En Comunidad terapéutica la escritura poética se convierte en una herramienta capaz de desnudar la violencia y construir un testimonio de las marcas que ésta deja tras de sí, en particular cuando se ejerce sobre el cuerpo femenino. La autora de este libro nos recuerda que hay imágenes que no merecen ser traducidas a metáforas. Sus poemas construyen la memoria de un dolor que es, al mismo tiempo, personal y colectivo. Para lograrlo opta por un estilo directo, que en ocasiones raya en la crudeza; sus estrategias verbales no buscan simplemente un efecto estético, sino dar cuenta de las heridas que están en la raíz de cada texto, algunas de contundencia devastadora como la agresión sexual y otras aparentemente más sutiles, es decir, normalizadas por ejemplo, la manera en que el ser femenino es tratado por los discursos clínicos o las ideologías y los valores tradicionales. Por este trabajo la autora fue reconocida con el Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal 2016.
Una maravilla. Es dolorosa, pero como esas canciones que son tristes, pero cuando te hacen llorar, sientes alivio. Muy fuerte y muy bonito. Gran sorpresa.
Leer a Iveth Luna es leer la realidad. La realidad a través de la poesía con la visión femenina y personal del desamparo. Siento como si todos los poemas de Iveth fueran gráficos desde una perspectiva política que nace desde la necesidad. Escribe esto porque nadie más lo hará. Y a veces es necesario ser explícito para tocar donde duele y no hay cómo cerrar.
Tres estrellas por fondo y forma (para mi tres estrellas es bueno); cuatro por todo el revoltijo sentimental que me causó. ¿Cómo reseñar Comunidad Terapéutica? No sé si puedo.
Todo empezó con Twitter y un descuento de 40% en editorial Almadía. Lo sé, lo sé, tengo mi reto "estantería a cero". Pero también saben que me encantan los libros baratos. Al ir a Educal no encontré mucho en la editorial mencionada así que me puse a ver qué más había por ahí y termine en una pila de libros de Fondo Editorial Tierra Adentro que tenían un llamativo letrero: 60 pesos.
Ya había tomado uno cuando de repente me topé con la portada de Comunidad Terapéutica, era interesante. Segundo paso, contraportada, repaso rápido de la sinopsis: "...la manera en la que el ser femenino es tratado por los discursos clínicos o las ideologías y valores tradicionales". Ok. Me lo llevo.
Al día siguiente, llevo Kitchen de Banana Yoshimoto en el Kindle (porque es la lectura del mes en "Libros b4 Tipos") y por alguna razón, volteó hacia el librero, tomo este libro y me voy.
En el camión leo el primer poema: Poema a 1.5 interlineado. Cierro el libro.
¿Qué carajos acabo de leer?
Abro el libro. Releo.
Fuck.
Me duele.
Me quedo pensando largo rato en el poema y todavía no llego al trabajo.
Leo el segundo.
Fuck.
¿Qué es esto?
También duele.
Leo la solapa y me doy cuenta de que la escritora es contemporánea, norteña y nació el mismo año que yo. Me entra una tremenda curiosidad por conocerla, como si, de alguna manera, su escritura ya me conociera a mi y no nos hubiera presentado.
Dejo el libro y me bajo para continuar con mi día.
Al salir del trabajo no puedo hacer otra cosa que terminarlo.
Comunidad Terapéutica es un libro crudo, duro y terriblemente bien hecho. Y digo terriblemente porque toca temas que no nos gusta tocar - menos en la poesía llena de nardos y azucenas -. Es un libro violento, que te abre y te recuerda dolores, tratamientos, pastillas, heridas y silencios. Tanto personales como sociales. Poesía necesaria para la época, poesía actual y sin pretensiones.
Nunca sé muy bien qué decir cuando hablo de poesía. Sé que en el caso de este libro, lo que leí me desgarró por dentro múltiples veces. Me gustó mucho y fue la única lectura de todo este maratón que se coló entre mis mejores lecturas del 2019. Otras se acercaron, pero esta fue la única que definitivamente se coló. Hay una idea muy poderosa en uno de los poemas: "hay imágenes / que no merecen ser / traducidas a metáforas", escribe de muchas cosas que otros ni siquiera se atreven a tocar. Además, sentí, por la manera en que están acomodados los poemas, que es un libro que después de destrozarte te ayuda a levantarte y te da un abrazo (algo así). Muy recomendado.
Disfruto leer en silencio, pero estos textos me obligaron a escupirlos alto y fuerte. Llevo más de 2 años retomándolo y convenciéndome de que lo terminaría rápido, pero entre las cavilaciones y el estómago revuelto, no pude. Le he dedicado muchas horas a este texto leyéndolo, llorando y escribiendo y sé que cuando lo relea, nada habrá cambiado.
Creo que el poema con el que abre el libro, "Poema a 1.5 interlineado", es de lo mejor que he leído en mi vida y justo por la idea que se menciona en un poema posterior ("hay imágenes / que no merecen ser / traducidas a metáforas"). Quiero regresar a él, deshacerlo, reescribirlo, llorarle... es demasiado doloroso y cotidiano.
De Comunidad terapéutica no sé qué me duele más: lo colectivo o lo personal. Sin embargo, la relación entre ambos resulta en una poética violenta sobre lo violento, algo que, como sociedad, nunca se nos va a acabar, es una herida que nunca va a cerrar.
Achis, se me hizo raro que no me gustara tanto como “Ya no tengo fuerzas para ser civilizada”. Siento que este libro tiene unos cuantos versos y poemas brillantes, pero otros me parecieron un tanto confusos o rebuscados.
Lo que sí es que aquellos que me gustaron, me encantaron: me atravesaron completamente. Es crudísima, desde el poema #1 establece el tono de la antología.
Ojo esta estrofa para las morras con daddy issues:
“Voy a escribir en la bitácora esta lección de separar a las ambulancias de los hombres”.
Guadalupe Reinas 2018 - Libro de tu país de origen
Escogí poesía porque según yo no me gusta y a Iveth Luna en particular porque mi roomie me la ha recomendado mucho. Pos me saqué la lotería porque, aunque no le entendí bien a todos, estos poemas me tumbaron y me gustaron mucho.
Este es uno de los mejores libros que leí este año. Iveth Luna hace a un lado las metáforas y abre las más íntimas heridas y el terror de lo familiar en la vida de una mujer. La niña, la adolescente, la hija, la madre, la hermana se aparecen ante nosotros para recordarnos que somos una comunidad en cuidados intensivos.
Hay aquí la fiereza en sustantivos, verbos, puños. Hay también una poeta que no teme al hablar de temor, de dolor, de ser una en estos los espacios de la violencia.
Un poemario que me dolió muchísimo leer, Iveth tiene ese poder de llegar a lo más profundo de ti con cada uno de sus poemas. Tenía que detenerme después de leer cada poema, pero definitivamente vale la pena. Te encuentras y te reconoces en algunos de los poemas y los demás, aunque no los encuentre tan personales, te hacen sentirlos de una forma muy intensa. Iveth es de las mejores poetas que he leído.
Poesía que duele, que incomoda y que es necesaria.
Desde el primer poema (Poema a 1.5 interlineado) me di cuenta que leer a Iveth Luna sería más fuerte de lo que imaginé. Desde el poema 1 mi estómago se revolvió y eso me obligó a cerrar el libro y preguntarme qué carajos había leído.
Aquí se habla de temas que no todes se atreven a tocar. Son temas que nos abrazan todos los días y que duelen, que lastiman porque son reales. ¿Qué le está pasando al mundo?
Lo familiar también puede ser violento. Escuche decir a la autora que escribió estas palabras porque no encontraba en los libros un lugar en donde reflejar sus vivencias, lo que le dolía y aquejaba. Pienso, una vez más, en la importancia de la escritura: encontrarnos, como ecos, como resonancias en las palabras de los otros. Acompañarnos aún en la distancia territorial o temporal.
El poema Nadie puede entrar a esta casa, vive en mi mente cada día.
Poemario que pica como alacrán. Duro, con una extraña dulzura, me hizo estremecer en algunos pasajes. Iveth Luna es una potente voz de la poesía norteña.
La poesía de Iveth es genuina, atroz y necesaria a partes iguales. Esta colección de 27 poemas, repartidos en cuatro secciones, contiene espejos que reflejan la violencia de una sociedad como la nuestra, en diferentes contextos, desde los que dialogamos con la depresión, la desesperación, el suplicio de una relación violenta o el tormento de una ruptura. Y estoy segura: no basta con leerlos sólo una vez.
Notas:
Algunos poemas los comenzó a trabajar desde los 23 años, y varios de los del primer capítulo están basados en notas rojas. Otros, de acuerdo a una nota en el diario Zócalo, vienen de su estancia en un hospital psiquiátrico, en 2016. De hecho, esto fue lo que detonó el nacimiento de su título. Escribirlo, en palabras de Iveth, "me cambió la idea de la psiquiatría y de los hospitales. Lo manejé desde cómo es internarse en un hospital psiquiátrico y el proceso de la terapia. Viene de primera fuente."
Me tome mis días para leer con cuidado estos poemas.
La poesía y yo somos ese tipo de amistad fuerte pero lejana. De esas amistades con las que tienes un lazo increíble pero son a distancia y pocas veces se ven. Así somos la poesía y yo.
A veces me cuesta entender el mensaje oculto, otras veces se entienden con poco.
Comunidad terapéutica tiene un inicio crudo. Recuerdo que leí ese primer poema y me tome un día porque me revolcó algo dentro de mí. Para mi tuvo altas y bajas pero el final fue una bomba, esa última parte se quedo muy en mi.
No he leído mucha poesía, así que no le tomen como referencia para elegir poesía jajaj pero creo que si deberían de darle una oportunidad.
Comunidad terapéutica es un poemario que contiene fuerza y belleza, una tensión constante que se crea a partir del lenguaje y que revela por igual paisajes inesperados imágenes que se suman con una sensibilidad poética de la que no sales ileso. Es un libro que merece muchos lectores. Va aquí un pedacito:
No tiene nada de malo si el alacrán decidió evadir ellenguaje si devoró a sus padres como un método de sublimación si asistió a terapia para convertir el veneno en undulce cáliz y lo inyectó en el río azulado y de nada sirvió: basta con apretar la manguera, cortar el aire dedícate a hacer nudos con ella,
No he tenido la mejor experiencia intentando leer poesia, nunca he terminado un poemaria, la poesía contemporanéa me ha dejado indiferente pero este poemario es el unico que he querido terminar y casi lloró en un poema por lo que apesar de que no con todo conécte y podría ser un 3 estrellas creo que son 4 por el simple hecho de lo mencionado, espero al regresar a esta lectura en el futuro entender más.
Pero si las referencias psicólogicas me pegarón.
Lo más fuerte para mí fue Sala de agudos todo Esta noche hable de mi padre... Apoptosis
«Una zona de la ciudad está infestada de cobardes como yo: ingiero la píldora del día siguiente a diario envío un paquete con basura a cualquier parte del mundo llevo un broche oxidado en el cabello…»
Desde hace un buen que le traía ganas a Ivette, la sigo en Twitter y he visto que la recomienda mucho Yuri Herrera, pero hasta hoy se me hizo.
Es un poemario doloroso. Ayer me enfermé de gripe y hoy tengo las secuelas de una cuerpo minado y dolorido, las palabras me caían como piedritas en mis zonas débiles.
Me tardé en leerla, sí. Ahora buscaré el libro Mis amigas están cansadas.
¿Cómo empiezo a escribirles la experiencia tan dolorosa, tan necesaria y tan difícil que fue leer este libro? Es casi imposible trasladar mis emociones, mi grito ahogado, mi dolor y mi desesperación.
Es el reflejo del abuso y el miedo que se va quedando en las mujeres, es un llanto que sale sin anunciarse, es la muerte que nos avisa que estamos apagadas, que por ahí no, mejor acá, pero acá también es peligroso. Nuestro mundo en manos de otros.
Libro que cautiva, que impacta y que te grita, libro que abraza pero también sacude. No hay palabras, no hay descripciones exactas. Léanlo.
3.5 Un poemario crudo, directo, difícil por momentos, pero sumamente acertado. Iveth Luna Flores habla de los estimas que hay respecto a la hospitalización por enfermadades de salud mental, de los dolores crónicos vividos cuanto tu cerebro no quiere ceder, y es un retrato muy personal de su dolor y sus vivencias.
No me gustó tanto como el otro que leí de ella. Tiene poemas muy buenos, versos poderosos, pero no todos los poemas terminaban por cerrarme. Me gustó el tono, oscuro, hostil, distinto al que vino después. Pero no sé, como que sentí que no tenía la fuerza exacta que creí iba a tener. Ojalá releer algunos poemas pronto para ver si soy yo.
La primera vez que leí a Iveth fue con mis amigas están cansadas, y por primera vez entendí que la poesía no solo es romance, si no también amistad, dolor, extrañar, despedir. Con comunidad terapéutica reflexione que la poesía también es dolor, es violencia, gracias por abrirme los ojos y sacarme de mi zona de confort y privilegio.
El primer poema es tan impactante... destapa la herida, desgarra y establece el tono para las otras historias, para las picaduras de alacranes, para la violencia.
Es un libro que a poemas te da golpes secos de realidad.
Hacia tiempo que buscaba acercarme nuevamente a la poesía y por fin, ha encontrado en este libro, conexión. Lo leí en la madrugada, y aún es hora que algunas palabras y frases resuenan en mi mente. Crudo y sin eufemismos, no deja indiferente.