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246 pages, Kindle Edition
First published September 25, 2015




— Yo… amo a Emilia.
— Sí.
— Pero… Cuando estás conmigo, mi corazón tiembla… Adelante. Probablemente pienses que soy un tipo terrible ahora.
— Verdaderamente, eres una persona terrible,Subaru.
— … Lo sé.
— Eso fue una mentira. Te amo.
— Lo… sé, geez.
— Subaru. Me conformo con ser tu segunda esposa.
Esas eran palabras para hacer que un hombre se detuviera . Cuando Subaru miró hacia ella, Rem hizo una cara como la de un adorable cachorro, aparentemente meneando su cola mientras esperaba la respuesta de Subaru. Oh, santo cielo, ¿hasta dónde va a llegar esta chica…?
— Si Emilia-tan es una permisiva primera esposa…
— Bueno entonces, cuando volvamos debes convencer a Lady Emilia. Me esforzaré mucho también.
Hablar bromeando así rompió toda la tensión, demostrando cuan débil era Subaru. Él verdaderamente no podía seguirle el ritmo a esa chica. Ningún hombre podría seguirle el ritmo a una mujer, sea Emilia o Rem en este tipo de situación.
Colapsando encima de un montón de cadáveres, aplastado ante los números de la fuerza enemiga que no mostraba signos de acabarse, Wilhelm entendió que la muerte se estaba acercando a él. La amada espada que había estado con él por un largo tiempo cayó a su lado, ya que sus dedos estaban demasiado entumecidos y desgastados para sostenerla en alto.
Con sus ojos cerrados, miró atrás hacia la mitad de su vida, durante la cual no había hecho nada más que blandir una espada. Era una vida solitaria, una vida sin nada.
Junto con esa conclusión vino una vista momentánea, y durante el camino, una cara tras otra apareció frente a él. Las recordó una por una:sus padres, sus dos hermanos mayores, los malos amigos con los que se juntaba dentro del dominio, sus camaradas y superiores en la armada real, y finalmente, la de Theresia, con flores detrás de ella.
— No quiero morir…
Debía haber sido su sueño vivir por la espada y morir por la espada. Pero frente al actual resultado de su manera de vivir, dedicando todo al acero, Wilhelm, con el final que debía haber deseado frente a sus ojos, fue golpeado por el insoportable sentimiento de soledad
— Lo siento, me equivoqué. Pero si no hago esto, te irás lej…
— No iré… a ninguna parte… Me quedaré a… tu lado, Subaru…
— ¿Rem…? ¡Rem! ¡Por favor, Rem… abre… tus ojos…!
— De alguna manera, tengo mucho… sueño… lo siento. Déjame descansar un poco, y cuando despierte… pronto, por tu bien, yo seré…
— ¡Olvida todo eso! No necesitas hacer nada. ¡Está bien si sólo estás conmigo… así que, por favor, Rem…!
— ¿Puedo decir algo… egoísta?
— ¡…! ¡Dilo, di cualquier cosa! ¡Escucharé cualquier cosa, haré cualquier cosa, así que…!
— Quiero que me digas… que… me amas.
— Te amo.
— … .
— Realmente te amo. Por supuesto que lo hago… No puedo… hacer nada sin ti.
— Ah… estoy tan feliz… Te amo, Subaru.
— No bromees… ¡Quédate conmigo! ¡¿Voy a tener… nada más que arrepentimientos otra vez?!
Él no podía soportar un futuro que no la tuviera a ella.
— ¡No quiero… reír y hablar sobre un futuro sin ti…!
— En ese futuro, ¿puedo estar a tu lado?
— … Por supuesto. No te dejaré estar en ningún otro lugar. Tú eres mía. No te… entregaré a nadie más.
— … Tomaré eso… como un compromiso.
— ¿Huh?
— Has prometido que estaré a tu lado, Subaru… No puedes retractarte ahora.
Ella era ya la más influenciada de loscandidatos reales, con gran apoyo dentro de la populación, y si esto le daba el favor de la facción mercante, el cual había sido su último obstáculo, la posición de Crusch se establecería aún más.
— Espera, ¿acabo de empujarnos a una mala situación…?
— Tu cara se ha vuelto algo oscura, no se ve como la cara del héroe que hizo caer a la Ballena Blanca.
— Me arrastrarán sobre las brasas como el mayor traidor de Emilia-tan… Er, espera… ¿Qué acabas de decir?
— Si no fuera por ti, hubiéramos fallado en subyugar a la Ballena Blanca. Discerniste el lugar y tiempo en que la Ballena Blanca aparecería; por tus esfuerzos, la fuerza de expedición, insuficiente en fuerza, fue reforzada; cuando la moral de los caballeros fue rota, tú los levantaste; propusiste un plan para rescatar la situación desesperada corriendo un gran peligro, y encima de eso, lo ejecutaste espléndidamente, guiándonos a la victoria.
— Suena como nada más que las acciones de un loco, si lo digo yo mismo…
— Quizás no sea preciso comparar tus acciones con las de un feroz y salvaje león. Sin embargo, no hay error que fuiste tú la fuerza impulsora detrás de esta batalla. Si otros menosprecian tus acciones, juro por mi honor que los corregiré.
— Pero… No quiero esto. Duele. No puedo soportarlo. Cuando tú estés en peligro, Subaru, quiero ser yo la que te ofrezca mi mano más rápido que nadie. Cuando dudes en tu camino, quiero ser la que empuje tu espalda. Cuando te enfrentes a algo, quiero estar a tu lado, impidiéndote temblar.
— No tienes que preocuparte sobre nada de eso. Has estado sosteniendo mi mano sin parar, y has empujado mi espalda un montón de veces. Cuando estoy temblando, solo pensando en ti me permite controlarme de alguna manera, has estado salvándome todo este tiempo. Está bien, Rem. Me las arreglaré de alguna manera. Soy tu héroe. He decidido que este es el primer paso para eso. Así que no necesitas preocuparte. La caza de la ballena ya está terminada. Tu héroe es todo un fanático demoniaco, supongo.
— … Sí. Mi héroe es… el mejor en el mundo entero. Dijo llorando con una sonrisa en su cara.