«"Abortadero" lugares
sórdidos al que recurrían las humildes, con sus monederos viejos, pagaban lo que les
costaba ganar en muchos días de trabajo: «Tal como sucede en el presente:
humilladas, en recintos fétidos utilizados como salas de operaciones, con una falta total de asepsia y sin ningún tipo de contención emocional. Nada ha cambiado en la
práctica clandestina del aborto para el pobrerío de aquellas que no pueden dar vuelta su bolsillo y que caigan unas pocas monedas sin valor». Entre un dejo de
confesión y de dolor por comerse con la vista a tantas mujeres amontonadas unas
sobre otras, su relato se advierte espeso de cansancio, asco y rabia.»
«Misopostrol» o «mifepristona», quizá les suene a algo. La mujer que haya descubierto esta maravilla debe tener una estatua porque frente a la penalización del aborto, este es un mecanismo de salida más próximo para quienes no quieran tener la opción autónoma de decidir. "Mi cuerpo, mi decisión": «El uso del misoprostol es uno de los medios para esquivar el
lucro de la clandestinidad, decidir con autonomía y, por cierto, autogestionar
paliativos ante esta forma de violencia de género o de feminicidio que representa el
aborto ilegal.» La penalización del aborto es una manera de denegación a la normatividad del uso de los derechos humanos que como –sujetas humanas– nos corresponde inherentemente, y por el que se lucha desde los sesenta universalmente, y más próximamente en Argentina si hablamos de América Latina.
Se habla de que «lo personal es político» cuando nuestros cuerpos ingresan en el terreno de batalla socio-política –inclusive ideológica–, es decir, el aborto implica esta premisa debido a que «impedidas de sospechar aún que un cuerpo es un campo
de batalla, un territorio rapiñado y sometido por las violencias del poder.» Lo personal es político cuando se nos deniega el derecho que merecemos al exigir por nuestras decisiones, por el cuerpo que llevamos y me pregunto, ¿por qué "tenemos pleno deber de fundamentar por el mismo que nos pertenece", según leyes? ¿No es acaso contradictorio y difuso si el cuerpo es nuestra y la decisión también?
La historia y la praxis son igualmente de relevantes para el feminismo y el aborto respecto a la historiografía y fundamentación filosófica de ambos, tal como lo precisaba Beauvoir en lo que debe ser el Manifiesto Feminista de todos los tiempos.
«Historia de una desobediencia (aborto y feminismo) tuvo su alumbramiento como ensayo de investigación de Mabel Bellucci, no obstante, este manifiesto del aborto del siglo tendría otras ambiciones. Bellucci delucida muy meticulosamente la genealogía, la historia de una desobediencia colectiva urgida desde la Francia de los 60, la Italia de los 70, y a través del valioso "enjambre literario feminista" de las viajeras militantes que trajeron el feminismo de Beauvoir a Latinoamérica. Asimismo, implica un compendio cartográfico y geográfico de activismos de colectivas y grupos feministas, del movimiento de mujeres, movimientos trans, anticapitalistas, antiheteronormativo, homlsexuales y la libertad del lesbianismo, de los
movimientos sexo-genéricos, de activismos queer, de movimientos sociales y de
producciones intelectuales en torno al derecho al aborto. De igual manera de los grupos de mujeres como Socorristas en Red, Socorro Rosa, que luego se denominaría Socorro Violeta que hasta la actualidad tienen plena vigencia y sistema de ayuda para mujeres que desean hacerse un aborto o informarse. Del presente hacia el pasado, la suma de más feministas y la tecnología ha posibilitado una comunicación más efectiva desde la historia de la pareja mapuche, la muchacha Ailén. Ello, mediante aparatos electrónicos ha manifestado un punto a favor.
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¡La mejor lectura que haya encontrado este año, y si no de la vida! 💜💚💜💚💜💚