Originally published in 1968, The Secret Crypt is something of a cult classic in Mexican literature.
Elizondo's impassioned, breathless prose launches the reader into a labyrinth that is also a hall of mirrors. Here, we find a small group of characters who are part of an underground sect called Urkreis, one of whose aims is to discover the identity of the sect's founder, known only as "the Imagined." The identities of narrator, author, and characters blur into one another as the narrative moves between the two worlds of the novel and the author writing the novel--an unclassifiable masterpiece containing initiation rites, sacrificial murder, conspiracy, and delirium.
Salvador Elizondo Alcalde was a Mexican writer of the 60s Generation of Mexican literature. Regarded as one of the creators of the most influential cult noirè, exeprimental, intelligent style literature in Latin America, he wrote as a novelist, poet, critic, playwright, and journalist. His most famous novels are Farabeuf (1965) and El hipogeo Secreto (1968). He is also known for El grafógrafo (1972) which is a series of short texts based on linguistic abbreviatory experimentation. His style is considered innovative among Mexican contemporary literature for introducing a cosmopolitan view of language and narrative, bringing elements from external literary currents and languages to a refined dialogue of thought and communication. His technique is considered rather unrealistic and proto-fictional, as opposed to magical realism. His works are associated with writers such as Ezra Pound, James Joyce, Julio Cortázar, Juan Rulfo and Georges Bataille. He was also a Professor at UNAM for 25 years and received many international grants, such as the Guggenheim and Rockefeller, and was the recipient of the 1990 national prize of literature. Elizondo died in Mexico City on March 29, 2006, of cancer. His funeral was held at the palacio de Bellas Artes.
DNF. I was so intrigued by the synopsis but I probably should have read reviews of this before buying because this is essentially an experiment in language. At times it was hard to comprehend and other times it was too pretentious for my tastes. This is not plot-driven and the author’s experimentation in linguistics and form was driving me nuts so I didn’t finish. This novella is definitely for someone who has a deep appreciation of language. I applaud the translator, Joshua Pollock, because this can’t have been an easy work to translate.
Como toda su literatura, es un texto altamente demandante y que espera mucho del lector. La trama se podría entender como una versión literaria del antiguo juego geométrico que es la banda de Möbius, que da la impresión de tener dos caras, pero según los axiomas, es una figura con una sola cara y un solo borde.
Conforme va avanzando el libro, te das cuenta que los personajes están conscientes de que están dentro de un libro, de hecho, el libro mismo es parte de la trama. El libro va avanzando sobre sí mismo, conforme se va "escribiendo", se va "leyendo" e "imaginando". Hay tramas paralelas y adyacentes, al mismo tiempo, esa dualidad y suerte de oxímoron es un pilar de la obra.
Es la segunda (y última) novela que el autor escribió, en ella se puede ver una marcada influencia por uno de sus escritores predilectos, el irlandés James Joyce. Si bien, no llega a adoptar una estructura “caleidoscópica” como llega a ser “Ulysses” o “Finnegans Wake”, sí se apoya pesadamente en la metaliteratura y la literatura autoreferencial, siguiendo esta corriente un poco parnsianista al llevar al lenguaje más allá de sus límites expresivos.
La mejor manera de sintetizar el libro es con las siguientes citas:
"Nos imaginan que nos imaginamos imaginados" "Un hecho absoluto, pero en cierto modo, también, ambiguo"
"Tenía sed del origen de mi noche; quería conocer con toda exactitud la organización de la prisión en la que estaba encerrado. Me deleitaba ese conocimiento que imaginaba poder adquirir en tu contemplación. Te veía desde algún resquicio arquitectónico, toscamente pétreo, como la concreción de un hecho natural, orgánico. El ritmo apenas perceptible de tu respiración acompasaba de una manera multiplicante el pulso de mi propia acechanza. Era una experiencia lentísima. En ese momento estaban fraguando los recuerdos que ahora ya son tu mito y en medio de esa noche desolada como ciudad desolada un recordar más vasto zarpó de mi memoria. Las torres de esta ceremonia proliferaron en la llanura de mi imaginación y vi cómo te abrías envuelta en llamas y cómo girabas contenida en el cuarzo de la inteligencia: un vórtice de fuego. Si tan sólo esa eclosión flamígera pudiera ser contenida y quedara en suspenso. Si el tiempo de tu sueño se detuviera y cupiera como la convulsión de una falena capturada en el hueco cálido de un puño imprecante, como la estría que graba la mirada de un demonio sobre la página en blanco de la realidad. Si así yo te tuviera en el instante justo en que la sombra desaparece del cuadrante, y en ese mediodía con el que tu despertar señala el instante del éxtasis y todo, menos tu mirada, fuera como la esencia del silencio absoluto y sólo ella hablara con esas palabras luminosas con que hablan las estrellas, las estrellas más inequívocamente lejanas; entonces yo poseería la clave del destino de los hombres. Una luz perfecta y sólo perceptible al deseo impregnaba tu cuerpo como de luciérnagas, nada más porque el cuerpo de tu sueño y el sueño de tu cuerpo, a la luz imprecisa de los astros, me revelaban, en la sombra de aquellos vestigios, un secreto que me helaba la sangre en las venas. Me acerqué a ti. Tan cerca te miraba que tu aliento empañaba ese reflejo que soy en un espejo y la comprobación de mis sentidos se hacía turbia como un paisaje vislumbrado a través de un vidrio despulido. Alguien debió de haber escrito tu nombre en ese vaho. Un dedo ignoto que allí te hubiera escrito para conmemorar el instante de esa iluminación que me hizo caer, convulsionado como una lombriz seccionada, a tu lado y sentir el polvo de aquellas ruinas adherido a mis ojos. Un paroxismo de horror, de sabiduría y de deseo tenebroso se apoderó de mí..."
Escribir un libro es, en cierta forma, releerlo. El texto se va construyendo de su propia lectura reiterada. La verdad de una novela es siempre la lucha que el escritor entabla consigo mismo; con ese y eso que está creando. La composición es simplemente la confusión de las palabras y los hechos; la confusión de estas cosas en el tiempo y en el espacio; la confusión que es su propia identidad.
Supongo que hace ya demasiado tiempo que pienso en los hombres como si las individualidades esenciales que los definen no fueran más que una aglomeración de palabras. Concibo el universo como un gran diccionario abrumador y el drama de todos los días, el desamor, la impuntualidad, las caricias, las sensaciones que sentimos, que nos hieren o nos gratifican, como si no fueran, después de todo, más que el sentido que deben tener las palabras. El universo, así lo deseamos, es la combinación de sustantivos, de verbos, de adjetivos.
¿Son los cestos de papeles de los manicomios donde está contenida la verdad del mundo a que aspiramos, la última meta de nuestro conocimiento de ese mundo?
¡Ah, esta espera siempre infructuosa de la que están hechos los libros!
Si tuviera que definir El hipogeo secreto (1968) a través de una imagen —según yo, esa sería la manera menos complicada de hacerlo— ésta sería algo muy cercano a la representación de Uróboros, aquel animal mítico (por lo general una serpiente) que devora su propia cola y que en esa acción engloba lo que conocemos como el «eterno retorno». Y es que el quid principal del texto (llamarlo «novela» sería una facilonería inexacta, más cercana al marketing editorial que a la realidad inaprensible de El hipogeo secreto) de Salvador Elizondo es que «se va escribiendo» mientras es narrado, y además es leído mientras va «sucediendo»...
I initially took this book on a trip, but it is not an airplane or airport friendly read. It is rather wild and requires a quiet place and concentrated attention that air travel just can’t provide. Elizondo is a Mexican writer who may have read too much Borges too intensely. It is a meta-narrative about writing or preparing to writer or just beginning to write, depending on where you are in the book. The writer is also a character in the book. He writes, but he is also part of–or subjected to–a cabal of others called the Ukreis, at least one of whom may be a writer, so writing or preparing to write or finding the appropriate place to write is a collective process. Part of the book reminds me of Borges’ “Circular Ruins.” A man/prophet–or in this case a writer (Salvador Elizondo?) comes to a ruined holy site–reviving it– to dream a man into existence. In "The Secret Crypt," the narrator uses lots of ecstatic language to invoke a religious site, a ruined religious site, a city, and a woman, La Perra, who has journeyed to it and sleeps and dreams. She may be dreaming the site into existence. She may be dreaming the narrator, unless he is dreaming her. There is a synergy of dreaming here. The narrator also speaks about other members(X, E) of his cult/sect/writers group who seem to have responsibilities maintaining the site, their faith, and perhaps the woman’s existence, too, or she is responsible for theirs? Is writing the product of a single mind or a collective. The ecstatic language begins to settle after a bit, and the writer persona seems to gain more control as he charts the imaginary landscape he is creating or in which he is created.
The writer persona seems initially most concerned with La Perra, later referred to as Mia. She is the character on whom the plot depends, on whom the narrator depends for his existence. She could be the writer. She is a Christ-like figure, a savior, his lover. She sometimes seems a member of the Ukreis cult, or she is the object of their interest. They would control her, except that she may control them. She also dreams, dreaming places–the city–into existence. The writer and the cult would control her dreams, control the existence she creates, but they are created in her dreams (perhaps) and cannot escape them.
As in Borges’s “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius,” the writer, along with help from La Perra/Mia and the cult, would write an imaginary landscape into reality; the word becomes real. The author and cult write meta-fictionally about the female character (La Perra/ Mia) whom he creates or who has created him to create her. She is aware that she is in a novel called The Secret Crypt, and she may think that she is writing it. But she also knows that he is writing her. For awhile, the novel seems to become like Julio Cortázar’s “Continuity of Parks,” where the reader becomes the center–the victim–of the story he is reading: the watcher becomes the watched, the reader/writer becomes the plot.
Reading is also important. The cult seems to manage a library not unlike that in Borges’s “The Library of Babel,” an infinite source of generativity. The writer, along perhaps with other writers in the cult, sit under a tree, read and reread and brainstorm the plot and La Perra/Mia’s character. She reads a big red book that perhaps she wrote or the writer wrote or is still writing, because the book turns out to be infinite, like the book in Borges’s “The Book of Sand.”
The aim of the Ukreis cult is to collect all the codes, whatever codes. They want to be gods: play games, find all the codes, control words, books, infinite signage, the key characters (La Perra/Mia or the writer) who create. They want to be able to dream a city into existence and through words predict and control the future/fate. To read is to know the future, because the future is encoded in the act of reading. They want to manage the infinite.
And then of course there is an actual God figure: the Imagined, the Pantokrator, the Know It All. The book also resembles Vicente Huidobro’s poem “Altazor,” which equates the poet with God and divine creation. He leads them on. The Know It All figure moves them beyond thinking, planning, and brainstorming to an actual adventure underground. Alice in Wonderland! He leads them to leave behind knowledge of this world and aspire to knowledge of another world.
And in the end–don't read any further if you don’t want to know–they enter a chamber where they become like ghosts as the writer finally puts pen to paper.
El Hipogeo Secreto, obra del singular escritor mexicano, Salvador Elizondo, es una novela como pocas hay para leerse. Una novela que habla de la literatura misma, de la literatura haciéndose a sí misma y recreándose a cada instante.
Salvador Elizondo, expone en esta narrativa surrealista, onírica, filosófica y hasta con atisbos de ciencia ficción psicológica, una historia que se contradice y se reintegra por capas como bien lo hace un uróboros. La premisa es, como todo el libro, interesante e intrigante. Una secta de matemáticos está lista para realizar un sacrificio, donde recae toda esta acción en una mujer que es soñadora de la realidad de dicha historia. Paralelamente y casi interponiéndose, como bien lo hace un sueño, dos personajes se dan cuenta de que toda esta realidad “real” es verdaderamente la invención de algún escritor que le da curso a sus vidas y libre albeldrío. Salvador Elizondo se pone como personaje, misterioso, de su propia obra, condensando y perfeccionando la idea expresada en El Grafógrafo, uno de sus textos más célebres y breves y que representa la literatura de este escritor. Realidades dentro de sueños y sueños dentro de otros sueños. Esta es una novela donde la metaliteratura cobra fuerza y se perfecciona hasta alcanzar el estado del arte; por sus diversos pasajes que resultan poéticos en una obra que aparentemente es de miedo y difícil. Todo lo contrario, la novela es una bien estructurada divagación metafísica sobre los sueños, el destino, la literatura, el libre albeldrío y el sentido de la realidad; así como el lenguaje, ley universal de este universo.
Personajes que sueñan ciudades enteras, así como lo hizo Juan Carlos Onetti en “La vida es breve”. Considero que esta es una de las obras más excelsas que nos ha ofrecido este autor. Una novela de 164 páginas, que lleva al lector por una aventura metaliteraria. La primera parte es una oda al caos y al encapsulamiento progresivo de múltiples realidades; tal como se ha visto en la película Bandernach de Balck Mirror. La segunda parte, desarrolla hábilmente un argumento más lineal que caótico o ramificado. Pienso que, si bien Bandernach está dentro del terreno de lo “experimental”, El Hipogeo Secreto va a los extremos de este género de exitosa manera.
Nos damos cuenta, en esta segunda parte, que El Hipogeo Secreto, trata de los personajes de este mismo libro, que, al darse cuenta de su condición de ficción, se decantan por escapar de su realidad predestinada por la escritura de Salvador Elizondo. El modo de escapar de esta realidad, presenta escenas muy imaginativas donde aterriza una bien elaborada ciencia ficción.
Sin duda alguna, una de las mejores obras narrativas mexicanas modernas que pueden leerse para quienes buscan algo nuevo. Una novela que logra el cometido de poner la duda hasta la realidad del lector y hacerle preguntar si su vida no está contenida en este mismo libro. Obra bastante original y bizarra.
Voy terminando de leerlo, motivado por la lectura de Farabeuf. Prosa elegantísima, inteligentísima y exquisita. 5 de 5 estrellas, desde ya, una de mis lecturas favoritas del año.