentro del todo, y no es simplemente una copia de otra cosa o de el estado.
Quotes from the Book:
0. Cardenal Newman que decía que «vivir es cambiar, y ha vivido mucho quien haya sido capaz de cambiar mucho».
1. De cara a Dios ahi se decide todo el proyecto de mi vida. No es un take it or leave it. Ser Cristiano es una decision seria que repercute en lo mas profundo de mi vida.
2. La Fe es una fuente de alegría. Cuando Dios falta, el mundo queda en tinieblas, todo resulta aburrido, y nada satisface.
3. Dios no habla demasiado alto, pero sí nos habla una y otra vez. Oírle depende, como es natural, de que el receptor—digamos—y el emisor estén en sintonía. Ahora en nuestro tiempo, con nuestro actual estilo de vida y de forma de pensar, hay demasiadas interferencias entre los dos y sintonizar resulta particularmente difícil. Y, por otra parte, estamos tan distanciados de Dios que, aunque oyéramos su voz, tampoco la reconoceríamos como suya.
4. Agustín decía que él creía: «para conocer».
5. El hombre actual, por una parte, ya no es capaz de reflexionar sobre lo esencial, pero, por otra, nota que le falta algo.
6. Dios nos ve y nos da plena libertad, pero al mismo tiempo nos dirige.
7. El arte es elemental para el hombre. La respuesta del hombre a la realidad no puede ser solo la razón—como asegura la ciencia—, ni tampoco puede expresar todo lo que el hombre quiere y debe expresar. Yo creo que el arte es algo que Dios ha puesto en el hombre. El arte, con la ciencia, es el mayor don que Dios le ha podido dar.
8. Con relación a las vocaciones: No lo vi gracias a un rayo de luz que, de pronto, me iluminara y me hiciera entender que debía ordenarme sacerdote, no. Fue más bien un lento proceso que iba tomando forma paulatinamente; tenía una vaga idea, siempre la misma, hasta que, por fin, tomó forma concreta.
9. Cuando Dios llama hay que responder con un rotundo sí, categórico y definitivo.
10. La Fe no se queda anticuada: El Espíritu Santo habla en todo tiempo como intérprete de Cristo, manifestando así que su palabra siempre tiene algo nuevo que decir. La edad de Cristo es la edad del Espíritu Santo.
11. utopía: los franciscanos no trabajan para un mundo de pasado mañana, trabajan para dar al mundo actual un poco de la luz del Paraíso.
12. renunciar a la verdad no solo no solucionaba nada, sino que además se corría el peligro de acabar en una dictadura de la voluntad.
13. Sobre el servicio: la libertad del hombre es siempre una libertad compartida.
14. la fe no elimina las preguntas.
15. Ahora se ha neutralizado el sexo y se pone a la venta como una mercancía cualquiera.
16. En nuestra generación, se ha perdido el sentido positivo del dolor. La cruz es victoria así no lo vea así este mundo.
17. No es bueno hacerse una imagen demasiado idealista del sacerdote. Sería mejor no sorprenderse tanto de nuestros defectos, y pensar que no somos mejores que los demás.
18. La invitación del apóstol San Pablo en el mundo de hoy: «Anuncia la Palabra, insiste con ocasión y sin ella, reprende, reprocha y exhorta con toda paciencia y doctrina. Pues vendrán tiempos en los que no soportarán la sana doctrina, sino que se rodearán de maestros a la medida de sus pasiones para halagarse el oído. Cerrarán sus oídos a la verdad y se volverán a los mitos. Pero tú sé sobrio en todo, sé recio en el sufrimiento, esfuérzate en la propagación del Evangelio, cumple fielmente tu ministerio».
19. Poco a poco me fui dando cuenta de que tenía que dejar de pensar «tengo que escribir tal o cual cosa», «tengo que leer esto y lo otro», porque había que reconocer que mi principal tarea era exactamente esta, la de estar donde estoy.
20. La espera en un mundo mejor no sirve para nadie, porque ese no es nuestro mundo, y porque cada uno debe encontrar una solución en su propio mundo, en su momento presente.
21. En las escuelas no podemos convertir a mucha gente a la fe. Pero los alumnos tienen que tener los medios a su alcance para poder conocer el cristianismo, deben estar enterados de qué se trata y eso, como es natural, se debe enseñar de una forma amable y simpática, para que ellos puedan forjarse una idea clara y tal vez lleguen a pensar: «esto podría ser bueno para mí».
22. El cristianismo ofrecerá, de modo nuevo, modelos de vida, y en la desolación de la existencia técnica, volverá a presentarse como un lugar de auténtica humanidad.
23. La idea de liberación—si es que podemos citar la libertad como titular de una nueva espiritualidad de nuestro siglo—se ha amalgamado con otra ideología, la del feminismo. Actualmente se considera a la mujer como un ser oprimido; así que la liberación de la mujer sirve de centro nuclear para cualquier actividad de liberación.
24. Sobre la ideologia de genero: su objetivo es liberar al hombre de su biología. Ya no se admite que la «naturaleza» tenga algo que decir; es mejor que el hombre pueda modelarse a su gusto, tiene que liberarse de cualquier presupuesto de su ser: el hombre tiene que hacerse a sí mismo según lo que él quiera, solo de ese modo será «libre» y liberado. El hombre tiene que ser su propio creador, versión moderna de aquel «seréis como dioses»; tiene que ser como Dios.
25. Eso refuerza las tendencias del feminismo americano-europeo, que no se conforma con hacer afirmaciones antropológicas, sino que quiere formar un nuevo concepto de Dios, porque el patriarcado se habría proyectado en Dios y, por lo tanto, se habría establecido el dominio sobre la mujer a partir de la idea de Dios.
26. La Fe en Italia y en Colombia: Todos los Colombia is y Italianos tienen conciencia, aunque sea remota, de que son católicos. Es frecuente ver que, llegado un momento, ellos también se sienten católicos, aunque eso influya poco o nada en su pensamiento y en su conducta.
27. En respuesta a lo social, a la democracia: Sí. Si se lograra, a mí me parecería muy bien que se llegara a una unidad en lo esencial, por encima de cualquier partido. cattolici y laici.
28. Si no existiera una dimensión superior a nosotros, solo nos quedaría un régimen arbitrario que es la ruina del hombre.
29. La visión del mundo moderno sobre Dios: Nosotros le contemplamos como obra nuestra, en vez de vernos a nosotros como obra suya».
30. Tener trato con Dios para mí es una necesidad. Tan necesario como respirar todos los días, como ver la luz o comer a diario, o tener amistades, todas esas cosas son necesarias, es parte esencial de nuestra vida.
31. cada vez es más evidente que, con los avances, también hay más posibilidades de destrucción, que la razón ética del hombre quizá no haya crecido tanto, y entonces sucede que el hombre convierte su poder en poder de destrucción.
32. «Ser creyente significa aligerarse del propio peso—de ese peso que siempre tira de nosotros hacia abajo—y librarse de él para quedar sostenidos por la fe».
33. La Causa de la decadencia en la iglesia: Desde la Ilustración, un movimiento ha visto a la Iglesia como anticuada, intensificándose con el pensamiento moderno y promoviendo una visión científica que excluye la intervención divina y los dogmas. Aunque surgieron movimientos contrarios en el siglo XIX, la tendencia a considerar la religión como algo subjetivo persistió. La Iglesia, sin embargo, ha resistido, argumentando que la racionalidad científica no puede responder preguntas existenciales fundamentales.
34. Como consecuencia de ese modo de pensar, la Iglesia en un próximo futuro no será la forma de vida de toda la sociedad; Y la Iglesia será, por decirlo así, un movimiento complementario, cuando no contrario, a la ideología dominante, pero, al mismo tiempo, continuará presentándose, de modo siempre nuevo, como algo necesario y razonable para el hombre.
35. El ser humano individualista: Se concibe al hombre de un modo puramente individualista, el hombre solo es él mismo. cuando nos creemos dueños de nosotros mismos y con poder para juzgarlo todo, nos destruimos. Porque no estamos en una isla con nuestro propio yo, no nos hemos creado a nosotros mismos; hemos sido creados y creados para el amor, para la entrega, para la renuncia, sabiendo negarnos a nosotros mismos. Solo si nos damos, solo si perdemos la propia vida—como dijera Cristo—tendremos vida. Porque no estamos en una isla con nuestro propio yo, no nos hemos creado a nosotros mismos; hemos sido creados y creados para el amor, para la entrega, para la renuncia, sabiendo negarnos a nosotros mismos. Solo si nos damos, solo si perdemos la propia vida—como dijera Cristo—tendremos vida.
36. la constitución ideológica de una época también es siempre reflejo de toda su estructura económica y social.
37. La fe es un don recibido para transmitirlo a los demás, y no ha sido debidamente acogida si se piensa que es solo para uno mismo. ser solo buen creyente, decir «yo soy piadoso, me salvaré a mi manera y los demás que hagan lo que quieran», eso no es suficiente.
38. Creer en Dios no es sinónimo de que todo me saldrá bien: «bueno, no se trata de una promesa concreta, los éxitos los da Dios, nosotros ponemos nuestra parte, si vienen resultados o no, ya se verá».
39. En San Agustín puede apreciarse muy bien esto; ya hemos hablado de ello: siempre estaba ocupado con menudencias, dedicado al lavatorio de pies y dispuesto a malgastar su preciosa vida en cosas humildes, pero sabía que con eso no la malgastaba. Esta sería la auténtica imagen del sacerdote. Cuando se vive así, rectamente, ser sacerdote no puede significar que, al fin, se ha alcanzado un puesto de mando, significa que se ha renunciado a un proyecto de vida para darse al servicio de los demás.
40. «Tú quieres vivir mal, tú quieres hundirte. Pero yo no puedo quererlo. Yo debo reprenderte, aunque no te guste». ejemplo de aquel padre que sufría la enfermedad del sueño, cuyo hijo continuamente le despertaba porque ese era el único modo de curarle. El padre entonces decía «déjame dormir, estoy agotado». Y el hijo respondía «no, no puedo dejar que duermas». «Y esa es», proseguía Agustín, «la función de un obispo». No puedo consentir que sigáis durmiendo. Ya sé que os gustaría continuar dormidos, pero eso es precisamente lo que no puedo permitir. Y, en ese sentido, es como la Iglesia puede también alzar su dedo índice y hacer advertencias. lo que quiere no es fastidiar a los hombres, sino mostrarles que está inquieta por su propio bien.
41. «con la píldora, se separa la sexualidad de su parte afectiva y la gente se queda en una especie de callejón sin salida». Langhans se lamenta de que ya «nadie se da, no hay entrega en el amor.
42. La primera consiste en una actitud positiva hacia el niño por parte de la humanidad. «colaborar en los planes divinos».
43. Yo creo, y eso puede comprobarse, que Dios ha irrumpido en la historia de una forma mucho más suave de lo que nos hubiera gustado. Pero así es su respuesta a la libertad. Y si nosotros deseamos y aprobamos que Dios respete la libertad, debemos aprender a respetar y amar la suavidad de su obrar.
44. Esa expansión cuantitativa del cristianismo—que se mide según el número de fieles—no siempre lleva consigo una mejora del mundo, porque, de hecho, no todos los que se dicen cristianos lo son realmente.
45. El mal adquiere poder precisamente a través de la libertad del hombre, configurando sus propias estructuras. Porque, evidentemente, hay formas del mal que presionan al hombre y pueden bloquear su libertad, llegando, incluso, a levantar un muro que impida la penetración de Dios en el mundo. Pero Dios no venció al mal en Cristo en el sentido de que este ya no pueda poner a prueba la libertad del hombre; sino que Dios se ha ofrecido a tomarnos de su mano y a guiarnos, pero sin obligarnos.
46. Sobre la democracia: democrático procede de la constitución monástica, que fue pionera con sus capítulos y sus votaciones. un hecho evidente que las dos primeras democracias—la americana y la inglesa—están basadas en una misma conformidad de valores procedente de la fe cristiana, y que solo pueden funcionar, y funcionan, cuando existe un acuerdo fundamental sobre los valores. Como sabemos, la democracia es un osado intento de regular según el principio de mayoría un ámbito limitado de hechos humanos. Sería absurdo querer extender eso a cuestiones sobre la verdad y el bien; y sería también un sinsentido que, por ejemplo, por el principio democrático, una gran minoría tuviera que obedecer siempre, y se originara una especie de oligarquía, de predominio de un grupo. La Iglesia no puede dar órdenes al mundo, pero tiene respuestas para su confusión y su desorientación. Con esas imágenes bíblicas de la «sal de la tierra», de la luz del mundo, se da a entender que la Iglesia tiene función de representación. La «sal de la tierra» presupone que no toda la tierra es sal. La Iglesia tiene, como Iglesia, una función para un todo, dentro de un todo, y no es la simple copia de otra cosa, ni siquiera de un Estado.
47. cuando decae el cristianismo, irrumpen de nuevo las antiguas fuerzas del mal que habían sido rechazadas por el cristianismo. cuando faltan la fuerza de la Iglesia y el empuje de la fe, el mundo salta en pedazos.
48. Por eso a mí me parece que, en una situación como la actual, en este mundo de cambios tan rápidos e imprevisibles, la fidelidad del hombre a lo que es auténticamente humano es cada vez más importante. Según los datos, está empeorando la supervivencia en este planeta.
49. La moral tiene vigor solo cuando Dios existe como fuerza interior en nuestro ser (Dasein), y no cuando procede de un puro cálculo personal, que al final siempre es insuficiente.
50. Sí. A mí a veces también me parece ver claramente que es el hombre quien amenaza a la naturaleza arrebatándole su hálito de vida. Y esa contaminación ambiental exterior que sufrimos también me parece espejo y consecuencia de la contaminación de nuestro interior, a la que apenas prestamos atención. Yo diría que ese es el defecto de los movimientos ecologistas. Arremeten con pasión muy comprensible y justificada contra la contaminación del medio ambiente, mientras tratan la autocontaminación espiritual del hombre como si fuera uno de sus derechos a la libertad. Ahí hay una incoherencia. Eliminamos la contaminación visible, pero no prestamos atención a la contaminación espiritual del hombre ni a la imagen de criatura que hay en él, para poder respirar humanamente, y, en cambio, defendemos con un concepto falso de la libertad todo lo que el arbitrio humano produce.
51. religión, como su propio nombre indica, no puede existir sin una ligadura. De no existir una disposición al compromiso, al sometimiento, a la verdad ante todo, la religión solamente sería un juego.
52. El Papa cree que los siglos tienen su propia fisonomía; por eso espera que los grandes hundimientos de este siglo y sus lágrimas, como él mismo decía, sean recogidas y se conviertan en un nuevo comienzo. Tenemos que continuar persiguiendo la unidad de la humanidad, la unidad de las religiones y la unidad de los cristianos, para que pueda dar lugar a una nueva época más positiva. Estas metas amplias son necesarias. Esta es una meta que nos anima y nos invita a todos a ponernos en marcha en esa dirección. La inagotable energía con la que se mueve el Papa tiene su origen, precisamente, en esta esperanza suya. Sería lamentable que nosotros nos dejáramos llevar por un simple desaliento o por un cálculo negativo, en vez de por una ilusión con un contenido altamente positivo y significativo capaz de sugerir orientaciones y de infundir el coraje de actuar. Pero que esta gran ilusión sea pronto una realidad, evidentemente, está solo en manos de Dios; yo, de momento, no la veo demasiado próxima.
53. «Es propio de la naturaleza de la Iglesia», aclaraba usted mismo con respecto a esta relación, «estar separada del Estado y que su fe no sea impuesta por el Estado, sino que dependa del libre convencimiento». Esta situación ofrece la posibilidad de profesar una fe más viva, más motivada, más libre, que se debe oponer a la subjetivación, y que debe intentar todavía transmitir su mensaje en el ámbito público. El cristianismo, por su parte, nunca quiso ser considerado religión de Estado, al menos al principio; quería distinguirse del Estado.
54. siempre debe existir el contacto humano.
55. Hay que saber que la lectura de la Biblia deja siempre algo a cada uno de sus lectores y que está escrita para los más sencillos.
56. —no todo lo moderno es malo, ni todo lo moderno es bueno—
57. Goethe también hizo suya esa idea y decía que la totalidad de la historia era una lucha entre la fe y la falta de fe. Agustín lo había visto de otro modo y dijo que era: «la lucha entre dos amores, entre el amor a Dios hasta la renuncia a sí mismo y el amor propio hasta la negación de Dios».
58. ¿Y Dios qué quiere exactamente de nosotros? Dios quiere que amemos, que seamos imagen y semejanza suya. Porque, como dice San Juan, Él es Amor, y quiere que sus criaturas se asemejen a Él, que escogiendo libremente amar sean como Él, y le pertenezcan, para que así resplandezca su Amor.