Una vez comenté que el final de Aves sin nido fue muy "troll", al menos para mí. Y puedo decirlo de nuevo aquí. Pero para evitar spoilers, baste decir que el libro fue de "bueno" a "excelente", y es que no tenía una expectativa concreta, tal vez por ser uno de índole realista frente a mis últimas lecturas -ciencia ficción, maravilla, fantasía y terror. Sin embargo, la pulcritud del lenguaje que maneja tanto un registro especializado, culto y popular, ellos sin demasiada artificiosidad, además de personajes que se dejan palpar como reales me permitieron disfrutar la novela de modo más vivencial aun sin ser lo que soy -estudiante de Literatura en San Marcos, lugar en donde se ambienta parte importante de la novela. ¿Y de qué va? Se podría resumir en la investigación de un profesor sobre la vida de D´Ancourt, poeta peruano de finales del siglo XX que fue asesinado, pero cuya obra ejerce una gran calidad literaria. El resto de sucesos ya devienen al pasar las páginas que van enriqueciendo la historia hasta un giro de tuerca, inesperado cuando lo finalicé, coronadora de un texto de carácter metaficcional que juega con el pasado violento del terrorismo y la política en el Perú con el de personajes ficcionales, sí, pero figuradores de lo vivido por las personas de carne y hueso.