«...la creación proviene de la memoria. La memoria es la fuente de la creación, no puedes crear algo a partir de la nada. Tanto si es de lecturas o de tus propias experiencias, no podrás a menos que tengas algo en tu interior.»
Gracias a este librito de 145 páginas, el lector se puede acercar de manera sencilla y amena a la figura de Akira Kurosawa; uno de los directores más importantes del cine a nivel general y del cine japonés en particular. Este volumen de conversaciones recoge 3 entrevistas con el cineasta: la primera con el experto en cine japonés Donald Richie, la segunda (y más extensa) con el director de cine Nagisa Oshima y la última (y más corta) con García Márquez.
En la primera entrevista, Kurosawa repasa algunas películas de su carrera cinematográfica y explica las dificultades que tuvo al rodarlas o qué cosas le gustaron a lo largo del proceso. En la segunda conversación, Kurosawa reflexiona con Oshima sobre muchísimos temas: dirección de películas, la música en el cine, escribir guiones, cómo se debe enfocar un rodaje, qué deberían hacer los nuevos directores etc. Para los amantes de Kurosawa, esta es sin duda la conversación más interesante y productiva de las tres, puesto que el director se moja en sus respuestas y cuenta muchas historias. Y por último, la conversación con García Márquez comienza siendo sobre cine y se va tornando en una conversación política.
Uno de los puntos que más me gusta de un libro como este, es que muestra a Kurosawa como una persona sencilla, no como una estrella que cree que "merece" su fama. Kurosawa reflexiona sobre la importancia de leer, de imaginar y de tener iniciativas a la hora de escribir sobre un determinado tema, no es de esos directores subidos en su pedestal que se creen verdaderas leyendas, como pasa en la actualidad sobre todo en Europa y en Estados Unidos.
Un bien libro para conocer mejor a Akira Kurosawa. Además viene acompañado de fotografías del director y sus películas.
— pág. 42, respecto a ‘Vivir’ [Kurosawa ha mencionado en otra parte la génesis de la idea que llevó a Vivir. «Ocasionalmente pienso en mi muerte… luego pienso en cómo soportaré mi último aliento mientras vivo una vida como esta, ¿cómo podría dejarla? Aún tengo —presiento— mucho por hacer, tengo la sensación de que todavía he vivido poco. Entonces me quedo pensativo, pero no triste. Fue de este sentimiento del que surgió Vivir».]