Colorado Larrazabal es un expolicía peruano negro, de origen vasco, que ha abandonado su Lima natal tras haberse enfrentado a un caso de corrupción en la época de Fujimori. Sobrevive en Madrid, en el barrio de Lavapiés, haciendo trabajos ocasionales para el abogado peruano Tejada, también expatriado, y mantiene una relación sentimental semiclandestina con una joven marroquí, Fátima. Tras resolver el secuestro del padre de Fátima a manos de unos delincuentes de poca monta, su casera le encomienda ocuparse del caso de su sobrina, una joven periodista a la que todos los indicios señalan como única sospechosa de la muerte de una célebre agente literaria, Laura Olivo, con la que estaba viviendo un tórrido romance. Mientras Larrazabal se adentra para su investigación en el mundo de las agencias literarias y en el lado menos amable del ambiente editorial, el lector se asoma a un entretenido fresco de escritores reconocibles y desencantados, novelas perdidas y ambiciones frustradas.
Se me ha hecho largo. Muy largo. Y luego resuelve en quince páginas. Y venga entrevistarse con gente. En ningún momento he sentido afinidad ni por Colorado, ni por Fátima. Se me ha hecho espesísimo. Ninguna de las dos historias que aparecen (el asesinato de Laura Olivo y el del jefe de Colorado) consiguen engancharte. En fin, un libro del que podría haber prescindido y un mal comienzo de año en cuanto a lecturas.
Una novela curiosa por mezclar la investigacion de un asesinato con el mundo editorial pero que a mi me ha dejado frio. Si bien es cierto que esta bien escrita y acaba uniendo todas las piezas, tambien lo es que su lectura no me ha atrapado, en parte por el estilo correcto pero, a mi parecer, soso del autor. Lo mas destacado es la descripcion que hace de lavapies y del detectivo vasco peruano el Colorado, pero me temo que poco mas puedo dstacar.
Es una novela policial clásica donde la intriga se sostiene en dos casos desarrollados ambos en Madrid, España. El principal la muerte de Laura Olivo, una agente editorial con mal carácter y reputación dudosa. Y el segundo es del entorno cercano del Colorado Larrazabal, un ex policía peruano afrodescendiente y de origen vasco, que se encarga de investigar el crimen de la agente literaria. Lo más destacado de la novela es justamente este personaje que logra conectar con los lectores y que nos va guiando por un caso que al parecer no tiene salida. Otro punto distinto al común de novelas policiales es que nos muestra un poco del mundo de las agencias y agentes que representan a escritores. La novela está muy bien narrada y te mantiene enganchado a la trama.
Corta las escenas y las resuelve varios capítulos más adelante, los diálogos se exponen de forma indirecta, tantos escritores y tantos asuntos de ese mundillo resultan un lío...Resumiendo:Novela lenta, aburrida y decepcionante.
Otra novela policiaca, todas me parecen iguales. El policía peruano enternece pero el lío con las editoras y las agentes no tanto. No tiene nada de especial.
Libro muy entretenido. Escritura ágil, aunque a veces abusa de saltos en el tiempo. La pareja Larrazábal y la Morita da juego y puede funcionar en siguientes entregas
Entretenido el caso del asesinato de la agente literaria Laura Olivo. La idea de entrecruzar tres tramas (la personal, la profesional del asesinato y una mezcla de profesional y personal con el asesinato del jefe-amigo del detective protagonista) funciona bien. Tampoco es que sea una novela espectacular, se queda en discreta pero con fundamento. El ritmo de la narración está bien en general, aunque hacia la mitad se hace un poco lento para un lector acostumbrado a la novela negra moderna, más agresiva, violenta y con escenas más rápidas y “resolutivas”. El protagonista es de los que capta la empatía del lector enseguida: un hombre más o menos del montón, ex policía peruano emigrado a Madrid, con carga vital pero sin grandes traumas, honesto sin grandes aspavientos, profesional de vieja escuela, muy bregado pero con ilusión por la vida. Una buena persona, con sus inseguridades y sus aciertos, como muchos. Lleva el caso que le ha tocado en suerte con altibajos, más por instinto que por convicción, y acepta su gran metedura de pata final con tristeza y toda la entereza que puede. ¿La resolución del asesinato? Con su poquito de trampa en forma de elipsis durante la narración para poder recopilar todos los datos en la típica explosión final delante del asesino, pero bien llevada. Muy real la trastienda del mundo literario que refleja, de agentes, escritores, editoriales... bastante más turbio de lo que la gente de a pie pensamos. Y con muchos guiños a los buenos lectores de los mejores autores sudamericanos, lo cual se agradece también. Buena sensación al finalizar la lectura.
In this detective novel, a Peruvian ex-cop who lives in Madrid is investigating the murder of a literary agent. The literary agent's lover has been accused of the murder and all signs seem to point to her, but the ex-cop is hired to look for exonerating evidence. The pace of the investigation was really slow, like it took 150 pages for there to be even a hint that anyone else could possibly have had any reason to want to kill the literary agent. I needed a little more to keep me going.
I thought the plot was really well put together in the end, and I appreciated the look into the world of Spanish and Latin American novelists and their literary agents. Also I liked how racial themes were woven in throughout.
Me encantó la forma no lineal que van narrando la historia. Mantiene la atención en todo momento. Aprendí mucho sobre cómo es el complicado negocio de las agencias literarias, fue una lectura enriquecedora.