¿Qué misterio oculta Hunter?, ¿por qué nunca habla de su pasado?, ¿por qué nunca sonríe? Todas esas preguntas vuelven loca a Amber. Desde hace un año se siente atraída por él, pero sospecha que en su pasado existe algo turbio y además su aspecto es de hombre peligroso y salvaje. Por otro lado está su madre, una mujer terriblemente controladora que quiere para ella al hombre perfecto. Al conocer a Owen, cirujano plástico con mucho dinero y una educación exquisita, cree que es posible mantener una relación con él. Lo intenta, pero ¿por qué piensa en Hunter cuando le besa? ¿Qué hacer?, ¿con quién quedarse?, ¿con el hombre perfecto o con el que atrapó su corazón?
Es una de las historias de romance que me han parecido de una medida justa. Ni muy corto, ni con relleno vacío. Todo el relato se siente natural, nada forzado, sin ser pretencioso. Los protagonistas son gente sencilla con problemas existenciales justos para darles ese deje de misterio y pintarles esa sombra romántica de sufrimiento por la cual llegamos a amarlos, y querer, pero más que eso, necesitar que su final sea feliz.