Crecí escuchando a mi papá hablándome de los años 80 y, después de muchos años investigando e informándome de este tema, todavía me encuentro horrorizada del nivel de crueldad, violencia y terror en el que se vio sumido el Perú durante esa etapa. Son temas difíciles, que cuestan creer porque uno se niega a pensar que el ser humano pueda a llegar a tener tan poco respeto por la vida humana.
Creo que hoy en día se ha llegado a banalizar mucho esta etapa, incluso utilizándolo como broma, amenaza o insulto; el tiempo se ha encargado, lastimosamente, de borrar la memoria de un periodo oscuro en la historia peruana. Fueron miles de personas asesinadas, mujeres abusadas, pueblos enteros desaparecidos, masacrados, familias desaparecidas, niños huérfanos; como les digo, una explosión de violencia que nunca, nunca dejará de helarme la sangre.
Oscar Colchado Lucio, de verdad, nunca pensé en la versatilidad de este autor. Los libros de Cholito me acompañaron por toda mi infancia, literalmente tenía toda la colección, con esos libros amé mucho más mis raíces andinas, la hermosa cultura que tiene el país donde nací y también como se menosprecia a aquellos que son ajenos de la capital. Ahora que soy un poco más adulta, sigo maravillada por este autor.
Antes era un río hablador, en esta historia es el camino de una madre que busca el alma de su hijo, una historia que se repite en miles de madres peruanas que buscan o murieron añorando dar el último adiós a sus familiares. Leer este libro fue reencontrarme con conversaciones con mis abuelos, mis tíos, mis papás: Mucho conocimiento derramado. Tradiciones ancestrales, dichos y refranes, creencias; entendí lo hermoso que es sentirse representada pues reconocía muchos de los lugares, montañas, dioses y comidas. Y sin embargo, también refleja el dolor de todo un pueblo que tuvo que sufrir por años incluso por aquellos que se suponía iban a protegerlos, duele imaginar, duele escuchar, duele leer; pero más duele saber que hay personas que se inventan narrativas con tal de no admitir las crueldades cometidas, duele ver cómo manchan el nombre de las víctimas o las culpabilizan, duele ver cómo todavía hoy permanecen esas creencias prejuiciosas y dañinas sobre el compatriota peruano.
Excelente obra.