A medio camino de Los Ángeles y la ciudad de México, entre los bares de Hollywood Boulevard y los prostíbulos de Eje Central, alimentada por el vodka, la ruleta rusa y los recuerdos, transcurre la vida de Señorita Vodka, teiboleracasi por elección. Estas dos ciudades, reflejo convulso una de otra, son testigos de sus andanzas, de su escritura y de sus encuentros con cinco Judas, interlocutor de largas misivas llenas de añoranza y resentimiento; Mike, su amor californiano, lejano y protector; Dave, proxeneta descontrolado y violento; W, relegado a tan sólo una letra, repositorio de su amor y su confianza, pero también de sus odios más profundos; y García, el policía que le abre la puerta de lo que ella considera su única salida. A través de cartas y evocaciones que van de la melancolía a la indiferencia, esta historia se tiende sobre las relaciones humanas y las expone con una insolente cercanía.
Me encanta leer sobre la realidad de mujeres en panoramas distintos a los míos. Luego de mi obsesión con Diablo Guardián, me propuse leer la mayor cantidad de libros posibles con temáticas similares, y es así como llegó a mi Señorita Vodka, de Susana Iglesias, un homenaje a las teiboleras que llegó a mi cuando yo ni sabía qué era ser una.
En su primera novela, la mexicana retrata a una bailarina exótica capaz de hacer poesía mientras baila en el tubo, a la par que sobrevive a la vida nocturna entre Ciudad de México y Hollywood, buscando rendir un homenaje a las bailarinas sexys, desmitificando este oficio, que para ella genera una “revolución”, a lo que alega que “De pronto se cree que la vida de estas mujeres es triste y sórdida. Sí lo es, en cierta medida, pero también hay un gozo y una revolución cada vez que una mujer se sube al tubo y decide enfrentar la vida de esa forma” y agrega que “Para mí (esta novela) es un homenaje”, siguiendo los pasos de una aguerrida mujer aficionada a la bebida alcohólica que tiene en su nombre, que vive de los “table dance” y que se enfrenta a diversos choques del amor y hechos igual de peligrosos, como las drogas, las armas y los proxenetas.
La noche surge como el misterio y la incógnita, en compañía del vodka, que refuerza los barrotes que nos condena, y que es el talismán de la protagonista, con el que Iglesias logra denunciar la sociedad actual, que estando en lo más hondo del abismo, los sigue buscando, en una ceguera que persigue iluciones perdidas, con el ejercicio de la prostitución en un entorno en el que “las emociones se salen de control a menudo y tienen planes propios”, con el que la mexicana introduce monólogos interiores, llenos de nostalgia y practicando el libre insulto, con el perfil de “teibolera” que brilla en el escenario y se esfuma cuando la música termina, en una aventura estrambótica que se enmarca en un entorno de violencia cotidiana y de miserias que no terminan, dando como resultado una novela arriesgada, que siempre tiene un trago de vodka en la mano y que brinda con la izquierda para que se repita.
Porque los mejores acompañantes de la chica son sus tacones y su vaso de vodka, en su busca insaciable de acabar con su vida, porque el destino le ha jugado sucio, parece que nunca encontraron el amor y ve la salida en convertirse en teibolera, entendiendo que el amor existió pero que ya se ha ido, porque los hombres a los que quiso le pagaron con desprecio y olvido. Vivió enamorada y descubrió que a veces es más importante disfrutar aunque el vacío se apodere de nosotros que descubrir ese sentimiento que nos destruye sin retorno. Y es que ella disfruta del tubo, de los bailes eróticos y de los coqueteos con la muerte, porque la hacen olvidar el dolor que alguien provocó y es que realmente es difícil olvidar a quien nos rechazó tantas veces, a ese que nos puso una bala en el corazón que sangra constantemente, buscando hacer como si no pasara nada, pues en el fondo no quiere (queremos) olvidar a quien nos hizo sentir ese desconsuelo eterno, ya que lleva a caer en los brazos de otro que le romperá el corazón más fuerte, y el trabajo fue demasiado como para que otro llegue y vuelva a ser todo igual, porque le obligan a decir que no, a no enamorarse y a evitar los besos como las putas y las monjas.
Y es que no puedo dejar de lado que Susana Iglesias, lejos de todo el contexto, escribió una historia con la que todos nos podemos identificar, pues a fin de cuentas es el relato de una mujer que lo perdió todo por amor, dejando de lado sus facultades para escribir y que prefiere vender su cuerpo por unas horas de placer a un hombre que la destroce y que le haga olvidar a sus amores pasados. Es, en resumen, una historia difícil, con sus historias de amor y el irremediable desamor, que nos introduce a su mundo oculto y que nos lleva a entenderla con los ojos llenos de lágrimas, pues se entrega a la vida nocturna como bálsamo para dejar de pensar en todos los que hicieron lo mismo con ella, pero sin cobrar.
Iglesias nos da el papel de ser los detectives de esta historia que no deja muy claro por dónde empieza y dónde termina, pero que sin duda deja un mensaje contundente, que reflexiona sobre la condición femenina, en esa ruleta rusa que viene perdida desde el principio, pero que la convierte en una mujer fuerte de la boca para afuera y sumamente frágil por dentro, porque a pesar de que nunca logró ser feliz, vivió el amor y el desamor de la manera más intensa posible.
2 días y 212 páginas después. Este libro estaba en mis pendientes desde hace años. No lo había comprado por desidia, y de pronto lo encuentro regalado por 25 pesos en una de las librerías más caras de la ciudad.
La narrativa y la forma de escribir es impresionante. Es cruda, dura y adúltera. Te sabe tan bien que parece verdad... Lo único malo es que es tremendamente inconexa y todo se pierde. Es confuso y no tiene ilación. Lo hubiese amado si hubiera tenido un ritmo normal... por eso no se ganó 5 estrellas pero la escritura vale más de 5.
A través de una serie de cartas, memorias y remebranzas se cuenta la historia de la señorita vodka y de los cuatro hombres que han marcado su vida: W, Judas, Garcia y Mike. Desde lugares sórdidos y lujosos se hace una mezcla entre el DF y Los Ángeles.
Me gustó, al principio me dolían un poco los oidos por el léxico de los personajes, sin embargo poco a poco me fui acostumbrando y adentrando en la historia. Definitivamente la autora te hace sentir esa soledad y tristeza que se vive en el mundo de la Señorita Vodka.
La narración me parece muy linda, nos acercamos a la vida de la protagonista a través de su propia voz, parece que estamos frente a sus borradores o diarios, es interesante como se construye la trama a partir de fragmentos que podrían ser perfectamente independientes. Me parece que Susana explora en el trillado papel del 'escritor incomprendido' y al contrastarlo con la experiencia femenina de la protagonista lo ridiculiza, sin embargo, no hace perder profundidad en el personaje.
La lectura aveces es complicada de seguir pero no dificulta la manera en la que se disfruta el libro. Me encantó como describe las emociones, te hacen compadecer a la personaje principal y de cierta manera entender por qué el dolor la llevo a ese final, los personajes tienen buena evolución y aunque el libro es corto, logra sumergirte en la trama rápidamente. Lectura totalmente recomendada
"Hace mucho que aprendí a no creer todo lo que otros me dicen, me dediqué a atesorar libros, discos, tardes de lluvia, amaneceres en Acapulco y Garibaldi... Me volví solitari@, celos@ de mi vida, de mis secretos, de mi casa incluso." 👌🏽
Una novela muy fluida, con una forma de narrar que te obligará a poner atención en cada página e incluso a regresar páginas para repasar nombres. Con mucha vida y crudeza, pero altamente apasionante.
Una novela que bien podría recordar al Diablo Guardián de Xavier Velasco por el lenguaje coloquial y el escenario de la narrativa, pero que son muy distintas a la vez. El amor repartido entre varios hombres, en una mezcla de vodka, perfume barato, la pasarela de una bailarina que utiliza el tubo y su cuerpo para llamar a la seducción. La Señorita Vodka se enfrenta a la vida, al amor y desprecio del hombre, a la fugacidad de la pasión y ante ella misma. Un revolver y el juego de la ruleta rusa sirven a esta dama del desamor y del tubo, a retar a la vida,y jugar con ella. Una lectura amena y recomendable.
Es un libro con una historia delgada, pero que termina siendo muy rimbombante por el estilo que utiliza la autora; agravado por el hecho de que utiliza pocas descripciones para los personajes y de que hace saltos en el tiempo esperando que el lector los tome en cuenta a la primera. Sin embargo me gustó que tome temas desconocidos por muchos por ser tabú.
Un lenguaje duro. Una historia que te golpea, te hace enojar, te hace llorar. Todos nos hemos enamorado de un/una W, alguien que nos parte la madre, que nos enamora y parece que no le importa. Miss Vodka, te entiendo, vamos juntas. Que coraje tienes
Un libro sobre las relaciones sociales a través de los pensamientos de una mujer con una vida difícil que trata de sobrevivir sin caerse en pedazos. No me encantó tal vez porque lo sentí un poco lento o no es mi estilo de lectura.