Algunos sostienen que el verdadero centro de toda la historia y de la enumeración que el narrador despliega en “El Aleph” son las “cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino”. Del mismo modo, me parece, alguien podría decir, dentro de algunas décadas, que el verdadero propósito de Mario Vargas Llosa al componer “Cinco esquinas”, su última novela, fue desprestigiar, como si lo necesitaran, a Alberto Fujimori y a Vladimiro Montesinos.
Pensé, antes de escribir este comentario, en decir que esta novela nunca hubiera llegado a ser publicada si no estuviera firmada por Vargas Llosa, pero después recordé algunas de las últimas obras que ganaron el premio Alfaguara de novela y me di cuenta de que estaba equivocada. Me equivocaba porque “Cinco esquinas” tiene todas las características de las obras premiadas por esta y algunas otras grandes editoriales: profusión de color local, algún tema social controvertido, prosa simple y vertiginosa y poco o casi nulo trabajo con el lenguaje. El propio Vargas Llosa admitió esto último en la conferencia en la que la presentó y si bien aquello no le quita mérito narrativo y formal a la novela, me hace pensar con nostalgia en algunos de los mejores párrafos del peruano, al que quiero un montón.
“Cinco esquinas” es la historia de un crimen, de sus pormenores y razones, al principio turbias para el lector, y de su valiente esclarecimiento. Es una novela ágil y, como se dice, construida con oficio, pero que está poblada de personajes y situaciones que aparecen como reflejos o caricaturas cansadas de otros personajes y situaciones geniales de su obra anterior.
Borges repetía que a un autor debemos recordarlo por las mejores páginas que ha escrito y si bien “Cinco esquinas” es atrapante y efectiva, prefiero no recordar a su autor por ella sino por las geniales y excelentes obras que componen la primera mitad de su novelística: esas novelas que me han acompañado y me acompañarán cada vez que quiera sentirme deslumbrada y agradecida por haber aprendido a leer.