Escritos entre 1957 y 1960, estos cuentos inscriben un espacio que -más al centro o más hacia los bordes- nombran el territorio del lenguaje y organizan una estética. La letra recorre con persistencia un ámbito geográfico -una ciudad del litoral, las costas, las islas, la llanura- y hace del tema y sus variaciones, casi en el sentido musical, el eje del libro. Releídos a la luz de toda su producción posterior, En la zona sienta las bases de una topografía que tensa la relación ficción, escritura y realidad. En ese ordenamiento particular del mundo que encierra cada cuento, las historias y los gestos de sus protagonistas -beber, conversar, caminar, reflexionar - tematizan un espacio trabajado por la subjetividad, la percepción, la memoria y el tiempo. Viaje a la semilla o vuelta completa, leer cuarenta años después de su publicación En la zona ofrece al lector la posibilidad de tocar en su estado más puro un estilo inconfundible: la originalidad de aquel joven escritor que renovaría prodigiosamente la literatura argentina.
Juan José Saer was an Argentine writer, considered one of the most important in Latin American literature and in Spanish-language literature of the 20th century. He is considered the most important writer of Argentina after Jorge Luis Borges and the best Argentine writer of the second half of the 20th century.
Primero, creo que en la descripción de la contratapa hay un error: en estos cuentos no aparecen los personajes recurrentes de Saer que son mencionados (Tomatis, Pichón, Garay, Barco, Leto), excepto Barco en la última historia (y en una anterior a esa, pero sin ser nombrado). Posiblemente el amigo de Barco, de quien no se da el nombre, sea otro de esos personajes. Pero me parece que los demás no aparecen. ¿Confusión con otro libro del mismo autor?
Saer me suele volar la cabeza cuando usa su prosa extraña, sensorial, experimental (me recuerda al stream of consciousness por momentos), como hace en El limonero real. Tiene una capacidad tan precisa de capturar lo cotidiano (los diálogos, las acciones, las posiciones en el espacio de los personajes) y al mismo tiempo de volver extraña esa cotidianidad. Por momentos siento que captura perfectamente el fluir de la consciencia del protagonista, todo lo que uno piensa, percibe y siente en el momento exacto de cada presente, por momentos siento que va más allá, que también describe algo de lo automático o lo inconsciente, especialmente cuando se detiene (pero no se detiene, fluye) a describir las acciones mecánicas una a una de tal manera que pinta una escena vívida.
Esa manera de escribir no la usa aquí en todos los cuentos, la usa más que nada en los primeros de la primera parte, aunque en algunos de los siguientes se ven facetas de ese estilo. (El libro está dividido en dos partes: "Zona del puerto" y "Más al centro", cada una con sus personajes recurrentes; la primera del mundillo del crimen de Rosario, la segunda casi toda de intelectuales). Hay un par que muestran hechos dramáticos, pero la mayoría representa acontecimientos casi rutinarios.
Los que más me gustaron fueron: "Fuego para Rivarola", "También bruto", "Al campo" y "Transgresión".
Intertextualidad
Menciones directas: * Tango "Volver" (1935) de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera ("Algo se aproxima"). * Mención al personaje de Rodión Románovich Raskólnikov de Crimen y castigo (1866) de Fiódor Dostoievski ("El asesino" y "Algo se aproxima"). * Mención al personaje de Remo Augusto Erdosain de Los siete locos (1929) de Roberto Arlt ("El asesino"). * Mención al personaje de Joe Christmas de Luz de agosto (1932) de William Faulkner ("El asesino"). * Mención al personaje de Drácula, conde vampiro parcialmente inspirado en Vlad Tepes, cuya primera mención registrada está Drácula (1897) de Bram Stoker ("Tango del viudo").
Indirecta: * "También bruto": El cuento está construido alrededor de la frase "Et tu, Brute?", atribuida a Julio César como sus últimas palabras a Marco Junio Bruto, cuya primera mención registrada está en Julio César (1599) de William Shakespeare, obra por la que la frase es más conocida.
No sé por qué siempre me ha incomodado que se hable de literatura en las novelas o cuentos, y no me refiero a la mención de un libro o una cita, sino a la palabra li-te-ra-tu-ra, y que sea descrita y endiosada, que surja casi una poética en torno a ella. Saer lo hizo, y me surgió esa incomodidad como de estar leyendo algo que necesita y quiere ser leído, como si la voz autoral saliera del relato y dijese "hola, aquí estoy yo, esto es lo que pienso". Creo que por eso no le doy las cinco estrellitas, porque me sacó de ese universo. Sin embargo, Saer es increíble, generalmente cuando soy expulsada de un libro por su presuntuosidad, no entro, me hastío y no me gusta, con Saer, pese a eso, volví a entrar y a disfrutarlo, porque no importa que su voz esté pomposa en sus cuentos, siguen siendo hermosas sus lecturas.
Cuando empecé a leer a Saer entendí cuál es una de las principales funciones del arte: ayudarnos a entender lo que nos pasa. Por eso ya el primer libro de cuentos de Saer trae sus primeros personajes pero también las principales preocupaciones de la literatura saeriana. Saer se pregunta por las formas, por el rol de la literatura misma, por el sentido de la vida. Si bien los primeros cuentos me han dejado una sensación de algo en proceso de creación, el último cuento "Algo se aproxima" es brillante, tiene todo lo que uno esperaría de Saer y abre la puerta a una nueva literatura, que deja atrás a Borges y a Arlt (sin olvidarlos) para dar espacio a una literatura que habla de regionalismos pero que no es regionalista.
Tiene grandes líneas de diálogo, buenos personaje. Sin embargo, por momentos las escenas parecen excusas para que los personajes expongan un modo de ver el mundo o la literatura. Creo que esto, sin más, sin poderse contar a través de escenas y solo quedándose en charlas (el cuento final es el cenit de esto) resta más de lo que suma.
¿Todo bien vas a hacer Juani? Me gustaron un poco más los cuentos de la primera parte (Zona del puerto) Me fue imposible no encontrar reminiscencias de Arlt, quien fue una fuerte influencia en Saer por aquellos años, aunque quizás también tuvo que ver en gran medida mí reciente relectura de Los siete Locos.
Asombroso libro de cuentos de Saer, mi héroe en este Desorden. Cada cuento te lleva al otro, con los mismos personajes regalandote sentencias y reflexiones que te dan vuelta la cabeza. Todos los cuentos son de estilo borgeano, menos el último, que es saereano. Osea, que más se puede pedir?