Un hombre fuera de serie. Una mujer inocente atrapada en la peor situación. Un señor del crimen sin piedad. Tres personas con máscaras y sombras.
Un tremendo desastre, lo sé. Yo era feliz. Bebía alcohol, golpeaba matones. Follaba con modelos. Era un señor del crimen. O eso me creía. Aún tenía que derrotar al que ocupaba el trono. Pero iba a ser Rey. Era cuestión de tiempo.
Sin embargo, cometí un error. Amanda era demasiado.
La mujer trofeo de mi peor enemigo. Él tenía 52 años. Ella 22. Y yo 36. Podéis suponer a quién deseaba Amanda. Podéis suponer ante quién se mordía el labio. A quién susurró al oído. A quien le desabrochó los vaqueros. Poniéndose mi cinturón de collar. Arrodillándose.
¿Quien era yo para negarle el capricho? Literalmente me metí en su vida. Hasta el fondo. Varias veces. Yo me consideraba duro. Pero esa mocosa no se quedaba atrás.
Ahora sólo quedaba destronar al Rey. Debía ser un trabajo fácil. Motivación no me faltaba. Con él fuera de fuego, ella sería mi Reina.
Se lee rápido, pero no provoca ninguna emoción. Lo vi gratis en Amazon y lo cogí esperando encontrar un relato apasionado, pero no fue eso lo que encontré. Aquí lo que hay es un bombardeo de escenas eróticas que no tienen ni lógica.
La base de la historia tenía cierto potencial: mafioso sin piedad se enamora/encapricha de la mujer de su jefe y pone en riesgo la vida de ambos. Pues bien, ni enamoramiento, ni encaprichamiento ni nada. Jack es un tío que se la da de macho supremo al que le gusta el BSDM. Cruza una mirada con Amanda, la amante de turno del mafioso principal, y ya quedan para acostarse. Y luego sexo, sexo y más sexo. Lo que pasa es que yo considero que no había ni una atracción increíblemente extraordinaria entre ambos, sencillamente eran una novedad el uno para el otro.
Cuando a mí alguien me quiere vender que entre dos personajes ha surgido algo especial, aunque sea simplemente a nivel de atracción física, me tiene que mostrar que lo que pasa entre ellos es algo único. Sin embargo, lo que Jack y Amanda hacen juntos en la cama, lo hacen exactamente igual con otras personas. Y encima las escenas son calcadas, ya sean entre ellos o con esas otras personas. Lo del BDSM ni fu ni fa, solo es en plan de que sus relaciones son salvajes, latigazo por aquí, latigazo por allá y algún que otro juguetito. No sé, realmente me dio la impresión de que lo del BDSM está nombrado solo para encumbrar a Jack como supuesto dios del sexo.
Lo del romance presuntamente prohibido tampoco está bien tratado. Se da de forma precipitada y acaba también de manera muy apresurada. No se profundiza en ninguno de los aspectos de la trama que podrían haber dado juego, solo nos centramos en escenas eróticas, pero no en otras facetas de los personajes (lo que conllevaba estar metidos en un mundo turbio, si sentían un miedo real a la hora de desafiar al que mandaba...).
Además, faltó hacer alguna que otra corrección. Teniendo en cuenta que tiene solo 74 páginas, se tendría que haber tenido más cuidado con la ortografía. Ojo, no digo que en un libro más grande sean perdonables las faltas, pero siendo algo con una extensión tan breve, creo que es más fácil que hasta la propia autora lo revise. Ejemplo de frases mal escritas: “… a lo mejor es porque necesitas a hablar con quien hablar" (página 14.-supongo que el primer “hablar” es el incorrecto y que la autora debería haber puesto ahí “alguien” )// “Descubrió que no tenía debajo por lo que fue…” (página 16.- aquí era para decir que la protagonista no tenía bragas, pero la frase así queda rara)// “Ella estaba tuvo el orgasmo” (página 18.- creo que no hace falta que aclare el error).
No le doy un 1/5 porque tampoco es un horror del todo y porque tiene la suficiente fluidez como para acabarlo de una sentada. Reconozco que yo leía con cierto interés porque pensaba que todo iba a acabar poniéndose tenso y quería saber cómo iba a ser, lo que pasa es que al final se desaprovechó todo aquello que podría haber resultado más interesante.
Como lectura para distraerse un rato, pues es más o menos aceptable, pero nada más.