Estas narraciones inauditas reflejan de forma cabal la asombrosa originalidad del muy excéntrico y absolutamente genial Felisberto Hernández. Todos ellos son acabadas muestras de un estilo que, para Italo Calvino, «desafía toda clasificación y todo marco», y cuyos rasgos más característicos son el sarcástico intercambio de papeles entre los objetos y las personas (operación que, para sorpresa del lector, arroja nuevas luces sobre la realidad moderna), la empatía nacida en el permanente extrañamiento frente al mundo y un humor tan discreto como disparatado. Auténtico visionario, Felisberto abrió las puertas a una literatura que reflexiona sobre sus propios límites y que, por encima de todo, procura iluminar nuestra estupefacción ante las cosas.
Uruguayan writer and pianist. Considered to be the forefather of fabulism, predating writers such as Gabriel García Márquez, Italo Calvino and Julio Cortázar, who all note Hernández as a major influence.
Alucinantes relatos de un escritor con una mente curiosa, imaginativa y hasta perturbadora. Una colección de cuentos cortos de la cual “Las Hortensias" me ha parecido inolvidable. La relación del protagonista de “Las Hortensias” con su esposa y las muñecas va más allá de la excentricidad; raya entre el erotismo fetichista y el horror gótico, entre la parodia y el melodrama. “En general, las muñecas tenían el aire de locas sublimes que sólo pensaban en la pose que mantenían y no les importaba si las vestían o las desnudaban”.
El autor también desvela algo de su amor por las letras y su proceso creativo en sus cuentos sobre el literato (La envenenada) y el cuento sobre el almacén de ideas. Finalmente, el autor cierra con la historia titulada, “El cocodrilo”. Un relato entre lo trágico y lo cómico que nos cuenta como un frustrado comerciante y pianista utiliza las lágrimas para aumentar sus ventas. Su pobre protagonista lograba mejorar las ventas con lágrimas forzadas despertando compasión, y en el proceso perdía inversamente su integridad y su autoestima. Los cuentos son de gran imaginación y nos sacan de la realidad para llevarnos a un viaje inolvidable por lo onírico. Muy recomendable tesoro que encontré entre memorias de lectores.
Obligado o traicionado por mí mismo a decir cómo hago mis cuentos, recurriré a explicaciones exteriores a ellos. No son completamente naturales, en el sentido de no intervenir la conciencia. Eso me sería antipático. No son dominados por una teoría de la conciencia. Esto me sería extremadamente antipático. Preferiría decir que esa intervención es misteriosa. Mis cuentos no tienen estructuras lógicas. A pesar de la vigilancia constante y rigurosa de la conciencia, ésta también me es desconocida. En un momento dado pienso que en un rincón de mí nacerá una planta. La empiezo a achechar creyendo que en ese rincón se ha producido algo raro, pero que podría tener porvenir artístico. Sería feliz si esta idea no fracasara del todo. Sin embargo, debo esperar un tiempo ignorado: no sé cómo hacer germinar la planta, ni cómo favorecer ni cuidar su crecimiento: sólo presiento o deseo que tenga hojas de poesía, o algo que se transforme en poesía si la miran ciertos ojos. Debo cuidar que no ocupe mucho espacio, que no pretenda ser bella o intensa, sino a que sea la planta que ella misma esté destinada a ser, y ayudarla a lo que sea. Al mismo tiempo ella crecerá de acuerdo a un contemplador al que no hará mucho caso si él quiere sugerirle demasiadas intenciones o grandezas. Si es una planta dueña de sí misma tendrá una poesía natural, desconocida por ella misma. Ella debe ser como una persona que vivirá no sabe cuánto, con necesidades propias, con un orgullo discreto, un poco torpe y que parezca improvisado. Ella misma no conocerá sus leyes, aunque profundamente las tenga y la conciencia no las alcance. No sabrá el grado y la manera en que la conciencia intervendrá, pero en última instancia impondrá su voluntad. Y enseñará a la conciencia a ser desinteresada. Lo más seguro de todo es que yo no sé cómo hago mis cuentos, porque cada uno tiene su vida extraña y propia. Pero también sé que viven peleando con la conciencia para evitar los extranjeros que ella les recomienda.
Empecé este libro a raíz de una clase sobre literatura fantástica argentina. La clase es una maravilla, pero a Felisberto Hernández no lo encontré maravilloso. El libro tuvo para mí algunos momentos muy buenos, y otros que me hicieron reflexionar sobre el nivel de confianza que tienen algunos hombres para publicar tonterías solo porque están bien escritas.
Estos cuentos son mi primer encuentro con Felisberto Hernández. Escritor uruguayo, pianista y luego escritor. Pienso que las personas que cambian de profesiones son capaces de ver las "cosas" de forma única y esto se nota en sus cuentos.
He encontrado los cuentos de Felisberto Hernández muy agradables de leer, sin decir que son sencillos. Por el contrario, el autor nos muestra un mundo surreal y situaciones fuera de lo común, enmarcadas en atmósferas bien creadas. Personajes curiosos, peculiares, que se ganan nuestro cariño.
Relatos que van de lo cotidiano a lo sorprendertemente extraño y ridículo. Personajes que parecen cercanos y otros de universos paralelos. Las cosas que les suceden a estos personajes les pueden pasar a cualquiera pero no serán bien visto a la luz de la sociedad.
Su uso del lenguaje es hipnotizante y aunque hay mucho esfuerzo por descifrar sus cuentos pareciera que es mejor disfrutarlo con la espontaneidad que plasma en las historias.
Un escritor original, con un estilo cautivante, incluso en cuentos tan distintos e inesperados como los de este libro. Vale la pena agregarlo a la colección.