Corte de corteza gira en torno a un experimento que se realiza en un hospital de un país sin identificar: un trasplante que permitirá salvar la vida de un importante intelectual pero que le provocará serios problemas de identidad. Familiares, amigos, científicos, sacerdotes y políticos intervienen con diferentes opiniones e incluso intentan en ocasiones detener el experimento alegando problemas de todo tipo: éticos, religiosos, filosóficos, psicológicos… Finalmente es el individuo quien debe enfrentarse por sí mismo al choque con su nueva identidad. Una novela unánimemente aplaudida en su momento, formalmente arriesgada e inquietantemente actual sobre el poder y su relación con la subjetividad.
Este es un libro como pocos y, como tal, una joyita escondida. No quiero hacer spoilers de ningún tipo, por lo que me contentaré con ser efímero. Mucho de Shelley tiene la historia de Sueiro, aunque enmarcado en el tardofranquismo español, pareciera un espejismo metafórico crítico de la libertad de prensa y opinión. Es, también, ciencia ficción a la Ishiguro, es decir, suave, casi imperceptible, pero profundamente dictaminante de todo lo que acontece en la narración. El tacto que tiene Sueiro para enfocarse en la relación conflictiva y trágica de sus personajes modernos lleva al lector a casi olvidar que la premisa no es precisamente humana. La verosimilitud y el pacto de ficción se toman de la mano tan armónicamente que el lector no se resiste a la narración. La historia no es ni romántica ni política ni científica, sino una excelente mezcla de todo lo anterior en un solo coctail preparado con maestría. Si usted se considera uno de esos lectores que aprecian especialmente Frankenstein o Nunca me abandones, esta desconocida novela es obligatoria.