Profusamente investigado, este libro es interesantísimo para un fanático del cine que ha crecido en un país de habla hispana. Aquí está la historia del cine, especialmente la desconocida historia de sus orígenes. Estos capítulos son los más esenciales y los más necesarios.
El autor, además, se toma el tiempo de otorgar párrafos a cinematografías ajenas a los grandes centros históricos, a veces sólo un par de líneas, en otras sendos párrafos o subsecciones dentro de un capítulo.
En esta edición se ha agregado un capítulo para comprender desde 1995 a 2014, sin embargo más bien parece un trabajo apresurado que una profunda meditación sobre el estado del cine actual y cómo ha tomado su forma a partir de los lustros que le han precedido. Me quejo, en realidad, porque la narrativa de los capítulos que le preceden es tan concreta, completa y vasta que llegar al capítulo final y leer frases apresuradas y párrafos urgidos contrasta de manera negativa e impacta la valoración final del libro.
Tal vez el autor ya no tiene la energía para revisar todo el cine que se produce, tal vez su intención es la historia del cine, no su estado actual. Pero mientras más lo pienso más me doy cuenta que le faltó tiempo al interno que rellenó ese capítulo. Después de todo, el autor, en su primera edición, también estaba escribiendo sobre el estado actual del cine y lo hizo de una estupenda manera. Pero aquí, en este último episodio, hay errores garrafales. Achacarle a Guillermo del Toro la primera película de El Hobbit es sólo uno de ellos (también lo culpa por Biutiful).
Es una pena, entonces, que tan erudita lectura termine en tan mala nota. El último capítulo se nota acuciado y escasamente investigado y esto, finalmente, lleva a terminar el libro con un gusto a decepción. Reitero, es una pena, porque todo lo que vino antes es impactante en sus revelaciones. Después de leer este libro sólo puedo pensar en que me faltarán vidas para ver todas las películas que nos trajeron hasta ahora.