El Perú tiene a Caivano, Bolivia tiene a Querejazú. ¿Cuándo surgirá desde la academia chilena una visión autocrítica sobre la Guerra del Salitre, sin apologías al odio y la sangre, y que nos conduzca a una verdadera profundidad sobre la comprensión de las guerras? Si bien esta obra es resumen de una más grande, se nota a leguas que el autor quiere demostrar (con éxito) que los maletines con dinero y los escritorios lujosos disparan mucho más potente que todas las armas del mundo juntas. El patrioterismo chileno impedirá al público en general disfrutar de las letras de Querejazú, hasta que un autor nacional se atreva a publicar.