Desde los tiempos más remotos, uno de los recursos favoritos de la filosofía y de la sabiduría ha sido la imagen, la comparación con la que dar a entender o ilustrar mediante imágenes, fábulas o historias conceptos complejos, y la sentencia en la que súbitamente cristaliza una cadena de reflexiones. La talla literaria de Arthur Schopenhauer propicia que su obra esté salpicada de tales hallazgos. Dividida en cinco apartados generales («Vida y muerte», «Sabiduría de vida», «Antropología y sociedad», «Sufrimiento y desamparo» y «Filosofía, arte y naturaleza»), la presente selección de parábolas y aforismos que reúne los más célebres de los que se encuentran diseminados por toda su obra (como la conocida fábula de los puercoespines) no sólo puede servir al lector como una suerte de faro para transitar por la existencia al cuidado del lúcido espíritu del fundador del pesimismo, sino que también conforma una sabrosa y estimulante introducción a su pensamiento.
Selección y traducción de Carlos Javier González Serrano
Arthur Schopenhauer was born in the city of Danzig (then part of the Polish–Lithuanian Commonwealth; present day Gdańsk, Poland) and was a German philosopher best known for his work The World as Will and Representation. Schopenhauer attempted to make his career as an academic by correcting and expanding Immanuel Kant's philosophy concerning the way in which we experience the world.
Nunca había leído a Schopenhauer, me sorprendió ver bastantes referencias (y muchas correcciones) a los estoicos.
"El hombre debe elevarse sobre la vida, debe saber que cualquier acontecimiento y suceso, dichoso o doloroso, no afecta a su íntimo yo, que todo es un juego y no una grave lucha; de ahí que no deba entrometerse en ningún asunto serio."
También hay demasiada cercanía a ideas lacanianas, hablando de que "por un deseo satisfecho, quedan diez insatisfechos." Y que "tan pronto un deseo es satisfecho, otro viene a presentarse en su lugar."
No esperé observar sabiduría de vida, pero encontré bastante. Schopenhauer exhorta a renunciar a la búsqueda de placeres y dichas ("son meras quimeras que se nos muestran en lontananza") y, en su defecto, nos invita a perseguir el menor dolor posible y disfrutar el presente que define como la tangente superior del círculo que, cuando baja, es el pasado y, cuando sube, es el futuro.
"Solo es auténticamente feliz en la vida, quien no quiere la vida." Cita sabiduría budista hablando del samsara y de la presuposicion de que el mundo está lleno de sufrimiento (Este es el "desequilibrio entre nuestros deseos y el funcionamiento real del mundo", "Si el sufrimiento no es el auténtico y verdadero fin de la vida, entonces nuestra existencia es lo más estúpido que puede pensarse."). Y como nuestro deseo es vivir y la realidad es la muerte, entonces es una insensatez preocuparnos por ella, pero imposible nos será no sufrir.
Introduce parábolas para enseñar su filosofía como la de los puercoespines que se acercan en el frío pero se alejan por la incomodidad de las púas en los otros, justo como los hombres se acercan a otros en su soledad pero se alejan por las diferencias entre ellos. Romantiza tanto la soledad al punto de que llama genio a aquel que pueda ser insociable, el solitario es la única persona enteramente libre dice. Llama "hipocresía reconocida" a la cortesía y los buenos modales. Buscar compañía se traduce en responder la cuestión ¿qué te pesa más: la amargura o el aburrimiento? Alega que si eres sociable, es porque eres incapaz de estar contigo mismo, no soportas tu soledad.
Anticipa a Sartre, declarando que el mundo es el infierno y los demonios son los hombres en sus relaciones con los otros hombres (Parafrasea a Plauto, aunque se atribuya malamente a Hobbes, diciendo Homo homini lupus). Dedica mucha obra en contra de la religión, llamándola luciérnagas pues necesitan de oscuridad para brillar y cómo el verdadero filósofo es solamente el ateo.
"Pues, igual que toda manifestación de una fuerza natural tiene una causa pero la fuerza natural misma carece de ella, de igual modo cada acto volitivo individual tiene un motivo, pero no así la voluntad en general: ambas son, en el fondo, una y la misma cosa. [...] En virtud del carácter originario e incondicionado de la voluntad se explica así que el hombre ame por encima de todo una existencia repleta de necesidad, penalidades, dolor, miedo, y también de aburrimiento, que, considerada desde un punto de vista objetivo, tendría que detestar, así como que tema su final sobre todas las cosas, lo único cierto para él." (El Mundo Como Voluntad y Representación, II, cap. 28).
"[...] el auténtico espíritu y núcleo del cristianismo (al igual que del brahmanismo y del budismo) es el conocimiento de la nulidad de la felicidad terrena, el absoluto desprecio hacia tal felicidad y la orientación hacia una existencia de índole totalmente distinta, y hasta contrapuesta." (MVR, II, cap. 38).
Este flaquillo quedó rezagado en mi trilogía del aforismo, no hay mucho extra que se pueda decir al respecto, leer aforismos es siempre enriquecedor, más aún los de Shopenhahuer desde su punto de vista del sufrimiento 5/5 mi calificación. He aquí una de mis frases favoritas. "De igual forma que las antorchas y los fuegos artificiales palidecen y cesan de brillar ante la llegada del sol, el ingenio, el genio e igualmente la belleza quedan eclipsados y oscurecidos por la bondad de corazón"
Las píldoras del maestro Schopenhauer deberían estar tatuadas a fuego en el corazón de los hombres de espíritu débil. Su sabiduría trasciende, su voz resona con un eco atronador, su pensamiento es todavía muy vigente.